Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
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Ago 11 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Melocotón con Almendras

Continuamos con nuestra sección de Cocina Básica con otra de estas maravillosas tartas de frutas, tan fáciles como deliciosas. Os adelantamos que próximamente trataremos de ir enfocando esta sección casi exclusivamente a nociones básicas de cocina, para que tanto los principiantes, como los que ya os desenvolvéis perfectamente,  podamos seguir las recetas al mismo ritmo. O al menos intentarlo.

La receta de hoy es una Tarta flaugnarde (flognarde, clafoutis o clafoutí) de melocotones y almendras. Para saber más sobre este tipo de tartas recomiendo consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

Es muy frecuente el uso de almendras en la elaboración de estas tartas. Algunos autores, incluso sustituyen íntegramente la harina de trigo por la de almendra. En su elaboración, yo he utilizado una parte de harina de almendras y además, he añadido almendras picadas, que aportan un crujiente delicioso. Para acentuar los matices almendrados, os sugiero añadir unas gotas de esencia de almendras a la masa. Podría ser interesante tostar ligeramente las almendras picadas, antes de incorporarlas, de este modo (como ocurre con frutos secos y especias) se potencian sus aromas.

Si comparáis con la Tarta Flaugnarde de Ciruelas, veréis que el aspecto es bastante diferente. Es completamente normal. El propio peso de la harina de almendras, en combinación con la harina de trigo, impide que la masa «suba». Por tanto, en este caso la tarta nos va a quedar más finita, más lisa, sin esos bordes rizados. Pero no es ni mejor ni peor. Tiene una estética diferente.

Por cierto, la harina de almendras no es más que almendras naturales, crudas, reducidas a polvo con cualquier de robot de cocina que tengáis en casa.

 

INGREDIENTES

  • 5 huevos (290 g en mi caso)
  • 100 g Harina de uso común
  • 50 g Harina de almendras (moler 50g de almendras peladas crudas, hasta reducirlas a polvo)
  • 50 g de almendras picaditas
  • 130 g de azúcar
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 300 g de pulpa de melocotón en daditos
  • esencia de almendras (opcional)
  • azúcar glass para espolvorear (si la presentas tal cual)
  • Si la vas a decorar:
    • 2 ó 3 melocotones laminados
    • 1 volumen de azúcar + 1 volumen de agua, para preparar un almíbar claro, con el que sellaremos las láminas de fruta y les aportaremos brillo

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos los huevos en un cuenco amplio y los batimos muy bien. Vamos agregando el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente) junto con la esencia de almendras (si la vas a utilizar) y batir un poco más para que se integre. Sin dejar de batir y, en pequeñas cantidades, vamos incorporando la harina de trigo y la de almendras. Por último, agregar los trocitos de almendras y remover un poco.
  2. Tapar el cuenco y dejarla en la nevera que repose, ésta en concreto necesita reposar un poquito más: al menos una hora.
  3. Mientras reposa la masa, puedes ir troceando los melocotones.
  4. Cuando saques la masa de la nevera, tendrás que removerla, ya que los trocitos de almendra se habrán depositado todos en el fondo.
  5. Engrasa con mantequilla un molde, dispón la mitad de los dados de melocotón y cúbrelos con la mitad de masa. Repite la operación.
  6. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo. Si te parece que el interior está algo húmedo, no te preocupes, esta tarta necesita un cierto reposo en la nevera. Cuando esté dorada y la saques del horno, deja que tome la temperatura ambiente y después, pásala a la nevera. Déjala allí unas horas y la tendrás perfecta. Ah!, eso sí, desmoldar en frío. Comerla bien fresquita.
  7. Si no quieres molestarte mucho, cuando vayas a servirla, simplemente, espolvorea con azúcar glass y/o dale tu toque personal.
  8. Si lo prefieres, puedes cubrirla con láminas de melocotón (ver fotografías), sellándolas con un almíbar que prepararás con 1 proporción de agua + 1 proporción de azúcar (ejemplo: 1 tacita de azúcar + 1 tacita de agua). El agua con el azúcar se pone a hervir en un cazo hasta que espese un poco (no debe hervir mucho). Con esa mezcla y con ayuda de una brocha, vamos pincelando las láminas de melocotón y también la superficie de la tarta, para que queden adheridas.

 

 

Ago 06 2010

Pan Fino Armenio – Lavash

He aquí otra receta panadera de «El Aprendiz de Panadero», de Peter Reinhart. Tal como nos comenta el autor en su famoso libro, se trata de un pan muy fácil de elaborar, con pocos secretos y muchas posibilidades. Eso sí, cuidado, que engancha, cuando quieres darte cuenta, te has comido media docena de triangulitos (o la forma que les dés), sin darte cuenta.

Y es que es un pan finísimo, crujiente, con el toque delicioso de las especias que lo hacen tan aromático como irresistible al paladar. Además, puedes jugar con  múltiples elaboraciones (cortes limpios o irregulares, efectos visuales con semillas y especias, diferentes grosores y grados de tostado…) y crear una panera decorativa, de alto valor estético y aromático, que será ideal para acompañar aperitivos.  El autor lo recomienda también para fiestas infantiles… Bueno, en esa línea tendrías que ver qué clase de especias les gusta a tus niños. No a todos los peques les agradan los sabores tan intensos.

En este libro, Reinhart nos sintetiza los orígenes de este tipo de panes, pero tras contrastar con otra bibliografía, creo que podríamos hacer un repaso más completo más adelante.

Respecto a la harina a emplear, yo las he probado desde las «todo terreno» o multiusos, las de fuerza media (de panadería) y esta última vez (la que os presento hoy) la he hecho con Harina panadera recia de Trigo duro. Sí, sí. De trigo duro, de los que no se suelen usar para hacer panes. Ojo, no es sémola, es Harina. Y la compro en el Amasadero. Pero bueno, que no tenéis porqué usar esta harina en concreto, podéis hacerla con cualquier otra de trigo. Me apunto como asignatura pendiente explicaros todo esto de las harinas.

Para lograr un pan finísimo y crujiente, el único secreto que alberga este pan es conseguir estirarlo hasta formar una masa fina como el papel. Yo os daré las instrucciones de Reinhart por si acaso, pero también os adelanto que no suele haber demasiado problema en esta fase de estirado. Con poquitas nociones panaderas veréis que es algo muy intuitivo.

Las semillas y especias que utilicé os las muestro en la siguiente fotografía.

Ésta vez fueron: Sésamo blanco, semillas de amapola, sésamo negro, mezcla de varias especias y comino.

Mezcla de especias compuesta por: sal marina, jengibre seco, ajo en polvo, pimiento seco, alcaravea, canela, guindilla, cilantro, pimienta, tomillo, menta y cúrcuma.

En algunos supermercados encontraréis mezclas de especias ya preparadas, en envases con molinillos incorporados para que podáis molerlas al instante. Pero la verdad, si no os queréis complicar, con cualquiera de vuestras especias básicas os arreglaréis perfectamente.

 

INGREDIENTES

  • 190 g de harina de panadería, según el autor (puedes usar harina de uso común)
  • 4 g de sal
  • 1,5 g levadura instantánea (seca)
  • 22 ml de miel
  • 14 g de aceite vegetal (yo, de oliva)
  • 90 – 120 ml de agua (siempre utilizo agua mineral). Es muy posible que no tengas que usarla toda, según el tipo de harina que uses (unas absorben más agua que otras). 

OBSERVACIONES. Como utilicé harina de trigo duro, corregí ligeramente la fórmula. La que os doy es la fórmula original. Pero vamos, que si queréis las proporciones para hacer la receta con Harina panadera recia os las doy, no tiene ningún misterio.

 

PREPARACIÓN

  1. Mezcla en un cuenco todos los ingredientes. Recuerda que la levadura y la sal no deben entrar nunca en contacto directo. Y recuerda también que el agua tendrás que añadirla poco a poco; es posible que no la necesites toda. Como siempre, dale un poco de tiempo a la harina, para que absorba el agua. Enseguida «te dirá» si necesita más o no. Tienes que formar una bola consistente, pero no una piedra, así que si necesitas más agua, añádela.
  2. Enharina ligeramente la superficie de trabajo y amasa 10 minutos. ¿Objetivos?: que la mezcla quede bien homogénea, que obtengas una masa medianamente consistente (el autor sitúa la consistencia de la masa entre la del pan francés y la de los bagels), lisa, nada pegajosa, ligeramente elástica. Ahora pon la bola en un cuenco engrasado con aceite, imprégnala bien, cubre el recipiente con film o un trapo y déjala fermentar hasta que doble su volumen (unos 90 minutos, o el tiempo que necesite). ¿Prefieres terminar el pan mañana?. Puedes retardar la fermentación, dejando la masa en la nevera toda la noche. Al día siguiente, la sacas y esperas a que «se despierte» (ese será un tiempo extra, a sumar al de la fermentación) y ya irá fermentando y doblando su volumen.
  3. Una vez haya doblado el volumen, pulveriza o extiende un poco de aceite sobre la superficie de trabajo y vuelca la masa sobre ella. Vé presionando con las manos buscando formar un cuadrado. Esparce un poquito de harina sobre la masa y pásale el rodillo a fin de estirarla hasta lograr que sea tan fina como el papel (puede ser un pelín más gordita, la verdad). En lugar de hacer un cuadrado, yo diría que es más práctico darle directamente la forma del papel de horno (o lo que uses para hornear) que vayas a emplear.
  4. Sólo si tienes problemas en el estirado. Si notas que la estiras y se vuelve a encoger y ésto se repite y se repite, se debe a que el gluten todavía no está relajado. Tranquilidad, ¡no va a poder más que tú!. Estira la masa, para de vez en cuando y deja que el gluten se relaje. Una masa en ese punto de estabilidad que buscamos, es muy fácilmente reconocible: aprieta un poco y deja la marca de tu dedo; si la marca de tu dedo se queda ahí, la masa está lista. Si la marca de tu dedo desaparece, hay que esperar a la relajación del gluten. En esta receta concreta puede ayudarte levantar la masa estirada de la encimera para airearla. Luego, ponla de nuevo en su lugar, tápala y deja reposar un poco. Vuelve a estirar hasta lograr el grosor que buscamos y deja que se relaje otros 5 minutos.
  5. Lista y estirada la masa, colócala sobre papel de horno (o lo que suelas utilizar). Con un cortapizzas, repasa la forma y elimina los bordes (ver fotografía), dando la misma forma que tu papel de hornear. Pulveriza agua (o pásala con brocha suavemente) sobre la masa, para que se adhieran las semillas. Esparce hileras de hierbas, especias, sales, semillas o mezclas a tu antojo, cuidando que la cantidad no sea muy grande, pues los aromas se potencian en el horneado. Puedes apretar con las manos para mejorar la adherencia de estos ingredientes a la masa y evitar posibles levantamientos de la misma, causados por la adición de agua.
  6. Puedes hornear la placa de masa sin cortarla. Una vez horneada y fría, rómpela con las manos y obtendrás trozos irregulares, que crean un bonito efecto. Las que ves en las fotografías, están cortadas antes de hornear. Con un cortapizzas, practica cortes limpios (en diagonal, triangulares, etc…). No necesitas separarlos, eso ya lo hacen ellos solitos en el horno.
  7. Introduce en el horno precalentado a 175ºC, sin ventilación, con calor arriba y abajo, en posición intermedia. Hornea unos 15 – 20 minutos… relativamente. Hasta que adquieran color dorado por la parte superior (puede que necesites subir la bandeja los últimos minutos). Deja enfriar 10 minutos sobre la misma bandeja del horno (no en rejilla), sírve y disfruta.

 

 

Jul 31 2010

Espaguetis Negros con Langostinos y Salsa de Gorgonzola

La receta de hoy no puede ser más sencilla y al mismo tiempo muy lucida. Además, si te organizas bien, puedes tenerla lista en media hora, verás que no tiene misterio ninguno.

La receta de hoy no puede ser más sencilla y al mismo tiempo muy lucida. Además, si te organizas bien, puedes tenerla lista en media hora, verás que no tiene misterio ninguno.

Estos espagueti negros que compré son especialmente finos, me gustan bastante por su delicadeza y por lo bien que se impregnan en las salsas cremosas.

Respecto a la salsa de gorgonzola, más bien diría que es una crema fina de queso gorgonzola, que le va estupendamente a esos espagueti tan finitos. Si hubiera empleado otro tipo de pasta, más grande o más gruesa, la salsa probablemente no la habría hecho de esta manera tan cremosa. Pero creo que de este modo ha salido bastante bien (ver fotografías).

No obstante, si por gustos personales, preferís salsas mucho más densas, podéis reducir la cantidad de nata hasta el punto que os apetezca. 

 

  

Ahí va mi propuesta.

 

INGREDIENTES (4 PERSONAS)

  • 500 g de espaguetis negros (a la tinta de sepia, que es lo mismo)
  • 24 langostinos frescos (6 ud./ persona). Quita las cabezas, patas, pélalos y reserva solo los cuerpos limpios. El resto puedes guardarlo para hacer un fumet destinado a otra preparación.
  • 250 g de queso gorgonzola dulce, troceado
  • 200 ml de nata líquida
  • 2 dientes de ajo grandes, laminados no muy finos
  • 1 ó 2 cayenas, según tamaño y gustos personales
  • aceite de oliva
  • Sal (sólo para cocer la pasta)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Comenzamos con la preparación de la salsa. En una sartén con algo de fondo, ponemos un chorreón de aceite y calentamos a fuego medio, donde sofreiremos las láminas de ajo con la cayena. En cuanto veas que el ajo toma apenas un poco de color, aparta del fuego inmediatamente (se quema en cuanto te descuidas un segundo) y retira de la sartén tanto el ajo como las guindillas, reservando el aceite, donde seguiremos cocinando.
  2. Pon de nuevo la sartén a fuego medio y, cuando coja temperatura, saltea los langostinos apenas unos segundos solo para darles el punto adecuado. No queremos que queden secos ni duros. Resérvalos aparte, en un recipiente tapado.
  3. En esa misma sartén añadimos la nata líquida y subimos un poco el fuego. Cuando tenga suficiente calor, incorporamos los trozos de gorgonzola y vamos removiendo continuamente hasta que el queso se disuelva y nos quede una crema fina bien ligada. No es preciso salar.
  4. Observa el recipiente tapado donde tienes tus langostinos. ¿Han soltado jugos?. Bien, agrega los jugos a la salsa de gorgonzola y deja que ésta hierva unos minutos para que evapore líquidos y nos quede un poco más densa. Al principio te parecerá demasiado líquida. Después, pásala a un recipiente, donde perderá un poquito de calor y tomará más cuerpo. Procura reservarla calentita hasta la hora de servir los platos.
  5. Ahora sí. Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.
  6. Monta los platos a tu gusto. Puedes terminar la decoración con unas huevas que te gusten, unas tiras de salmón, o cualquier otro elemento decorativo que se te ocurra.

 

Jul 25 2010

Brochetas de Cerdo Marinado y Frutas

Para hoy, os traigo una receta facilísima y rápida, que nos permita huir de los calores de las cocinas en estos días. Estas brochetas solo requerirán unos minutos para adquirir su punto de asado, ya que la marinada a la que sometemos la carne proporcionará a ésta cierto punto de «cocción» (obviamente no es una cocción térmica).

Las cantidades que os doy soy muy orientativas, solo tenéis que tener en cuenta que los líquidos de la marinada han de impregnar bien la carne por todas partes, pero sin llegar a cubrirla; que quede en el fondo del recipiente un excedente de líquido, para ir regando la carne cuando sea necesario.

Respecto a las frutas, yo utilicé melocotón y melón, no muy maduros. Podéis cambiar las frutas por otras que sean de vuestro agrado, que no estén muy maduras ni que sean demasiado blandas; deben resistir el calor fuerte de la plancha, donde el objetivo es que la fruta se «selle» por la temperatura (sin romperse ni deshacerse) y guarde en su interior los jugos y todos sus sabores y aromas.

 

INGREDIENTES

  • Para la marinada
    • 500 g de cinta de lomo de cerdo, cortada en cuadrados no muy grandes
    • 1 cebolla mediana, cortada en trozos grandes
    • 2 cucharadas soperas de miel
    • 1 cucharada sopera rasa de pimentón (dulce o picante, como prefieras)
    • 1 cucharadita de jengibre en polvo
    • 1 tacita de vinagre de arroz
    • 2 tacitas de salsa de soja
    • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 pizca de sal

 

  • Resto de ingredientes
    • Frutas cortadas en cuadraditos de tamaño similar al de los trozos de carne (melocotón, melón, piña…)
    • Cebolla, para ensartar también en las brochetas
    • Sésamo blanco tostado (opcional)

 

PREPARACIÓN

  1. La noche anterior, ponemos en un recipiente todos los ingredientes de la marinada y la carne en cuadraditos. Lo mezclamos todo muy, muy bien, tratando de que la carne quede bien impregnada y todos los ingredientes bien homogéneos. Personalmente encuentro que la mejor manera de hacer ésto es con las manos. Cubrimos el recipiente con plástico de cocina y lo dejamos así hasta el momento de uso. A la mañana siguiente, sería recomendable dar algún meneillo de vez en cuando, pero no hace falta quitar el plástico; bastaría con agitar el cacharro y que la carne cambie su posición.
  2. El montaje de las brochetas es muy sencillo. No tiene mayor misterio que sacar la carne de la marinada y escurrirla un poco. Entonces, iremos ensartando tacos de carne, cebolla (no la de la marinada, la otra) y los tacos de fruta.
  3. Para cocinar las brochetas, podemos usar una plancha eléctrica, una asadora, una sartén grande… Lo que queramos. Vamos a necesitar poquísimo aceite para ello, apenas unas pinceladas. Eso sí, el fuego ha de estar bastante fuerte. Cuando haya cogido bastante calor, ponemos las brochetas, dejamos que cojan color y bajamos un poco el fuego. Si queremos, podemos regar con un poco de la marinada. Estarán listas enseguida. Si te gusta el sésamo, nada más terminarlas, pásalas sobre un plato sobre el cual habrás puesto sésamo esparcido. Le va fenomenal. Y ya está, como os decía, fácil, rápida y muy ricas!!.
Jul 13 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

Tal como prometimos, inauguramos nuestra sección de Cocina Básica con la receta de esta Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas, que también encontraréis bajo el nombre de Clafoutis o Clafoutí de ciruelas. Para saber más sobre este tipo de tartas podéis consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

La tarta está elaborada con Ciruelas Metley, de piel muy fina color morado, que también son conocidas como «ciruelas fresa», por su pulpa de color rosáceo intenso y muy dulce, cuyo sabor recuerda al de las fresas.

 

El resultado final fue una rica tarta con un ligero toque ácido de fondo (no demasiado), no excesivamente dulce, en su justo punto. En nuestra opinión, es una tarta deliciosa para meriendas, incluso para un rico desayuno. Como postre, podemos servirla acompañada de helados de nata o vainilla, para darle un poco más de importancia y, al mismo tiempo, incrementar el dulzor. Hay que decir que existen autores que no consideran que este tipo de tartas deban servirse como postre, pero cada vez se hace más evidente la idea de que la única regla es que no hay reglas. Y, con un poco de imaginación, puedes tener un rico postre en un momento.

Vamos con esta facilísima receta:

INGREDIENTES

  • 5 huevos (280 g)
  • 100 g Harina de Repostería
  • 130 g de azúcar (puedes poner 150 g si te gusta más dulce)
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 1 vara de vainilla (extraer su contenido, raspando con la punta de un cuchillo)
  • azúcar glass
  • 400 g de ciruelas Metley (pesadas sin deshuesar)

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco amplio ponemos los huevos y los batimos muy bien (batidora, robot de cocina, etc…). Vamos agregando el azúcar, con el contenido de la vara de vainilla y seguimos batiendo hasta que se haya integrado con los huevos y forme una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente), batir un poco más para que se integre y terminar incorporando poquito a poco la harina repostera, en pequeñas cantidades, a fin de que no quede ni un grumo. Puedes hacerlo tamizando la harina sobre la crema, si quieres.
  2. Obtenida la masa, es importante tapar el cuenco (con un trapo, por ejemplo) y dejarla en la nevera que repose al menos media hora, exactamente igual que hacemos con la masa de crepes. En ese tiempo, la harina «trabajará», digamos que asimilando el resto de ingredientes, al mismo tiempo que liberará toda esa cantidad de burbujas que hemos creado en el proceso de batido. Fíjate en la densidad de la masa antes y después de sacarla de la nevera: antes, es líquida y con burbujas; después de reposar es una crema espesita, más lisa y de mejor textura: ya está en su punto.
  3. Mientras reposa la masa, parte las ciruelas por la mitad y deshuésalas. Escoge solo las de pulpa firme y tono morado, que serán las más dulces y las que menos agua liberen al hornear.
  4. Engrasa con mantequilla un molde (o varios individuales), dispón la fruta sobre su base y cúbrela con la masa.
  5. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo.
  6. Desmóldala en templado – frío y espolvoréala de abundante azúcar glass. Sírvela a tu gusto, tibia o fría, acompañada de helados, compotas, frutas, etc… Y a disfrutar, que estas tartas son un auténtico vicio!!.

 

 

 

 

 

Jul 11 2010

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

El/la clafoutis es una tarta originaria de la región de Lemosín (o Limusin), cuya receta ya estaba muy extendida por toda la Francia del siglo XIX, aunque sus primeras elaboraciones parecen ser bastante anteriores. Actualmente es un postre mundialmente conocido y con muchos adeptos, ya que es una excelente forma de aprovechar las frutas de temporada y, sobre todo por su rápida y fácil preparación.

Algunos autores definen el clafoutis, desde el punto de vista de su elaboración, como una «crema pastelera horneada», una «tarta anatillada» o como una «masa de crepes que cubre la fruta». Personalmente, ésta última es la descripción que considero más acertada, por la similitud entre los ingredientes que intervienen en las masas de ambas preparaciones. Para la masa del clafoutis será, básicamente: huevos, harina repostera, azúcar, mantequilla, leche o nata (o leche + nata), azúcar glass, vainilla y la fruta, (para el clafoutis, cerezas).

En cuanto al nombre de esta tarta, procede del occitano clafotís, del verbo clafir, que significa ‘rellenar’. Con ésto se hace alusión al procedimiento de colocar las frutas (cerezas) en el fondo del molde y rellenar los huecos que éstas han dejado con la masa batida.

Una peculiaridad del clafoutis, es que las cerezas se deben incorporar a la preparación sin deshuesar. La intención de ésto no es realmente acentuar el sabor de la fruta (me refiero a la pulpa) sino la de incorporar las notas almendradas presentes en el hueso de la cereza y que cobran mucha intensidad con el calor. A grandes rasgos, en el hueso de ésta y otras frutas se encuentra un componente aromático (benzaldehído) cuyas notas almendradas son tan intensas que jamás las podríamos conseguir incorporando nuestras almendras comerciales en ninguno de los formatos (troceadas, harina, tostadas…). Pero ya os hablaré del porqué más adelante, y de formas caseras de conseguir/suplantar benzaldehído… para los más curiosos!!.

Terminaremos este artículo con la tarta Flaugnarde o Flognarde, que es exactamente lo mismo que una Clafoutis, solo que variando el tipo de fruta que añadimos a la tarta. Originalmente, la Flaugnarde se preparaba con manzanas o peras. Con el tiempo, se han ido incorporando otras frutas a la receta inicial, como ciruelas, frutos rojos, melocotones, albaricoques, por citar algunas de las más clásicas.

En las versiones más modernas se ven muchísimas variaciones, tanto en las masas, que llegan a incorporar ciertas cantidades de harina de almendra (incluso sustituir toda la harina de trigo), agregar chocolate, etc. En cuanto a las frutas,  la variedad es infinita. Las he visto de mango, plátano, higos, combinaciones de varias frutas frescas, o de frutas frescas con frutos secos. Auténticas delicias para el paladar con muy poco esfuerzo.

Solo hay que escoger frutas que no suelten demasiada agua. Si todavía no has probado ninguna de estas tartas, mi consejo es que pruebes alguna de las clásicas, no te va a decepcionar. Poco a poco trataremos de ir incorporando nuestras versiones en esta misma sección.

Para terminar, puedes servirlas tibias o frías; solas o acompañadas de helado o alguna compota que te resulte apropiada, dependiendo de la ocasión.

Algunas recetas que te pueden interesar (pincha sobre el título):

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de Melocotón con Almendras

 

Jul 01 2010

Pan de Centeno Sueco – Limpa

Por fin me decidí a empezar a entrenar con el libro El aprendriz de Panadero, de Peter Reinhart, tan consolidado entre los aficionados a la panadería. Un mar de dudas para unos; una excelente guía, para otros… Para gustos, colores.

Personalmente, cuando por fin lo tuve pensé «¿Y ya?, ¿ésto es todooo?». Me decepcionó un poco, la verdad. Da la impresión de que está traducido a toda prisa, lo que acaba dando lugar a términos un poco «extraños» que terminan voviendo un poco loco al lector…

Por no hablar de las fotografías… ¡Qué menos que una fotografía por receta!. Si una imagen vale más que mil palabras, al Sr, Reinhart le han sobrado las palabras y  faltado las imágenes. Pero bueno, me ahorraré las críticas al libro, que todavía tengo mucho que contar sobre este Pan sueco. Además, todo hay que decirlo, también tiene sus ventajas, para ir entrenando no está nada mal.

Bien, la receta de este Pan sueco no está hecha al pie de la letra, tal como propone Reinhart y he de decir que obtuve unos resultados excelentes. Aunque parezca mentira, no tuve que corregir ni un gramo de harina ni de agua, todo salió perfecto.

Disfruté muchísimo en todo el proceso de elaboración, sobre todo en el amasado, por fin!!. Y eso, en compañía de los estupendos aromas a cardamomo, naranja y anís que inundaban la cocina.

¡Y qué poquito duró este pan!. Buenísimo, aromático y con mucho carácter, con cuerpo y matices dulces de fondo. Lo probamos con ahumados y alcaparras, foies, con jamón, en el desayuno… Desde luego, pensamos repetirlo a menudo.

Antes de empezar, os diré que para su elaboración utilicé mi Masa Madre 100% centeno integral, la veréis entre los ingredientes como MM. La elaboré siguiendo las instrucciones de Ibán: Cómo hacer masa madre. Como siempre digo, allí encontraréis cosas muy interesantes.

Para los que no os hayáis atrevido todavía con la MM os animo, de verdad que no es tan difícil. A continuación, una fotografía de mi MM. Aparece tanto desecada en copos, como la fresca, que tengo en la nevera y que utilizo y alimento con frecuencia. En el momento de hacer la fotografía no se aprecian muchas burbujas, ya que estaba prácticamente recién sacada de la nevera. Pero cuando la alimento, en poco tiempo aumenta su volumen una barbaridad y las burbujas son más que notables.

 

 

INGREDIENTES PARA 1 Pan Grande (900 g) ó 2 Piezas pequeñas (450 g)

PARA LA ESPONJA

  • 200 g de MM 100% centeno integral (es la que yo usé)
  • 140 g de harina blanca de centeno
  • 210 ml de agua mineral
  • 10 g de piel de naranja
  • 5 g de semillas de anís molidas
  • 5 g de semillas de cardamomo molidas
  • 1 cucharada sopera de miel

PARA LA MASA

  • 320 g de Harina panadera (El Amasadero, W – 225)
  • 6 g de levadura instantánea de panadero (es seca)
  • 10 g de sal
  • 50 g de azúcar moreno
  • 30 g de mantequilla sin sal, fundida y templada 

Aceite, para engrasar

1 Huevo batido, para barnizar

 

PREPARACIÓN

  1. La tarde anterior al horneado del pan, prepararemos la esponja, que supone un paso previo a la elaboración de la masa. Para ello, mezclamos en un cazo el agua, la piel de naranja, el cardamomo, el anís y la miel, lo ponemos al fuego y le damos un ligero hervor. Retiramos y dejamos enfriar hasta temperatura ambiente, más o menos. Antes de eso, saca tu MM de la nevera para que se vaya atemperando y empiece a entrar en funcionamiento, es decir, a despertarse. Si ya «conoces» bien a tu MM, sabrás calcular cuánto tardará. De lo contrario, solo fíjate y cuando veas que hay actividad, ya puedes coger los 200 g que necesitas.  Pues ya solo queda que mezcles en un cuenco los líquidos, con la MM y agregues la harina blanca de centeno. Mezcla muy bien con espátula de silicona o apretando con tus manos. Solo hay que asegurarse de que la harina absorbe todo el líquido, la mezcla es homogénea y consistente. Cubre el recipiente con film de cocina y deja fermentar hasta que la esponja comience a burbujear. A mí me tardó 2 horas, a una temperatura ambiental de 27 ºC. El autor apunta 4 horas de fermentación.
  2. Al día siguiente, saca la esponja de la nevera y deja 1 hora para que se vaya atemperando.
  3. Haremos la masa en un cuenco de 1 litro de capacidad (como mínimo), comenzando por mezclar la harina panadera, la sal, el azúcar moreno y la levadura. Incorpora la esponja y ve mezclando con espátula de silicona o lo que te resulte más fácil. Yo prefiero usar las manos. Al principio será poco manipulable y muy pegajosa, pero poco a poco se va haciendo más trabajable. El objetivo es conseguir formar una bola dentro del cuenco. 
  4. Llega el momento de amasar.  Espolvorear con harina la superficie de trabajo, poner sobre ella la bola y amasar un máximo de 6 minutos, ya que el exceso de manipulación de masas que contienen harina de centeno corren el riesgo de volverse correosas. Objetivo: obtener una bola de masa que se adhiere ligeramente al tacto, pero no se pega. Si hubiera que hacer alguna corrección de harina, la haríamos con harina panadera, no de centeno.
  5. Engrasa con aceite un cuenco grande (hay que tener en cuenta que la bola doblará su volumen), pon dentro la bola de masa y gírala para que se impregne bien de aceite. Tapa el cuenco con film de cocina y deja que fermente la masa a temperatura ambiente hasta que doble su volumen, serán unas 2 horas.
  6.  Pasado ese tiempo, hay que amasar 1 minuto para desgasificar un poco. Opté por dividir la masa para hacer 2 panes sueltos, de 450 g cada uno. A cada uno le di forma de bola. No es muy frecuente que los cortes al pan se practiquen antes de la segunda fermentación, pero en este caso se realiza así, de modo que con el nuevo volumen que adquiere la masa, las hendiduras se cierran de una manera característica. Pero yo me equivoqué y le practiqué los cortes justo antes de introducir los panes en el horno, se ve perfectamente en las fotografías!!. Así que recordad bien: en este pan, los cortes se aplican antes de la fermentación secundaria!!.
  7. Dejar fermentar 1 hora y media más, o hasta que las bolas aumenten 1 y 1/2 veces su tamaño original.
  8. Precalienta el horno a 175 – 180ºC. Barniza las piezas con el huevo batido. Te será muy fácil con un pincel de silicona.
  9. Hornea los panes unos 35 – 40 minutos. La corteza, como ves es bastante oscura. Lo que realmente te indicará el punto de cocción es el sonido hueco al golpear el culo del pan, así como que los laterales del mismo, justo por la parte baja, no estén blandos ni blancos.
  10. Para terminar, pon los panes a enfriar sobre una rejilla, para que ventile bien el culo y no se condense humedad.

 

 

 

 

Jun 27 2010

Calabacines Rellenos de Bulgur y Verduras

Hoy os traigo una receta sencillísima, para un día cualquiera, que vais a poder preparar rápidamente y que, además, queda muy vistosa en el plato. 

El relleno de estos tronquitos de calabacín, además de ser muy ligero, se presta a infinidad de variaciones. Yo os he puesto los ingredientes que más me gusta utilizar para estos rellenos, pero vosotros podéis cambiarlos por otros que os gusten más. 

Eso sí, no os paséis mucho con la cantidad de ingredientes que cambiais y ponéis, porque os saldrá muchísimo relleno!!. Aunque si os ocurriera eso, tampoco sería un gran problema, puesto que el sobrante se puede aprovechar perfectamente. Por ejemplo, sofriendo unas gambas y unos trocitos de pescado, añadiendo el relleno y si queréis, hierbas o especias al gusto. Cambiará completamente el sabor y no parecerá la misma receta. 

Otra de las ventajas de esta receta es que, con las instrucciones que os doy, las verduras quedan casi casi al dente, mientras que el bulgur estará en su punto. Con ésto, mantendremos las propiedades nutricionales de las verduras, en la medida de lo posible. 

Si no estáis a dieta y os apetece algo más contundente, en el último momento podéis poner una generosa cantidad de queso manchego rallado sobre los tronquitos y meterlos al horno, a gratinar unos minutos, hasta que el queso esté fundido y un poco dorado. 

Otras alternativas: preparar una salsa con pimientos asados, salsa de zanahorias, o de calabaza, etc. Personalmente, prefiero la de pimientos asados, que podéis preparar, por ejemplo, con una base de bechamel clarita y añadiendo en el último momento una lata de pimientos asados y triturando bien. 

Con las cantidades que os doy, tendréis para rellenar 2 calabacines medianos (en mi caso, pesaban 600 g cada uno). De ahí, obtendréis 4 raciones no demasiado grandes (como la que véis en la fotografía) que os servirán perfectamente como una entrada ligera. 

Para el relleno, incorporad solamente la pulpa de uno de los calabacines. La del otro, podéis aprovecharla para cualquier otra cosa. También podéis cambiar el calabacín por 2 berenjenas del mismo peso. El procedimiento sería igual, solo que obtendríamos 4 medias berenjenas rellenas.

  

INGREDIENTES

  • 2 Calabacines de 500 – 600 g cada uno, aproximadamente
  • 2 dientes de ajo picado
  • 150 g de pimiento rojo, picado
  • 1 puerro o 1 cebolleta, troceada fina
  • 150 g de zanahoria, picadita
  • 50 g de setas chinas secas grandes: poner a hidratar en agua caliente, durante 20 – 30 minutos; escurrir y trocear
  • 90 g de bulgur fino
  • 150 ml de agua hirviendo
  • Sésamo blanco, que tostaremos en el último momento
  • Aceite
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. Lavar bien los calabacines, cortar los «culos» y partir cada uno en 4 trozos, procurando que los cortes sean limpios y rectos, ya que tendrán que apoyar en el plato. Con un sacabolas (o una cucharilla) vamos sacando la pulpa de cada tronco de calabacín, sin llegar hasta el fondo, pues debemos dejar una base de un par de centímetros. Si alguna base se nos rompiera, no pasa nada, podríamos terminar de romperla (dejando 2 huecos), para luego colocar el tronco tumbado, como en la fotografía. La pulpa extraída la trocearemos y reservaremos.
  2. Una vez tengamos todos los troncos vacíos, se colocan en un recipiente apto para microondas, se salpican con agua y un poco de sal y se tapan. Introducir en el microondas 2 minutos a máxima potencia. Al sacarlos, veremos que están cocidos, pero se mantienen firmes y no se han deformado. Tirar los jugos que hayan quedado en el recipiente y reservar los troncos dentro, tapados para que no se enfríen demasiado.
  3. Comenzamos preparando el bulgur, poniendo los 150 ml de agua, con un poco de sal al fuego hasta que hierva. En ese momento, incorporamos el bulgur, retiramos del fuego y removemos bien. Reservar.
  4. Preparamos el relleno calentando un poco de aceite en una sartén para sofreir las verduras. Agregamos el ajo, el puerro o cebolleta, el pimiento y la zanahoria, dejando sofreir a fuego medio unos 5 minutos.
  5. Incorporar el calabacín y las setas, salar y dejar unos 2 ó 3 minutos más. En ese tiempo, si el fuego no está demasiado fuerte, las verduras habrán ido soltando algunos jugos. Si no es así, pasados esos 2 – 3 minutos, al agregar el bulgur, añadiremos un poquito de agua caliente. Removemos todo bien y dejamos que se consuman los líquidos. Comprobamos el punto de sal, así como el grado de cocción del bulgur, que estará listo en 1 ó 2 minutos. Retirar del fuego y reservar.
  6. Para rellenar los troncos de calabacín, dejar que el relleno pierda un poquito de temperatura.
  7. Mientras tanto, en una sartén caliente(sin aceite ni nada), poner un par de cucharadas soperas de sésamo blanco y tostar sin dejar de mover la sartén. Estará listo cuando veamos que las semillas empiezan a dorar ligeramente, a chisporrotear y a desprender su olor característico. No hay que dejar que se tuesten del todo ya que, con el calor que conservan se quemarían; hay que retirarlas un poquito antes.
  8. Rellenar el calabacín, presentar en platos individuales, decorar con el sésamo tostado y servir inmediatamente.

  

  

  

 

Jun 10 2010

Muffins de Café Irlandés con Buttercream de Chocolate y Café

Simplemente buenísimos!. 

INGREDIENTES (Para 15 Unidades, Moldes Talla M)

Para la masa:

  • 300 g de harina de repostería
  • 100 g de mantequilla sin sal, ablandada a temperatura ambiente
  • 80 g de azúcar
  • 1 huevo grande
  • 100 g de café fuerte
  • 8 – 10 bolas de pimienta de jamaica, bien machacadas (o 1 cucharadita de esencia de almendras, o de la que prefieras)
  • 60 g de whisky irlandés
  • 1 juego de sodas para repostería (El Tigre, El Vesubio, …), o medio sobre le Levadura Royal
  • 250 ml de Nata líquida para montar (mínimo 35% materia grasa)

Los moldes que he utilizado, ya sabéis de dónde son, verdad?, jajaja… sí, de la tienda que nos tiene loquitas. De Mandisign.

Para el Buttercream:

  • 90 g de chocolate negro (usé Nestlé Postres, sirven marcas blancas, por supuesto)
  • 140 g de azúcar glass
  • 30 g de café fuerte
  • 130 g de mantequilla ablandada a temperatura ambiente
  • 40 g de whisky
  • almendra fileteada, para la decoración final (opcional)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Con varillas eléctricas, comencé batiendo bien la mntequilla con el azúcar, hasta obtener una mezcla cremosa. Sin dejar de batir añadí el huevo y, cuando éste quedó bien integrado, incorporé la nata, el café, la pimienta machacada y el whisky. Batí hasta que la crema llegó a montar, pero un poco nada más.
  2. Por otro lado, ya tenía mezclada la harina con la soda de repostería en un cuenco amplio. A este recipiente, fui incorporando la crema ( ya sin varillas eléctricas). Para ello podemos ayudarnos de una lengua o una espátula de silicona, de unas varillas manuales, o lo que nos resulte más cómodo. Aunque generalmente las masas de los muffins no se remueven mucho, en este caso si trataremos de que quede más o menos integrada.
  3. Observaremos que, el resultado es una masa espesa, más que la de los muffins habituales y que la de las magdalenas españolas. El olor ya es fantástico, huele delicioso y dan ganas de comerse la masa a cucharadas!. Si probamos un poco, comprobaremos que sabe exactamente igual que un café irlandés. Pero no os entretengáis mucho, que esta masa no se hace esperar. Buscamos (así lo decidí, aunque no aparece en las fotos, mecachís!!!) que tengan un copete alto, para no cargar mucho de buttercream y, así, no incrementar demasiado el contenido calórico, que ya de por sí, es bastante alto.
  4. Ponemos el horno a precalentar a 200ºC, con aire, arriba y abajo. Mientras tanto, llenamos los moldes, sólamente a 2/3 de su capacidad. Subirán bastante (por la cantidad de levadura) con esa proporción de masa.
  5. Con el horno caliente, introducimos los moldes a media altura y esperamos a que suba el copete. Una vez que ésto ocurra, bajamos la temperatura a 180º C, quitamos la ventilación del horno y esperamos unos 15 minutos, aproximadamente. Sácalos antes, si ves que se doran demasiado. Déjalos enfriar antes de ponerles el buttercream.
  6. Para hacer el buttercream, batimos con varillas eléctricas en un bol la mantequilla ablandada, hasta que forme una mezcla muy cremosa.
  7. Le agregamos el azúcar glass y batimos a alta velocidad el tiempo suficiente como para obtener una crema blanca y ligera.
  8. Por otra parte, tendremos el chocolate fundido (al baño maría o microondas), al que habremos añadido el café y el whisky, mezclando bien y dejando reposar un ratito para que pierda algo de temperatura.
  9. Agregamos el chocolate a la crema de azúcar y mantequilla, batiendo a alta velocidad, hasta lograr una crema brillante.
  10. Con esta crema, en pistola de repostería o en manga pastelera, decoraremos los muffins a nuestro antojo.

Aunque éste ha sido otro de mis «experimentos», el resultado fue buenísimo. Tanto, que no me dio ni tiempo a observar los días de conservación. Solo estuvieron presentes poco más de 24 horas y eso que tuve que estar dando manotazos frecuentemente….

 

Jun 10 2010

Ganadora del Pack de Pastelería!!!

 

 

Ya tenemos una GANADORA!!!.

Sí, el comentario ganador es de una chica.

Para la realización del sorteo, hemos utilizado (a las 0:00 h) un generador numérico.

Os mostramos los resultados a través de la siguiente imagen:

¡¡El comentario ganador es el número 2!!

 

 

Enhorabuena,

Anita Cocinitas!!!

 

Enseguida contactaremos contigo para que nos dés la dirección a la que debemos enviarte el paquete con tu regalo.

Si te apetece, cuéntanos, ¿qué cocinarás en estos moldes tan chulos?.

A todos los demás participantes, muchas gracias y os esperamos para el próximo sorteo!!!.

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