Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
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Jul 13 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

Tal como prometimos, inauguramos nuestra sección de Cocina Básica con la receta de esta Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas, que también encontraréis bajo el nombre de Clafoutis o Clafoutí de ciruelas. Para saber más sobre este tipo de tartas podéis consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

La tarta está elaborada con Ciruelas Metley, de piel muy fina color morado, que también son conocidas como «ciruelas fresa», por su pulpa de color rosáceo intenso y muy dulce, cuyo sabor recuerda al de las fresas.

 

El resultado final fue una rica tarta con un ligero toque ácido de fondo (no demasiado), no excesivamente dulce, en su justo punto. En nuestra opinión, es una tarta deliciosa para meriendas, incluso para un rico desayuno. Como postre, podemos servirla acompañada de helados de nata o vainilla, para darle un poco más de importancia y, al mismo tiempo, incrementar el dulzor. Hay que decir que existen autores que no consideran que este tipo de tartas deban servirse como postre, pero cada vez se hace más evidente la idea de que la única regla es que no hay reglas. Y, con un poco de imaginación, puedes tener un rico postre en un momento.

Vamos con esta facilísima receta:

INGREDIENTES

  • 5 huevos (280 g)
  • 100 g Harina de Repostería
  • 130 g de azúcar (puedes poner 150 g si te gusta más dulce)
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 1 vara de vainilla (extraer su contenido, raspando con la punta de un cuchillo)
  • azúcar glass
  • 400 g de ciruelas Metley (pesadas sin deshuesar)

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco amplio ponemos los huevos y los batimos muy bien (batidora, robot de cocina, etc…). Vamos agregando el azúcar, con el contenido de la vara de vainilla y seguimos batiendo hasta que se haya integrado con los huevos y forme una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente), batir un poco más para que se integre y terminar incorporando poquito a poco la harina repostera, en pequeñas cantidades, a fin de que no quede ni un grumo. Puedes hacerlo tamizando la harina sobre la crema, si quieres.
  2. Obtenida la masa, es importante tapar el cuenco (con un trapo, por ejemplo) y dejarla en la nevera que repose al menos media hora, exactamente igual que hacemos con la masa de crepes. En ese tiempo, la harina «trabajará», digamos que asimilando el resto de ingredientes, al mismo tiempo que liberará toda esa cantidad de burbujas que hemos creado en el proceso de batido. Fíjate en la densidad de la masa antes y después de sacarla de la nevera: antes, es líquida y con burbujas; después de reposar es una crema espesita, más lisa y de mejor textura: ya está en su punto.
  3. Mientras reposa la masa, parte las ciruelas por la mitad y deshuésalas. Escoge solo las de pulpa firme y tono morado, que serán las más dulces y las que menos agua liberen al hornear.
  4. Engrasa con mantequilla un molde (o varios individuales), dispón la fruta sobre su base y cúbrela con la masa.
  5. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo.
  6. Desmóldala en templado – frío y espolvoréala de abundante azúcar glass. Sírvela a tu gusto, tibia o fría, acompañada de helados, compotas, frutas, etc… Y a disfrutar, que estas tartas son un auténtico vicio!!.

 

 

 

 

 

Jul 11 2010

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

El/la clafoutis es una tarta originaria de la región de Lemosín (o Limusin), cuya receta ya estaba muy extendida por toda la Francia del siglo XIX, aunque sus primeras elaboraciones parecen ser bastante anteriores. Actualmente es un postre mundialmente conocido y con muchos adeptos, ya que es una excelente forma de aprovechar las frutas de temporada y, sobre todo por su rápida y fácil preparación.

Algunos autores definen el clafoutis, desde el punto de vista de su elaboración, como una «crema pastelera horneada», una «tarta anatillada» o como una «masa de crepes que cubre la fruta». Personalmente, ésta última es la descripción que considero más acertada, por la similitud entre los ingredientes que intervienen en las masas de ambas preparaciones. Para la masa del clafoutis será, básicamente: huevos, harina repostera, azúcar, mantequilla, leche o nata (o leche + nata), azúcar glass, vainilla y la fruta, (para el clafoutis, cerezas).

En cuanto al nombre de esta tarta, procede del occitano clafotís, del verbo clafir, que significa ‘rellenar’. Con ésto se hace alusión al procedimiento de colocar las frutas (cerezas) en el fondo del molde y rellenar los huecos que éstas han dejado con la masa batida.

Una peculiaridad del clafoutis, es que las cerezas se deben incorporar a la preparación sin deshuesar. La intención de ésto no es realmente acentuar el sabor de la fruta (me refiero a la pulpa) sino la de incorporar las notas almendradas presentes en el hueso de la cereza y que cobran mucha intensidad con el calor. A grandes rasgos, en el hueso de ésta y otras frutas se encuentra un componente aromático (benzaldehído) cuyas notas almendradas son tan intensas que jamás las podríamos conseguir incorporando nuestras almendras comerciales en ninguno de los formatos (troceadas, harina, tostadas…). Pero ya os hablaré del porqué más adelante, y de formas caseras de conseguir/suplantar benzaldehído… para los más curiosos!!.

Terminaremos este artículo con la tarta Flaugnarde o Flognarde, que es exactamente lo mismo que una Clafoutis, solo que variando el tipo de fruta que añadimos a la tarta. Originalmente, la Flaugnarde se preparaba con manzanas o peras. Con el tiempo, se han ido incorporando otras frutas a la receta inicial, como ciruelas, frutos rojos, melocotones, albaricoques, por citar algunas de las más clásicas.

En las versiones más modernas se ven muchísimas variaciones, tanto en las masas, que llegan a incorporar ciertas cantidades de harina de almendra (incluso sustituir toda la harina de trigo), agregar chocolate, etc. En cuanto a las frutas,  la variedad es infinita. Las he visto de mango, plátano, higos, combinaciones de varias frutas frescas, o de frutas frescas con frutos secos. Auténticas delicias para el paladar con muy poco esfuerzo.

Solo hay que escoger frutas que no suelten demasiada agua. Si todavía no has probado ninguna de estas tartas, mi consejo es que pruebes alguna de las clásicas, no te va a decepcionar. Poco a poco trataremos de ir incorporando nuestras versiones en esta misma sección.

Para terminar, puedes servirlas tibias o frías; solas o acompañadas de helado o alguna compota que te resulte apropiada, dependiendo de la ocasión.

Algunas recetas que te pueden interesar (pincha sobre el título):

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de Melocotón con Almendras

 

Jun 27 2010

Calabacines Rellenos de Bulgur y Verduras

Hoy os traigo una receta sencillísima, para un día cualquiera, que vais a poder preparar rápidamente y que, además, queda muy vistosa en el plato. 

El relleno de estos tronquitos de calabacín, además de ser muy ligero, se presta a infinidad de variaciones. Yo os he puesto los ingredientes que más me gusta utilizar para estos rellenos, pero vosotros podéis cambiarlos por otros que os gusten más. 

Eso sí, no os paséis mucho con la cantidad de ingredientes que cambiais y ponéis, porque os saldrá muchísimo relleno!!. Aunque si os ocurriera eso, tampoco sería un gran problema, puesto que el sobrante se puede aprovechar perfectamente. Por ejemplo, sofriendo unas gambas y unos trocitos de pescado, añadiendo el relleno y si queréis, hierbas o especias al gusto. Cambiará completamente el sabor y no parecerá la misma receta. 

Otra de las ventajas de esta receta es que, con las instrucciones que os doy, las verduras quedan casi casi al dente, mientras que el bulgur estará en su punto. Con ésto, mantendremos las propiedades nutricionales de las verduras, en la medida de lo posible. 

Si no estáis a dieta y os apetece algo más contundente, en el último momento podéis poner una generosa cantidad de queso manchego rallado sobre los tronquitos y meterlos al horno, a gratinar unos minutos, hasta que el queso esté fundido y un poco dorado. 

Otras alternativas: preparar una salsa con pimientos asados, salsa de zanahorias, o de calabaza, etc. Personalmente, prefiero la de pimientos asados, que podéis preparar, por ejemplo, con una base de bechamel clarita y añadiendo en el último momento una lata de pimientos asados y triturando bien. 

Con las cantidades que os doy, tendréis para rellenar 2 calabacines medianos (en mi caso, pesaban 600 g cada uno). De ahí, obtendréis 4 raciones no demasiado grandes (como la que véis en la fotografía) que os servirán perfectamente como una entrada ligera. 

Para el relleno, incorporad solamente la pulpa de uno de los calabacines. La del otro, podéis aprovecharla para cualquier otra cosa. También podéis cambiar el calabacín por 2 berenjenas del mismo peso. El procedimiento sería igual, solo que obtendríamos 4 medias berenjenas rellenas.

  

INGREDIENTES

  • 2 Calabacines de 500 – 600 g cada uno, aproximadamente
  • 2 dientes de ajo picado
  • 150 g de pimiento rojo, picado
  • 1 puerro o 1 cebolleta, troceada fina
  • 150 g de zanahoria, picadita
  • 50 g de setas chinas secas grandes: poner a hidratar en agua caliente, durante 20 – 30 minutos; escurrir y trocear
  • 90 g de bulgur fino
  • 150 ml de agua hirviendo
  • Sésamo blanco, que tostaremos en el último momento
  • Aceite
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. Lavar bien los calabacines, cortar los «culos» y partir cada uno en 4 trozos, procurando que los cortes sean limpios y rectos, ya que tendrán que apoyar en el plato. Con un sacabolas (o una cucharilla) vamos sacando la pulpa de cada tronco de calabacín, sin llegar hasta el fondo, pues debemos dejar una base de un par de centímetros. Si alguna base se nos rompiera, no pasa nada, podríamos terminar de romperla (dejando 2 huecos), para luego colocar el tronco tumbado, como en la fotografía. La pulpa extraída la trocearemos y reservaremos.
  2. Una vez tengamos todos los troncos vacíos, se colocan en un recipiente apto para microondas, se salpican con agua y un poco de sal y se tapan. Introducir en el microondas 2 minutos a máxima potencia. Al sacarlos, veremos que están cocidos, pero se mantienen firmes y no se han deformado. Tirar los jugos que hayan quedado en el recipiente y reservar los troncos dentro, tapados para que no se enfríen demasiado.
  3. Comenzamos preparando el bulgur, poniendo los 150 ml de agua, con un poco de sal al fuego hasta que hierva. En ese momento, incorporamos el bulgur, retiramos del fuego y removemos bien. Reservar.
  4. Preparamos el relleno calentando un poco de aceite en una sartén para sofreir las verduras. Agregamos el ajo, el puerro o cebolleta, el pimiento y la zanahoria, dejando sofreir a fuego medio unos 5 minutos.
  5. Incorporar el calabacín y las setas, salar y dejar unos 2 ó 3 minutos más. En ese tiempo, si el fuego no está demasiado fuerte, las verduras habrán ido soltando algunos jugos. Si no es así, pasados esos 2 – 3 minutos, al agregar el bulgur, añadiremos un poquito de agua caliente. Removemos todo bien y dejamos que se consuman los líquidos. Comprobamos el punto de sal, así como el grado de cocción del bulgur, que estará listo en 1 ó 2 minutos. Retirar del fuego y reservar.
  6. Para rellenar los troncos de calabacín, dejar que el relleno pierda un poquito de temperatura.
  7. Mientras tanto, en una sartén caliente(sin aceite ni nada), poner un par de cucharadas soperas de sésamo blanco y tostar sin dejar de mover la sartén. Estará listo cuando veamos que las semillas empiezan a dorar ligeramente, a chisporrotear y a desprender su olor característico. No hay que dejar que se tuesten del todo ya que, con el calor que conservan se quemarían; hay que retirarlas un poquito antes.
  8. Rellenar el calabacín, presentar en platos individuales, decorar con el sésamo tostado y servir inmediatamente.

  

  

  

 

May 31 2010

Crema de Malanga y Calabacín

Esta receta que os traigo hoy, es más bien una propuesta como alternativa exótica a los miles de recursos que tenemos ya para incluir en nuestra Operación Maldito Bikini, de la que muchos sabéis que yo no soy muy partidaria… Prefiero mantener unos hábitos de dieta saludable todo el año, en la que no excluyo los dulces, eso sí, en consumo muy moderado y NADA DE BOLLERÍA INDUSTRIAL. Todo hecho en casa, por supuesto. Gracias mamá, por haberme enseñado la importancia de este concepto.

Como os decía, lo que os propongo es tan, tan fácil, que ni siquiera parece una receta!… Digamos que se trata más bien de una base, para que luego con ella elaboréis a vuestro gusto una crema diferente, según vuestras preferencias culinarias y también según lo estrict@s que seáis en vuestras dietas. La Malanga aporta a la crema cierta cantidad de hidratos de carbono, el aporte calórico del calabacín ya sabéis que es mínimo. El salteadito del principio no va a suponer el Apocalipsis, desde luego que no. Y, si de segundo plato, tomáis una ración de carne o pescado a la plancha, acompañado de ensalada verde, completando con un postre ligero, pues ahí tenéis vuestro menú comida de dieta (la cena ya sería otra cosa, claro).

Os comento que el sabor es muy distinto al de una crema de calabacín corriente; es de un aroma intenso, con un fondo parecido a nueces, que se mantiene en el paladar… muy rico. Y la textura, dónde va a parar!, mucho más cremosa, envolvente y agradable. Me encantó, así que pienso repetirla muchas veces, variando y probándola con diferentes condimentos. Ya os contaré.

 

INGREDIENTES

  • 500 g de Malanga (en mi caso, 3 cormos, que pesé sin pelar). Pélalos, lávalos y córtalos gruesos, como si fueran patatas para hervido.
  • 300 g de Calabacines, cortados en rodajas gruesas, sin pelar
  • La parte blanca de un puerro gordo, cortada a rodajitas
  • Un chorrito de aceite de oliva para sofreir el puerro
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. En una cazuela (donde ya de paso lo herviremos todo) sofreir unos minutillos las rodajas de puerro, hasta que estén blanditas. Apartar del fuego e incorporar la malanga.
  2. Incorporar agua, la justa para cubrir la malanga y tres o cuatro dedos más. Agregar un poco de sal y llevar a ebullición.
  3. Dejar que hierva suavemente unos 20 minutos o hasta que los trozos de malanga estén tiernos. Durante el proceso, veréis cómo van liberando el almidón y se espesa el caldo. Puede que necesite algo más de agua, así que estad pendientes, por si acaso.
  4. El calabacín, lo añadimos cuando observemos que a la malanga parece quedarle ya poquito tiempo de cocción. Así, ambas verduras terminarán de cocerse prácticamente al mismo tiempo.
  5. Ya está todo cocido, así que vamos a triturar. Pon SOLO las verduras en el vaso de la batidora y tritura. Ve añadiendo caldo hasta que la textura te parezca que es ideal para tu gusto. Prueba y rectifica la sal si es necesario. Y ya está. Chimpúm.

Esta vez, como véis, no he puesto especias, ni aderezos, «cosas raras» (dicen algunos, jejeje…), así que ya lo dejo todo a vuestra imaginación, porque la encontraremos en cada rincón, en cada cajón y cada estante de nuestras cocinas. Cada uno, que la busque a su manera…

May 19 2010

Hummus de Calabaza

El Hummus es, en esencia, una mezcla de garbanzos con ajo y aceite, que da lugar a  un cremoso puré. En el Mediterráneo Oriental, el Hummus suele formar parte de un mezze (un surtido de aperitivos muy popular) al estilo turco, donde se sirve acompañado con pan de pita y verduras para mojar. En algunas regiones se sirve este plato para el desayuno. El resto es delicioso para sandwiches, ensaladas, etc…

Esta deliciosa receta, hummus, que en árabe significa «garbanzo«, también se conoce por su nombre más completo: hummus bi tahina, que significa «garbanzo y sésamo».

Aunque se desconoce la procedencia exacta de este rico plato, lo que sí sabemos es que está extendido por todo Oriente Medio y que cada vez tiene más aceptación en Occidente.

La receta básica varía localmente, si bien podemos afirmar que siempre contiene garbanzos, ajos, tahini (o tahina), zumo de limón, sal , aceite de oliva y especias. Estas especias son frecuentemente, el comino y el pimentón (en Grecia). Según las regiones pueden emplearse otras especias completamente diferentes.

Respecto al Tahini (o Tahina) es una pasta elaborada con semillas de sésamo, muy empleado en recetas de Oriente Medio.

Para que no os quedéis con las ganas de probar el Auténtico Hummus, os dejamos la deliciosa Receta de Gastronomia&Cia. Pincha Aquí

En definitiva, el Hummus es un plato delicioso, nutritivo, sano, mediterráneo, sin colesterol y muy fácil y rápido de preparar. Como de esta preparación no se comen grandes cantidades, si tenemos invitados, podemos preparar pequeños canapés, donde la base serían verduras crudas cortadas, o pan de pita…

Y ahora que os he contado todas las bondades del Humus tradicional, vamos con mi Hummus de calabaza, no?. Seguramente ya está todo inventado y no pueda atribuirme ningún mérito en absoluto, pero poco importa eso. El caso es que tenía todos los ingredientes y me apetecía mucho preparar hummus con calabaza!. Solo pensaba en lo bien que maridan garbanzos y calabaza en los potajes, en el dulzor y suavidad que aportaría la cucurbitácea al plato y en cómo tendría que corregir las cantidades de especias para conseguir cierta armonía, sin ofender demasiado a la tradición.

Y el resultado fue increíble. Una textura también muy cremosa, prácticamente no se ve alterada por la calabaza. Lo que sí aporta ésta es cierto toque de dulzor y algo de magia a la receta. Os invito a probarla!!.

Eso sí… creo que me he ganado un gran tortazo por parte de algún libanés. O de un griego.  O de … Me pongo en sus respectivos lugares y, si veo que nuestro exquisito y mancheguísimo Atascaburras lo están cocinando como… «Atascaburras de Brócoli»… y, sí, lo consideraría un sacrilegio!!… jejeje…

: )  Bueno, bueno… como le doy a la tecla… Vamos con la receta, de una vez por todas!.

 

Coste: Bajo
Dificultad: Muy Fácil
Tiempo: Muy rápido
Estacionalidad: Cualquier época del año

 

INGREDIENTES

  • 400 g garbanzos cocidos. Puedes usar en conserva, pero en ese caso, lávalos y escúrrelos muy bien.
  • 500 g de calabaza (pesada en bruto, sin pelar ni arreglar)
  • 2 dientes de ajo, en láminas
  • 50 g de aceite oliva virgen
  • 125 ml tahini
  • zumo de 1/2 limón
  • 3 – 4 cucharadas soperas de agua templada, o la que necesitemos (para rectificar la textura)
  • 1 cucharada sopera rasa de comino en polvo (o la cantidad que nos guste, pero no hay que prescindir de esta especia)
  • 1 pizca de cayena molida (opcional)
  • 1 cucharadita de cúrcuma (opcional, si se quiere acentuar el color)
  • sal
  • Para cubrir por encima: aceite de oliva virgen y pimentón (esenciales), sésamo negro (podemos reemplazar por sésamo blanco tostado…)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Lo primero es asar la calabaza, podéis hacerlo en el horno o en el microondas. Yo lo hice en el microondas, en un recipiente apto, con un pelín de sal, salpicada de agua y apenas tardó unos minutos. La reservé y la dejé templar un ratito.
  2. El resto del proceso solo consiste en trituración. Comenzamos triturando los garbanzos, el zumo de limón y el ajo, hasta obtener un puré homogéneo.
  3. Agregamos la calabaza en trozos y seguimos triturando. Vemos como el puré ahora nos queda más cremoso.
  4. Incorporar el tahini, el aceite, las especias y la sal y triturar de nuevo.
  5. Probar, rectificar la sal, o la textura con agua si estuviera demasiado dura.
  6. Para servir, regamos con aceite de oliva virgen y decoramos esparciendo pimentón (dulce/picante, el que nos guste) y con unas ricas semillas de sésamo negro. Acompañar con crudités de verduras, pan de pita o, simplemente, unas varitas de pan tostado por nosotros mismos (si es integral con semillas queda delicioso).

Y a disfrutar de esta maravilla mediterránea.

 

May 17 2010

Magdalenas con Manzana, Miel y Canela

  

INGREDIENTES para 12 – 15 Magdalenas

  • 100 g de huevos (2 ud. de tamaño mediano)
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de harina de repostería
  • 150 g de aceite de girasol
  • 50 g de leche
  • 1 juego de gaseosas o sodas de repostería (El Tigre, El Vesubio…)
  • 2 cucharadas generosas de miel
  • Canela molida al gusto (yo le puse 1 cucharada sopera, más o menos…)
  • 150 g de manzana roja (pesada ya pelada, solo pulpa), troceada en daditos pequeños

 

 PREPARACIÓN

  1. Procedemos como siempre: en un cuenco, con varillas eléctricas/ manuales, batimos los huevos con el azúcar hasta que esté espumoso; entonces se añade la leche, la miel y la canela y se sigue batiendo.
  2. Agregamos el aceite muy lentamente, en forma de hilo, sin dejar de batir. Al terminar, añadimos los trocitos de manzana y movemos con una espátula simplemente.
  3. En otro cuenco, habremos mezclado bien la harina con las gaseosas. Esta mezcla la tamizamos en forma de lluvia a la anterior, al tiempo que, movemos la crema de huevos con unas varillas, tratando de incorporar bien toda la harina, realizando movimientos envolventes. Al final, nos habrá quedado una masa cremosa. La tapamos y dejamos reposar 1/2 -1h, mejor en la nevera o en un lugar más bien fresco. 
  4. Precalentamos el horno a 250ºC arriba y abajo, con aire.
  5. Mientras, vamos llenando los moldes, pero no hasta arriba. Dejar libre como 3/4 partes del molde, más o menos. Si quieres, antes de hornear, espolvorea azúcar.
  6. Introduce las magdalenas y déjalas unos minutos a 250ºC, a altura media.
  7. Verás que empiezan a formar copete (si ves que tu horno calienta mucho y se doran inmediatamente, baja el fuego a 200ºC), dejalas un poco más. Hay que decir que estas magdalenas formas menos copete que otras y parece que se doran menos. Con el copete formado, baja a 220 – 200ºC, deja 5 minutos más. El resto de la cocción, a 200 – 180º, y el tiempo, depende de tu horno y del tamaño de tus moldes. No esperes a sacarlas cuando notes que están secas. Es preferible, ante la duda, sacarlas cuando todavía tienes la impresión de que están ligeramente tiernas, algo húmedas (no crudas!!). Así, con el calor que les queda, terminaran de hacerse y te aseguras de que no se queman ni se secan en exceso.

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Originales Moldes para Magdalenas, Cupcakes, Muffins – II Parte

Originales Moldes para Magdalenas, Cupcakes, Muffins

May 09 2010

Ensalada de Brotes de Alfalfa y Queso de Cabra a la Plancha con Salsa de Tamarindo

Una ensalada muy rica y especial, que perfectamente podéis presentar en un festivo, por ejemplo, o cuando tengáis invitados. Teniendo la Salsa de tamarindo  preparada con antelación, la ensalada se prepara en un momento.

INGREDIENTES (4 personas)

  • Salsa de Tamarindo, elaborada según la receta que os dimos anteriormente. Pincha aquí.
  • 1 Bolsa de lechugas variadas
  • 50 g de Brotes de alfalfa
  • 400 g de Queso fresco de cabra, partido en 4 rodajas, de 100g cada una
  • aceite de oliva, sal

PREPARACIÓN

  1. Preparamos la salsa de tamarindo y la reservamos. Luego la podremos servir fría o templada, como más nos guste.
  2. Mezclamos las hojas de ensalada con los brotes de alfalfa y añadimos una pizca de sal y de aceite y mezclamos bien. Repartimos en 4 platos, en forma de lecho para el queso.
  3. En una sartén o plancha, ponemos tan solo unas gotas de aceite y, a fuego alto, hacemos las rodajas de queso por ambos lados. El objetivo es solo dorarlas, pues si las tuviésemos demasiado tiempo al fuego, nos quedaríamos sin queso!.
  4. Dispondemos cada rodaja de queso sobre cada plato y, sobre ellas repartimos la salsa de tamarindo. Y ya está, como véis, no entraña dificultad alguna.
May 07 2010

Magdalenas Especiadas

Como siempre, os damos medidas calculadas para una docena aproximadamente de magdalenas, pero dependerá de las cápsulas que uséis. Hasta ahora, os hemos aconsejado usar los moldes de silicona frente a las cápsulas blancas que podéis adquirir en cualquier supermercado. Pues hemos descubierto otro tipo de moldes de alta calidad que os presentaremos en breve, así que estad muy atentos ; )

 

 

 

 

 

 INGREDIENTES para 12 – 15 Magdalenas

  • 100 g de huevos (2 ud. de tamaño mediano)
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de harina de repostería
  • 150 g de aceite de girasol
  • 50 g de leche
  • 1 juego de gaseosas o sodas de repostería (El Tigre, El Vesubio…)
  • Ralladura de naranja
  • 2 cucharadas de miel
  • 8 bolas de pimienta de Jamaica, bien machacadas en un mortero
  • 2 cucharaditas rasas de canela molida
  • 1 cucharadita rasa de jengibre en polvo

 

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco, con varillas eléctricas/ manuales, batimos los huevos con el azúcar hasta que esté espumoso. Añadimos la leche, la miel, la ralladura de naraja y las especias, mientras seguimos batiendo. Agregamos el aceite muy lentamente, en forma de hilo, sin dejar de batir la mezcla hasta acabar con todo el aceite.
  2. En otro cuenco, habremos mezclado bien la harina con las gaseosas, mezcla que incorporaremos en forma de lluvia a la anterior, al tiempo que, movemos la crema de huevos con unas varillas, tratando de incorporar bien toda la harina. Al final, nos habrá quedado una masa cremosa. La tapamos y dejamos reposar 1/2 -1 hora, tapada y en un lugar más bien fresco. 
  3. Precalentamos el horno a 250ºC arriba y abajo, con aire. Mientras tanto, vamos llenando los moldes, dejando libre 3/4 partes de cada molde, más o menos. Si quieres, antes de hornear, espolvorea azúcar.
  4. Introduce las magdalenas y déjalas unos minutos a 250ºC, a altura media.
  5. Como siempre decimos, verás que empiezan a formar copete (si ves que tu horno calienta mucho y se doran inmediatamente, baja el fuego a 200ºC), dejalas un poco más. Con el copete bien formado, baja a 220 – 200ºC, deja 5 minutos más. Se empezarán a dorar. El resto de la cocción, a 200 – 180º, y el tiempo, depende de tu horno y del tamaño de tus moldes. No esperes a sacarlas cuando notes que están secas. Es preferible, ante la duda, sacarlas cuando todavía tienes la impresión de que están ligeramente tiernas, algo húmedas (no crudas!!). Así, con el calor que les queda, terminaran de hacerse y te aseguras de que no se queman ni se secan en exceso.

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May 06 2010

Espinacas con Huevo, como las hacía la Abuela María

Así hacía mi abuela las espinacas revueltas. Uno de sus platos más sencillos, pero que recuerdo con muchísimo cariño… Mi abuela. Esa grandísima persona, a quien va dirigido todo lo que en esta página podéis encontrar.

Mi abuela, MARÍA GARCÍA CUESTA fue, además de un ser maravilloso, una cocinera de categoría, panadera y repostera que creaba con sus manos, auténticas obras de arte que además, eran delicias para el paladar. Ojalá conservásemos alguna fotografía de sus tartas!!!

Nunca antes lo he mencionado así, pero es hora de que lo haga tajantemente. Todas las recetas y fotografías que se encuentran en este espacio, sobre todo las de MARÍA GARCÍA CUESTA, son absolutamente intocables, amén de que te pongas en contacto con nosotros (EN NUESTRO APARTADO CONTACTO) y expongas tu interes por alguna de ellas. Entonces hablaremos. Porque estoy hartita ya de encontrarme las recetas por ahí copiadas, sin mención alguna.

En fin, voy a contaros cómo hacía mi abuela las Espinacas con Huevo.

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS

  • 2 dientes de ajo picados
  • 800 g de espinacas frescas (pesadas antes de limpiarlas), bien limpias, sin los tallos, troceadas y secas
  • aceite de oliva
  • 1 cucharada rasa de cominos en grano
  • 2 ó 3 huevos, semibatidos
  • 1 o 2 picatostes, según nos guste la textura con más o menos crujiente
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos aceite de oliva en una sartén (no demasiado) y vamos friendo las espinacas a fuego medio. Para evitar que «nos pidan» más aceite en el proceso, les añadimos una pizca de sal (no hay que pasarse porque reducirán muchísimo su volumen) y dejamos la sartén semitapada.
  2. Mientras, preparamos una majada, machacando los cominos en granos con una pizca de sal en un mortero. Añadimos los picatostes y los machacamos tambien. Incorporamos los huevos emibatidos, lo removemos todo y reservamos.
  3. Cuando observemos que las espinacas han reducido mucho y que ya se muestran tiernas, le damos un «apretón» subiendo el fuego un par de minutos, sin dejar de remover, hasta que se doren y pierdan jugos. Entonces, volvemos a poner a fuego medio e incorporamos la mezcla de huevo, revolviendo continuamente hasta que cuaje.

Supersencillas, pero están buenísimas!!.

 

May 03 2010

Brownies Integrales con Almendras

Sabréis que los Brownies auténticos, dulces típicos americanos muy extendidos por todo el mundo, son esos pastelillos de chocolate que se sirven en cuadrados o rectángulos, que en su receta llevan nueces y no se utiliza levadura en la elaboración original.

Se cree que los brownies fueron fruto de un accidente culinario, donde un distrído cocinero, dispuesto a elaborar un bizcocho de chocolate olvidó agregar la levadura. De lo que obtuvo, se vio obligado a emplear el ingenio, cortando la plancha en cuadraditos, que sirvió a sus comensales con el nombre de brownies (marroncitos).

Estos pasteles se han extendido tanto, que son muchísimas las recetas y versiones que podemos encontrar respecto de la original. Por eso y aunque a la receta que os traemos hoy, podríamos haberle dado cualquier otro nombre, por analogía con la receta del brownie, os la presentamos como Brownies integrales con almendras.

Por cierto, en la fotografía principal, véis que usamos moldes redondos (de silicona). Probamos a experimentar con diferentes alturas de masa. Por eso véis uno muy alto y otros más bajos, que corresponderían a la altura ideal, que hace que el brownie quede jugoso por dentro y con una costra fina y muy agradable por fuera. De modo que, sea cual sea el recipiente que elijáis (moldes para plum-cakes, bizcochos,pyrex…), no pongáis excesiva altura de masa.

Coste: Medio
Dificultad: Muy Fácil
Tiempo: Medio
Estacionalidad: Cualquier época del año

 

INGREDIENTES

  • 4 huevos
  • 170 g de chocolate (nosotros usamos Nestlé Postres)
  • 200 g de mantequilla, a temperatura ambiente (que esté manejable)
  • 200 g de azúcar
  • 1 cucharadita de azúcar avainillada
  • 90 g de harina floja de repostería ( o harina corriente «multiusos»)
  • 15 g de salvado de trigo (o de avena, o de lo que tú prefieras)
  • 1 cuharada sopera rasa de levadura Royal
  • 150 g de almendras enteras

 NOTAS: Si lo prefieres, puedes utilizar directamente 90 g de harina de trigo integral (en lugar de 90 g de harina blanca + 15 g de salvado). Las almendras, cómpralas crudas y enteras, es preferible que optes por triturarlas tú en casa, dejando trozos de diversos tamaños, ya que las que se comercializan troceadas suelen tener un tamaño demasiado pequeño. La cantidad que hemos puesto es orientativa, puedes añadirle o quitarle, según tu gusto.

PREPARACIÓN

  1. Vamos a comenzar montando la mantequilla con el azúcar y el azúcar avainillado, cómo no, con la varilla manual, o con las varillas eléctricas de la batidora. Cuando tengáis una mezcla cremosa, id agregando los huevos de uno en uno, al tiempo que seguís batiendo (velocidad media).
  2. Fundimos el chocolate. Como siempre, escogeremos opción al baño maría u opción microondas a cortitos intervalos de tiempo, en los que sacaremos el bol de chocolate para remover y meteremos otra vez. Una vez fundido, esperamos unos minutillos a que pierda un poquito de temperatura y le incorporamos unas cucharadas de la mezcla de huevos y mantequilla, con el fin de que el chocolate se nos haga menos pastoso, más manejable.
  3. Y nos ponemos otra vez con las varillas, porque vamos a agregar el chocolate a la crema que teníamos. Lo haremos despacio, hasta que el conjunto tenga el mismo color.
  4. Nos queda añadir la harina, a la que le habremos incorporado el salvado y la levadura, removiendo bien. Espolvorearemos la harina sobre la crema en forma de lluvia, poco a poco, al tiempo que la vamos integrando en la crema con movimientos envolventes, ayudándonos de una espátula (mejor de silicona) o de una varilla manual.
  5. Terminada la mezcla de ingredientes, la repartimos sobre los recipientes elegidos, previamente untados con un poco de mantequilla (recordad que, como mencioné al principio, la masa no debe tener mucha altura).
  6. Introducimos en el horno, precalentado a 180ºC, con calor arriba y abajo y horneamos alrededor de 20 – 30 minutos. Respecto al punto de cocción, recuerda que este dulce ha de tener un interior jugoso, con lo cual, es preferible que los saques un poco «tiernos» (lo más probable es que terminen de cocerse con su propio calor interno) a que los saques cuando ya están cocidos al punto de un bizcocho (brownie seco).
  7. Una vez horneado, hay que dejar enfriar. Sí, es premisa básica resistir la tentación!. Cuando ya esté frío, cortamos en cuadrados o rectángulos y acompañaremos de la manera que más nos apetezca: salsa de chocolate, helado de nata, de vainilla, mermeladas…. lo que se nos ocurra!. Y la verdad es que creo que no necesitan mucho acompañamiento…

 

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