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Sep 06 2010

Galletas de Frutas al Ron

Galletas de Frutas al Ron

 

 

 

 

Estas galletas están basadas (más o menos…) en una de las recetas de María Mestayer de Echagüe (conocida también como Marquesa de Parabere, su pseudónimo), autora de Enciclopedia Culinaria. Confitería y Repostería (1930), entre otros libros. De éste título concretamente, el que yo tengo es una sexta edición, de 1947. Sin duda alguna, uno de mis preferidos.

En la receta original, la autora propone realizar unas pastas finísimas, que se hornean a fuego fuerte en apenas 5 minutos y, al enfriarse, se van uniendo de dos en dos (por sus bases), untándolas para ello con miel blanca que sea muy densa. Yo he omitido este acabado, por el simple hecho de que estas galletas, ya de por sí son deliciosas. Les damos un poquito más de grosor (solo un pelín más), un par de minutos más de horno y los resultados son realmente buenos. La textura crujiente, el sabor de la fruta muy intenso y la preparación fácil y poco laboriosa.

Con esta base que os doy, podéis preparar múltiples combinaciones, tan solo variando las frutas (confitadas o secas), así el resultado será siempre diferente. Y si en alguna ocasión queréis probar con el acabado que propone la autora, tal vez os interese reducir un poco la cantidad de azúcar de la masa, teniendo en cuenta que luego les untaremos miel…

 

INGREDIENTES (Para unas 50 ud. aprox.)

  • 250 g de harina (puedes utilizar de uso común)
  • 125 g de azúcar
  • 125 g de mantequilla
  • 5 g de sal
  • 4 yemas de huevo
  • 125 g de frutas confitadas, picadas en trocitos pequeños y puestas a remojar en una copita de Ron
  • Leche, para barnizar antes del horneado

Puedes elegir las frutas confitadas (o deshidratadas) que más te apetezcan, naranjas, orejones de albaricoque, mango, frutos rojos, etc… Combínalas o ve probando diferentes sabores cada vez. En esta ocasión yo elegí arándanos, fresas y uvas pasas.

PREPARACIÓN

  1. Ponemos la harina sobre la superficie de trabajo en forma circular, abriendo un hueco en el centro, en el cual incorporaremos el resto de los ingredientes. Mezclamos y trabajamos bien con las manos hasta que obtener una pasta fina y compacta. Tardaremos apenas unos minutos. Notaremos que apenas se pega a las manos y su aspecto es liso y uniforme (ver fotografía superior). La tapamos con un cuenco o plato y la dejamos en la nevera unos 30 – 45 minutos. Podríamos dejarla un poco más, no pasaría nada.

  2. Tras dejarla reposar, vamos a estirar la masa y dar forma a las galletas. Si nos resulta más cómodo o no tenemos mucho espacio para estirar toda la masa, podemos dividirla en dos trozos. Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y el rodillo y estiramos la masa, según la autora: “hasta dejarla del grueso del canto de un duro”. Yo las prefiero un pelín más gruesas, apenas unos milímetros (ver fotografía). Una vez estirada, cortamos discos de 5 cm de diámetro y los vamos depositando sobre el papel de hornear (o lo que utilices habitualmente). Si al despegar los discos éstos se deforman, se rompen o se estropean los bordes, verás que es muy sencillo volver a darles forma con los dedos, a base de ligeros toquecitos, o incorporando nuevos trocitos de masa y apretando.
  3. Píntalas con una brocha mojada en leche, introdúcelas en el horno, con calor arriba y abajo, sin aire, precalentado a 200ºC, a una altura media – alta y hornéalas unos 5 – 7 minutos. En cuanto veas que los bordes comienzan a dorarse, sácalas inmediatamente. Al sacarlas, notarás que están blandas: pónlas a enfriar sobre una rejilla, donde se endurecerán y terminarán la cocción.
Aug 29 2010

Tarta de Queso Rápida, de la Abuela María

Tarta de Queso Rápida, de la Abuela María

 

 

 

Esta es una de las tropecientasmil versiones de Tartas de queso que tenemos de la Abuela María y la que nosotros hacemos más frecuentemente, porque su preparación es ultra-rápida. Viene fenomenal si, por ejemplo, tienes visita al día siguiente, pero no cuentas con demasiado tiempo.

El resto de las Tartas de queso ya iré publicándolas, no todas,  tal vez solo las de mayor interés.

 

 

INGREDIENTES

  • Molde de cake rectangular clásico
  • 400 g de queso crema para untar (tipo filadelfia)
  • 2 yogures naturales (sin azúcar, ni sabores)
  • 150 g de azúcar
  • 300 g de huevos, aprox. (4 – 5 unid., según tamaño)
  • Caramelo líquido, casero o industrial 

 

PREPARACIÓN

  1. La elaboración es muy simple: ponemos en un recipiente el queso, los yogures y el azúcar y batimos bien, a velocidad alta, hasta que la mezcla quede bien homogénea. Bajamos la velocidad y vamos agregando los huevos poco a poco; continuamos batiendo hasta que se integren.
  2. En el molde de cake, incorporamos caramelo líquido cubriendo bien el fondo (alrededor de 1cm más o menos). Con este caramelo, y mediante los giros apropiados, trataremos de impregnar las paredes del molde. Podemos ayudarnos de una brocha de silicona para insistir en algunas zonas donde ho hayamos podido llegar, como las esquinas. El caramelo impedirá que la tarta se pegue al molde, por eso es importante que quede una ligera capita alrededor de las paredes. El sobrante escurrirá hacia el fondo, que siempre debe conservar alrededor de 1cm de caramelo.
  3. Verter cuidadosamente la crema de queso sobre el molde impregnado de carmelo.
  4. Para hornear la tarta al baño maría, busca un recipiente apto para horno, más grande que tu molde de cake. Llénalo de agua, comprobando que llega, al menos,  hasta 2/3 del nivel de la crema. Ten en cuenta también que el agua no debe entrar nunca dentro del molde de cake, solamente estar en contacto con sus paredes.
  5. Pon el recipiente con agua sobre una bandeja o de horno, sitúala en la zona media del mismo y precalienta a 200ºC. Cuando esté caliente, introduce el molde con la crema, déjala un par de minutos así, y después baja la teperatura a 180ºC. Hornea aproximadamente 20 – 30 minutos, o bien hasta que pinches (sin llegar hasta el fondo) y el palillo o cuchillo salga seco.
  6. Saca la tarta del horno y deja enfriar a temperatura ambiente durante unas horas. Cuando esté bien fría, para desmoldarla, sumergimos la base del molde en un recipiente con un poco de agua tibia, para que se caliente el caramelo y nos permita despegar la tarta. Con una espátula de silicona (mejor que con un cuchillo), separa la tarta de las paredes. Comprueba que está ya suelta del todo, moviendo el molde hacia los lados. Vuelca la tarta sobre el recipiente escogido y decórala como tú quieras. Yo puse unas tiras de pieles de cítricos confitadas (caseras).

 

Aug 21 2010

Ensalada de Cuscús con Aguacate y Langostinos

Ensalada de Cuscús con Aguacate y Langostinos

 

Lo primero de todo, quería agradecer a todos los que nos estáis votando en el concurso en el que estamos participando, Premios 20Blogs. Todos esos votos ya son un tesoro, además de una enorme y grata sorpresa. Millones de gracias!!.

La receta de hoy es tan sumamente fácil y rápida, que no requiere presentación alguna. Eso sí, antes os diré algunas cosillas que a mí me gusta añadirle a esta rica y completa Ensalada de cuscús con aguacate y langostinos.

Por ejemplo, unas nueces picadas bien finas, que las podéis comprar ya troceadas. O en lugar de nueces, avellanas o almendras. No pongáis demasiada cantidad, con dar un punto crujiente a la ensalada será suficiente. Si queréis potenciar el sabor de los frutos secos, tostadlos un poquito con anterioridad.

Personalmente me encanta el aguacate y su combinación con estos frutos secos concretamente, tiene un “algo” que no sabría definir… En esta misma línea, os recomiendo que probéis también nuestro Aperitivo de Aguacate y Crema de Módena al Limón, buenísimo y muy fácil de preparar.

 

INGREDIENTES (4 personas)

  • 300 g de cuscús
  • 1 tomate grande, cortado a daditos
  • 1/2 – 1/4 de cebolla, picada fina
  • 1 aguacate (bastante grande, ó 2 pequeños), cortado en dados
  • zumo de 1/2 lima
  • cilantro fresco, picado bien finito
  • nueces, avellanas o almendras, picadas finamente (opcional)
  • 24 langostinos (6 ud./ persona, aproximadamente). Límpialos bien y quédate solo con los cuerpos limpios. El resto puedes guardarlo para hacer un fumet destinado a otra preparación
  • Sal, un buen aceite de oliva.
  • Opcionalmente, si vas a servir los platos de forma individual, puedes adornar cada uno con un par de tiritas de pimiento asado (que aportarán color y aromas) y una ramita de cilantro. Puedes reservar también algún langostino para decorar… Eso ya forma parte de tus gustos y tu imaginación.

 

PREPARACIÓN

  1. Prepara el cuscús siguiendo las instrucciones del fabricante y deja enfriar a temperatura ambiente (si quieres la ensalada más bien tibia) o en la nevera (si quieres la ensalada fría).
  2. Mientras, trocea las hortalizas y rocíalas con el zumo de lima para evitar la oxidación y, sobre todo, el ennegrecimiento del aguacate. Reserva aparte.
  3. Saltea los langostinos mínimamente, lo justo para que queden jugosos.
  4. Prueba el cuscús y verifica su punto de sal y su temperatura. Durante su enfriamiento se habrán pegado unos granos con otros, así que tendrás que separarlos, con ayuda de un cucharón, un par de tenedores, tus manos, etc… Añádele las hortalizas, el cilantro picado, los frutos secos (si los usas) y los langostinos. Riega todo ello con un chorreón de un buen aceite de oliva virgen y mezcla todo bien. Sirve individualmente o en una fuente amplia, decorando la ensalada como tu imaginación te dicte.

 

Aug 11 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Melocotón con Almendras

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Melocotón con Almendras

 

 

 

Continuamos con nuestra sección de Cocina Básica con otra de estas maravillosas tartas de frutas, tan fáciles como deliciosas. Os adelantamos que próximamente trataremos de ir enfocando esta sección casi exclusivamente a nociones básicas de cocina, para que tanto los principiantes, como los que ya os desenvolvéis perfectamente,  podamos seguir las recetas al mismo ritmo. O al menos intentarlo.

La receta de hoy es una Tarta flaugnarde (flognarde, clafoutis o clafoutí) de melocotones y almendras. Para saber más sobre este tipo de tartas recomiendo consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

Es muy frecuente el uso de almendras en la elaboración de estas tartas. Algunos autores, incluso sustituyen íntegramente la harina de trigo por la de almendra. En su elaboración, yo he utilizado una parte de harina de almendras y además, he añadido almendras picadas, que aportan un crujiente delicioso. Para acentuar los matices almendrados, os sugiero añadir unas gotas de esencia de almendras a la masa. Podría ser interesante tostar ligeramente las almendras picadas, antes de incorporarlas, de este modo (como ocurre con frutos secos y especias) se potencian sus aromas.

Si comparáis con la Tarta Flaugnarde de Ciruelas, veréis que el aspecto es bastante diferente. Es completamente normal. El propio peso de la harina de almendras, en combinación con la harina de trigo, impide que la masa “suba”. Por tanto, en este caso la tarta nos va a quedar más finita, más lisa, sin esos bordes rizados. Pero no es ni mejor ni peor. Tiene una estética diferente.

Por cierto, la harina de almendras no es más que almendras naturales, crudas, reducidas a polvo con cualquier de robot de cocina que tengáis en casa.

 

INGREDIENTES

  • 5 huevos (290 g en mi caso)
  • 100 g Harina de uso común
  • 50 g Harina de almendras (moler 50g de almendras peladas crudas, hasta reducirlas a polvo)
  • 50 g de almendras picaditas
  • 130 g de azúcar
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 300 g de pulpa de melocotón en daditos
  • esencia de almendras (opcional)
  • azúcar glass para espolvorear (si la presentas tal cual)
  • Si la vas a decorar:
    • 2 ó 3 melocotones laminados
    • 1 volumen de azúcar + 1 volumen de agua, para preparar un almíbar claro, con el que sellaremos las láminas de fruta y les aportaremos brillo

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos los huevos en un cuenco amplio y los batimos muy bien. Vamos agregando el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente) junto con la esencia de almendras (si la vas a utilizar) y batir un poco más para que se integre. Sin dejar de batir y, en pequeñas cantidades, vamos incorporando la harina de trigo y la de almendras. Por último, agregar los trocitos de almendras y remover un poco.
  2. Tapar el cuenco y dejarla en la nevera que repose, ésta en concreto necesita reposar un poquito más: al menos una hora.
  3. Mientras reposa la masa, puedes ir troceando los melocotones.
  4. Cuando saques la masa de la nevera, tendrás que removerla, ya que los trocitos de almendra se habrán depositado todos en el fondo.
  5. Engrasa con mantequilla un molde, dispón la mitad de los dados de melocotón y cúbrelos con la mitad de masa. Repite la operación.
  6. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo. Si te parece que el interior está algo húmedo, no te preocupes, esta tarta necesita un cierto reposo en la nevera. Cuando esté dorada y la saques del horno, deja que tome la temperatura ambiente y después, pásala a la nevera. Déjala allí unas horas y la tendrás perfecta. Ah!, eso sí, desmoldar en frío. Comerla bien fresquita.
  7. Si no quieres molestarte mucho, cuando vayas a servirla, simplemente, espolvorea con azúcar glass y/o dale tu toque personal.
  8. Si lo prefieres, puedes cubrirla con láminas de melocotón (ver fotografías), sellándolas con un almíbar que prepararás con 1 proporción de agua + 1 proporción de azúcar (ejemplo: 1 tacita de azúcar + 1 tacita de agua). El agua con el azúcar se pone a hervir en un cazo hasta que espese un poco (no debe hervir mucho). Con esa mezcla y con ayuda de una brocha, vamos pincelando las láminas de melocotón y también la superficie de la tarta, para que queden adheridas.

 

 

Jul 31 2010

Espaguetis Negros con Langostinos y Salsa de Gorgonzola

Espaguetis Negros con Langostinos y Salsa de Gorgonzola

 

 

 

 

La receta de hoy no puede ser más sencilla y al mismo tiempo muy lucida. Además, si te organizas bien, puedes tenerla lista en media hora, verás que no tiene misterio ninguno.

Estos espagueti negros que compré son especialmente finos, me gustan bastante por su delicadeza y por lo bien que se impregnan en las salsas cremosas.

Respecto a la salsa de gorgonzola, más bien diría que es una crema fina de queso gorgonzola, que le va estupendamente a esos espagueti tan finitos. Si hubiera empleado otro tipo de pasta, más grande o más gruesa, la salsa probablemente no la habría hecho de esta manera tan cremosa. Pero creo que de este modo ha salido bastante bien (ver fotografías).

No obstante, si por gustos personales, preferís salsas mucho más densas, podéis reducir la cantidad de nata hasta el punto que os apetezca. 

 

  

Ahí va mi propuesta.

 

INGREDIENTES (4 PERSONAS)

  • 500 g de espaguetis negros (a la tinta de sepia, que es lo mismo)
  • 24 langostinos frescos (6 ud./ persona). Quita las cabezas, patas, pélalos y reserva solo los cuerpos limpios. El resto puedes guardarlo para hacer un fumet destinado a otra preparación.
  • 250 g de queso gorgonzola dulce, troceado
  • 200 ml de nata líquida
  • 2 dientes de ajo grandes, laminados no muy finos
  • 1 ó 2 cayenas, según tamaño y gustos personales
  • aceite de oliva
  • Sal (sólo para cocer la pasta)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Comenzamos con la preparación de la salsa. En una sartén con algo de fondo, ponemos un chorreón de aceite y calentamos a fuego medio, donde sofreiremos las láminas de ajo con la cayena. En cuanto veas que el ajo toma apenas un poco de color, aparta del fuego inmediatamente (se quema en cuanto te descuidas un segundo) y retira de la sartén tanto el ajo como las guindillas, reservando el aceite, donde seguiremos cocinando.
  2. Pon de nuevo la sartén a fuego medio y, cuando coja temperatura, saltea los langostinos apenas unos segundos solo para darles el punto adecuado. No queremos que queden secos ni duros. Resérvalos aparte, en un recipiente tapado.
  3. En esa misma sartén añadimos la nata líquida y subimos un poco el fuego. Cuando tenga suficiente calor, incorporamos los trozos de gorgonzola y vamos removiendo continuamente hasta que el queso se disuelva y nos quede una crema fina bien ligada. No es preciso salar.
  4. Observa el recipiente tapado donde tienes tus langostinos. ¿Han soltado jugos?. Bien, agrega los jugos a la salsa de gorgonzola y deja que ésta hierva unos minutos para que evapore líquidos y nos quede un poco más densa. Al principio te parecerá demasiado líquida. Después, pásala a un recipiente, donde perderá un poquito de calor y tomará más cuerpo. Procura reservarla calentita hasta la hora de servir los platos.
  5. Ahora sí. Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.
  6. Monta los platos a tu gusto. Puedes terminar la decoración con unas huevas que te gusten, unas tiras de salmón, o cualquier otro elemento decorativo que se te ocurra.

 

Jul 25 2010

Brochetas de Cerdo Marinado y Frutas

Brochetas de Cerdo Marinado y Frutas

 

 

 

Para hoy, os traigo una receta facilísima y rápida, que nos permita huir de los calores de las cocinas en estos días. Estas brochetas solo requerirán unos minutos para adquirir su punto de asado, ya que la marinada a la que sometemos la carne proporcionará a ésta cierto punto de “cocción” (obviamente no es una cocción térmica).

Las cantidades que os doy soy muy orientativas, solo tenéis que tener en cuenta que los líquidos de la marinada han de impregnar bien la carne por todas partes, pero sin llegar a cubrirla; que quede en el fondo del recipiente un excedente de líquido, para ir regando la carne cuando sea necesario.

Respecto a las frutas, yo utilicé melocotón y melón, no muy maduros. Podéis cambiar las frutas por otras que sean de vuestro agrado, que no estén muy maduras ni que sean demasiado blandas; deben resistir el calor fuerte de la plancha, donde el objetivo es que la fruta se “selle” por la temperatura (sin romperse ni deshacerse) y guarde en su interior los jugos y todos sus sabores y aromas.

 

INGREDIENTES

  • Para la marinada
    • 500 g de cinta de lomo de cerdo, cortada en cuadrados no muy grandes
    • 1 cebolla mediana, cortada en trozos grandes
    • 2 cucharadas soperas de miel
    • 1 cucharada sopera rasa de pimentón (dulce o picante, como prefieras)
    • 1 cucharadita de jengibre en polvo
    • 1 tacita de vinagre de arroz
    • 2 tacitas de salsa de soja
    • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 pizca de sal

 

  • Resto de ingredientes
    • Frutas cortadas en cuadraditos de tamaño similar al de los trozos de carne (melocotón, melón, piña…)
    • Cebolla, para ensartar también en las brochetas
    • Sésamo blanco tostado (opcional)

 

PREPARACIÓN

  1. La noche anterior, ponemos en un recipiente todos los ingredientes de la marinada y la carne en cuadraditos. Lo mezclamos todo muy, muy bien, tratando de que la carne quede bien impregnada y todos los ingredientes bien homogéneos. Personalmente encuentro que la mejor manera de hacer ésto es con las manos. Cubrimos el recipiente con plástico de cocina y lo dejamos así hasta el momento de uso. A la mañana siguiente, sería recomendable dar algún meneillo de vez en cuando, pero no hace falta quitar el plástico; bastaría con agitar el cacharro y que la carne cambie su posición.
  2. El montaje de las brochetas es muy sencillo. No tiene mayor misterio que sacar la carne de la marinada y escurrirla un poco. Entonces, iremos ensartando tacos de carne, cebolla (no la de la marinada, la otra) y los tacos de fruta.
  3. Para cocinar las brochetas, podemos usar una plancha eléctrica, una asadora, una sartén grande… Lo que queramos. Vamos a necesitar poquísimo aceite para ello, apenas unas pinceladas. Eso sí, el fuego ha de estar bastante fuerte. Cuando haya cogido bastante calor, ponemos las brochetas, dejamos que cojan color y bajamos un poco el fuego. Si queremos, podemos regar con un poco de la marinada. Estarán listas enseguida. Si te gusta el sésamo, nada más terminarlas, pásalas sobre un plato sobre el cual habrás puesto sésamo esparcido. Le va fenomenal. Y ya está, como os decía, fácil, rápida y muy ricas!!.
Jul 13 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

 

 

Tal como prometimos, inauguramos nuestra sección de Cocina Básica con la receta de esta Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas, que también encontraréis bajo el nombre de Clafoutis o Clafoutí de ciruelas. Para saber más sobre este tipo de tartas podéis consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

La tarta está elaborada con Ciruelas Metley, de piel muy fina color morado, que también son conocidas como “ciruelas fresa”, por su pulpa de color rosáceo intenso y muy dulce, cuyo sabor recuerda al de las fresas.

 

El resultado final fue una rica tarta con un ligero toque ácido de fondo (no demasiado), no excesivamente dulce, en su justo punto. En nuestra opinión, es una tarta deliciosa para meriendas, incluso para un rico desayuno. Como postre, podemos servirla acompañada de helados de nata o vainilla, para darle un poco más de importancia y, al mismo tiempo, incrementar el dulzor. Hay que decir que existen autores que no consideran que este tipo de tartas deban servirse como postre, pero cada vez se hace más evidente la idea de que la única regla es que no hay reglas. Y, con un poco de imaginación, puedes tener un rico postre en un momento.

Vamos con esta facilísima receta:

INGREDIENTES

  • 5 huevos (280 g)
  • 100 g Harina de Repostería
  • 130 g de azúcar (puedes poner 150 g si te gusta más dulce)
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 1 vara de vainilla (extraer su contenido, raspando con la punta de un cuchillo)
  • azúcar glass
  • 400 g de ciruelas Metley (pesadas sin deshuesar)

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco amplio ponemos los huevos y los batimos muy bien (batidora, robot de cocina, etc…). Vamos agregando el azúcar, con el contenido de la vara de vainilla y seguimos batiendo hasta que se haya integrado con los huevos y forme una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente), batir un poco más para que se integre y terminar incorporando poquito a poco la harina repostera, en pequeñas cantidades, a fin de que no quede ni un grumo. Puedes hacerlo tamizando la harina sobre la crema, si quieres.
  2. Obtenida la masa, es importante tapar el cuenco (con un trapo, por ejemplo) y dejarla en la nevera que repose al menos media hora, exactamente igual que hacemos con la masa de crepes. En ese tiempo, la harina “trabajará”, digamos que asimilando el resto de ingredientes, al mismo tiempo que liberará toda esa cantidad de burbujas que hemos creado en el proceso de batido. Fíjate en la densidad de la masa antes y después de sacarla de la nevera: antes, es líquida y con burbujas; después de reposar es una crema espesita, más lisa y de mejor textura: ya está en su punto.
  3. Mientras reposa la masa, parte las ciruelas por la mitad y deshuésalas. Escoge solo las de pulpa firme y tono morado, que serán las más dulces y las que menos agua liberen al hornear.
  4. Engrasa con mantequilla un molde (o varios individuales), dispón la fruta sobre su base y cúbrela con la masa.
  5. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo.
  6. Desmóldala en templado – frío y espolvoréala de abundante azúcar glass. Sírvela a tu gusto, tibia o fría, acompañada de helados, compotas, frutas, etc… Y a disfrutar, que estas tartas son un auténtico vicio!!.

 

 

 

 

 

Jul 11 2010

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

 

 

El/la clafoutis es una tarta originaria de la región de Lemosín (o Limusin), cuya receta ya estaba muy extendida por toda la Francia del siglo XIX, aunque sus primeras elaboraciones parecen ser bastante anteriores. Actualmente es un postre mundialmente conocido y con muchos adeptos, ya que es una excelente forma de aprovechar las frutas de temporada y, sobre todo por su rápida y fácil preparación.

Algunos autores definen el clafoutis, desde el punto de vista de su elaboración, como una “crema pastelera horneada”, una “tarta anatillada” o como una “masa de crepes que cubre la fruta”. Personalmente, ésta última es la descripción que considero más acertada, por la similitud entre los ingredientes que intervienen en las masas de ambas preparaciones. Para la masa del clafoutis será, básicamente: huevos, harina repostera, azúcar, mantequilla, leche o nata (o leche + nata), azúcar glass, vainilla y la fruta, (para el clafoutis, cerezas).

En cuanto al nombre de esta tarta, procede del occitano clafotís, del verbo clafir, que significa ‘rellenar’. Con ésto se hace alusión al procedimiento de colocar las frutas (cerezas) en el fondo del molde y rellenar los huecos que éstas han dejado con la masa batida.

Una peculiaridad del clafoutis, es que las cerezas se deben incorporar a la preparación sin deshuesar. La intención de ésto no es realmente acentuar el sabor de la fruta (me refiero a la pulpa) sino la de incorporar las notas almendradas presentes en el hueso de la cereza y que cobran mucha intensidad con el calor. A grandes rasgos, en el hueso de ésta y otras frutas se encuentra un componente aromático (benzaldehído) cuyas notas almendradas son tan intensas que jamás las podríamos conseguir incorporando nuestras almendras comerciales en ninguno de los formatos (troceadas, harina, tostadas…). Pero ya os hablaré del porqué más adelante, y de formas caseras de conseguir/suplantar benzaldehído… para los más curiosos!!.

Terminaremos este artículo con la tarta Flaugnarde o Flognarde, que es exactamente lo mismo que una Clafoutis, solo que variando el tipo de fruta que añadimos a la tarta. Originalmente, la Flaugnarde se preparaba con manzanas o peras. Con el tiempo, se han ido incorporando otras frutas a la receta inicial, como ciruelas, frutos rojos, melocotones, albaricoques, por citar algunas de las más clásicas.

En las versiones más modernas se ven muchísimas variaciones, tanto en las masas, que llegan a incorporar ciertas cantidades de harina de almendra (incluso sustituir toda la harina de trigo), agregar chocolate, etc. En cuanto a las frutas,  la variedad es infinita. Las he visto de mango, plátano, higos, combinaciones de varias frutas frescas, o de frutas frescas con frutos secos. Auténticas delicias para el paladar con muy poco esfuerzo.

Solo hay que escoger frutas que no suelten demasiada agua. Si todavía no has probado ninguna de estas tartas, mi consejo es que pruebes alguna de las clásicas, no te va a decepcionar. Poco a poco trataremos de ir incorporando nuestras versiones en esta misma sección.

Para terminar, puedes servirlas tibias o frías; solas o acompañadas de helado o alguna compota que te resulte apropiada, dependiendo de la ocasión.

Jun 27 2010

Calabacines Rellenos de Bulgur y Verduras

Calabacines Rellenos de Bulgur y Verduras

  

  

 

Hoy os traigo una receta sencillísima, para un día cualquiera, que vais a poder preparar rápidamente y que además queda muy vistosa en el plato. 

El relleno de estos tronquitos de calabacín, además de ser muy ligero, se presta a infinidad de variaciones. Yo os he puesto los ingredientes que más me gusta utilizar para estos rellenos, pero vosotros podéis cambiarlos por otros que os gusten más. 

Eso sí, no os paséis mucho con la cantidad de ingredientes que cambiais y ponéis, porque os saldrá muchísimo relleno!!. Aunque si os ocurriera eso, tampoco sería un gran problema, puesto que el sobrante se puede aprovechar perfectamente. Por ejemplo, sofriendo unas gambas y unos trocitos de pescado, añadiendo el relleno y si queréis, hierbas o especias al gusto. Cambiará completamente el sabor y no parecerá la misma receta. 

Otra de las ventajas de esta receta es que, con las instrucciones que os doy, las verduras quedan casi casi al dente, mientras que el bulgur estará en su punto. Con ésto, mantendremos las propiedades nutricionales de las verduras, en la medida de lo posible. 

Si no estáis a dieta y os apetece algo más contundente, en el último momento podéis poner una generosa cantidad de queso manchego rallado sobre los tronquitos y meterlos al horno, a gratinar unos minutos, hasta que el queso esté fundido y un poco dorado. 

Otras alternativas: preparar una salsa con pimientos asados, salsa de zanahorias, o de calabaza, etc. Personalmente, prefiero la de pimientos asados, que podéis preparar, por ejemplo, con una base de bechamel clarita y añadiendo en el último momento una lata de pimientos asados y triturando bien. 

Con las cantidades que os doy, tendréis para rellenar 2 calabacines medianos (en mi caso, pesaban 600 g cada uno). De ahí, obtendréis 4 raciones no demasiado grandes (como la que véis en la fotografía) que os servirán perfectamente como una entrada ligera. 

Para el relleno, incorporad solamente la pulpa de uno de los calabacines. La del otro, podéis aprovecharla para cualquier otra cosa. También podéis cambiar el calabacín por 2 berenjenas del mismo peso. El procedimiento sería igual, solo que obtendríamos 4 medias berenjenas rellenas.

  

INGREDIENTES

  • 2 Calabacines de 500 – 600 g cada uno, aproximadamente
  • 2 dientes de ajo picado
  • 150 g de pimiento rojo, picado
  • 1 puerro o 1 cebolleta, troceada fina
  • 150 g de zanahoria, picadita
  • 50 g de setas chinas secas grandes: poner a hidratar en agua caliente, durante 20 – 30 minutos; escurrir y trocear
  • 90 g de bulgur fino
  • 150 ml de agua hirviendo
  • Sésamo blanco, que tostaremos en el último momento
  • Aceite
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. Lavar bien los calabacines, cortar los “culos” y partir cada uno en 4 trozos, procurando que los cortes sean limpios y rectos, ya que tendrán que apoyar en el plato. Con un sacabolas (o una cucharilla) vamos sacando la pulpa de cada tronco de calabacín, sin llegar hasta el fondo, pues debemos dejar una base de un par de centímetros. Si alguna base se nos rompiera, no pasa nada, podríamos terminar de romperla (dejando 2 huecos), para luego colocar el tronco tumbado, como en la fotografía. La pulpa extraída la trocearemos y reservaremos.
  2. Una vez tengamos todos los troncos vacíos, se colocan en un recipiente apto para microondas, se salpican con agua y un poco de sal y se tapan. Introducir en el microondas 2 minutos a máxima potencia. Al sacarlos, veremos que están cocidos, pero se mantienen firmes y no se han deformado. Tirar los jugos que hayan quedado en el recipiente y reservar los troncos dentro, tapados para que no se enfríen demasiado.
  3. Comenzamos preparando el bulgur, poniendo los 150 ml de agua, con un poco de sal al fuego hasta que hierva. En ese momento, incorporamos el bulgur, retiramos del fuego y removemos bien. Reservar.
  4. Preparamos el relleno calentando un poco de aceite en una sartén para sofreir las verduras. Agregamos el ajo, el puerro o cebolleta, el pimiento y la zanahoria, dejando sofreir a fuego medio unos 5 minutos.
  5. Incorporar el calabacín y las setas, salar y dejar unos 2 ó 3 minutos más. En ese tiempo, si el fuego no está demasiado fuerte, las verduras habrán ido soltando algunos jugos. Si no es así, pasados esos 2 – 3 minutos, al agregar el bulgur, añadiremos un poquito de agua caliente. Removemos todo bien y dejamos que se consuman los líquidos. Comprobamos el punto de sal, así como el grado de cocción del bulgur, que estará listo en 1 ó 2 minutos. Retirar del fuego y reservar.
  6. Para rellenar los troncos de calabacín, dejar que el relleno pierda un poquito de temperatura.
  7. Mientras tanto, en una sartén caliente(sin aceite ni nada), poner un par de cucharadas soperas de sésamo blanco y tostar sin dejar de mover la sartén. Estará listo cuando veamos que las semillas empiezan a dorar ligeramente, a chisporrotear y a desprender su olor característico. No hay que dejar que se tuesten del todo ya que, con el calor que conservan se quemarían; hay que retirarlas un poquito antes.
  8. Rellenar el calabacín, presentar en platos individuales, decorar con el sésamo tostado y servir inmediatamente.

  

  

  

 

May 31 2010

Crema de Malanga y Calabacín

Crema de Malanga y Calabacín

Esta receta que os traigo hoy, es más bien una propuesta como alternativa exótica a los miles de recursos que tenemos ya para incluir en nuestra Operación Maldito Bikini, de la que muchos sabéis que yo no soy muy partidaria… Prefiero mantener unos hábitos de dieta saludable todo el año, en la que no excluyo los dulces, eso sí, en consumo muy moderado y NADA DE BOLLERÍA INDUSTRIAL. Todo hecho en casa, por supuesto. Gracias mamá, por haberme enseñado la importancia de este concepto.

Como os decía, lo que os propongo es tan, tan fácil, que ni siquiera parece una receta!… Digamos que se trata más bien de una base, para que luego con ella elaboréis a vuestro gusto una crema diferente, según vuestras preferencias culinarias y también según lo estrict@s que seáis en vuestras dietas. La Malanga aporta a la crema cierta cantidad de hidratos de carbono, el aporte calórico del calabacín ya sabéis que es mínimo. El salteadito del principio no va a suponer el Apocalipsis, desde luego que no. Y, si de segundo plato, tomáis una ración de carne o pescado a la plancha, acompañado de ensalada verde, completando con un postre ligero, pues ahí tenéis vuestro menú comida de dieta (la cena ya sería otra cosa, claro).

Os comento que el sabor es muy distinto al de una crema de calabacín corriente; es de un aroma intenso, con un fondo parecido a nueces, que se mantiene en el paladar… muy rico. Y la textura, dónde va a parar!, mucho más cremosa, envolvente y agradable. Me encantó, así que pienso repetirla muchas veces, variando y probándola con diferentes condimentos. Ya os contaré.

INGREDIENTES

  • 500 g de Malanga (en mi caso, 3 cormos, que pesé sin pelar). Pélalos, lávalos y córtalos gruesos, como si fueran patatas para hervido.
  • 300 g de Calabacines, cortados en rodajas gruesas, sin pelar
  • La parte blanca de un puerro gordo, cortada a rodajitas
  • Un chorrito de aceite de oliva para sofreir el puerro
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. En una cazuela (donde ya de paso lo herviremos todo) sofreir unos minutillos las rodajas de puerro, hasta que estén blanditas. Apartar del fuego e incorporar la malanga.
  2. Incorporar agua, la justa para cubrir la malanga y tres o cuatro dedos más. Agregar un poco de sal y llevar a ebullición.
  3. Dejar que hierva suavemente unos 20 minutos o hasta que los trozos de malanga estén tiernos. Durante el proceso, veréis cómo van liberando el almidón y se espesa el caldo. Puede que necesite algo más de agua, así que estad pendientes, por si acaso.
  4. El calabacín, lo añadimos cuando observemos que a la malanga parece quedarle ya poquito tiempo de cocción. Así, ambas verduras terminarán de cocerse prácticamente al mismo tiempo.
  5. Ya está todo cocido, así que vamos a triturar. Pon SOLO las verduras en el vaso de la batidora y tritura. Ve añadiendo caldo hasta que la textura te parezca que es ideal para tu gusto. Prueba y rectifica la sal si es necesario. Y ya está. Chimpúm.

Esta vez, como véis, no he puesto especias, ni aderezos, “cosas raras” (dicen algunos, jejeje…), así que ya lo dejo todo a vuestra imaginación, porque la encontraremos en cada rincón, en cada cajón y cada estante de nuestras cocinas. Cada uno, que la busque a su manera…

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