Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
  • Categoría Gastronomía: Ganador
  • Premio del jurado: Ganador
  • Premio de los blogueros: Finalista
Nov 23 2010

Buñuelos de Bacalao

Los buñuelos de bacalao pueden prepararse de muchas maneras. En esta receta, la masa base es una de las que mi abuela usaba para buñuelos de muchos tipos, tanto dulces como salados. A simple vista (sobre todo si nos fijamos solo en el modus operandi) parece una masa para pasta choux, pero no lo es, aunque guarda muchas similitudes

Estos buñuelos quedan dorados y crujientes por fuera, y tiernos y jugosos en su interior. El tipo de masa empleada hace que sean bastante densos, por lo que las cantidades por ración se reducen respecto a otros buñuelos más ligeros, que servirían más bien como aperitivo. Éstos serían más apropiados como entrante, servidos con alguna salsita de tomate (con un toquecito picante si te gusta; a mí me encanta).

Las cantidades que os pongo hoy sí que son orientativas, tal como venían en el recetario de mi abuela. Eso es porque llega un momento en la preparación de la masa en que es más tu intuición la que te dirá lo que tienes que hacer.

Una pequeña recomendación: a pesar de que pasé un montón de tiempo ingeniándomelas para elaborar veintitantas bolitas lo más perfectas posibles, no os lo recomiendo. En este caso, es una pérdida de tiempo total. Lo mejor que podéis hacer es intentar dar forma con un par de cucharas y, con una de ellas, empujáis la masa hacia el aceite caliente directamente, con un poquito de maña y sin más complicaciones. Los buñuelos son eso: buñuelos, con sus crestas bailando en la sartén. No bolitas, ni pelotas, ni albóndigas. Así que, lo dicho, no os compliquéis!.

INGREDIENTES (aprox. 24 ud.)

  • 2 vasos (de los de agua) de agua
  • 2 vasos (de los de agua) de harina colmados (harina común)
  • 125 g de mantequilla (puedes usar margarina)
  • 1 -2 ajos machacados
  • 300 g de bacalao desalado, limpio de piel y espinas y desmigado
  • 5 – 6 huevos, aprox.
  • aceite, para freir

PREPARACIÓN

  1. En un cazo, pon al fuego el agua con la mantequilla. Cuando rompa a hervir, añade la harina y, con una pala de madera, mueve rápidamente y con fuerza hasta integrarla en los líquidos.
  2. Una vez mezclado, aparta del fuego, pero sigue removiendo sin parar (cada vez costará más, por la densidad que adquiere la pasta), hasta que la masa se despegue de las paredes del cazo. En ese momento la masa parece una bola de puré de patatas espeso.
  3. Déjala reposar unos minutos, hasta que adquiera una temperatura templada.
  4. Cuando ya no esté tan caliente, incorpora el primer huevo y remueve bien con la cuchara de madera, hasta que éste se haya integrado por completo. Entonces, agrega el segundo huevo y repite el proceso. Así, sucesivamente. Con cada huevo que añadas, la masa se irá poniendo más brillante y resbalosa.
  5. OJO. Es posible que llegue un momento en que tengas que parar de incorporar huevo: si ves que la pasta comienza a desligarse demasiado, quedando unas porciones separadas del resto, que se unen con dificultad, entonces ya no añadas más huevos.
  6. Termina incorporando el ajo machacado y las migas de bacalao bien escurridas.
  7. Solo quedará freir la masa en abundante aceite bien caliente. Para ello, ve depositando porciones no demasiado grandes en el aceite caliente, con ayuda de dos cucharas soperas (una empujará a la otra). No pongas muchos buñuelos en cada tanda. Sácalos cuando estén dorados y deja que escurran el aceite sobrante sobre papel absorbente.

Nov 18 2010

Conejo con Pisto

Hoy, sin más dilación, vamos al ataque con esta receta tradicional, que estoy segura haréis en un santiamén, pues no entraña dificultad alguna.

INGREDIENTES

  • 1 conejo limpio y troceado
  • Aceite de oliva (en cantidad suficiente para dorar el conejo)
  • Sal
  • Pisto Manchego (pincha sobre el título para acceder a la receta)

PREPARACIÓN

  1. Calienta el aceite a fuego medio y dora los trozos de conejo. Sazónalos.
  2. Retira el aceite sobrante para proceder a elaborar el Pisto Manchego en la misma cazuela que estás utilizando, bajando la temperatura para ello.
  3. Una vez esté casi preparado el pisto, agrega sobre él el conejo y deja que se integren los sabores durante, al menos 15 minutos, a fuego lento.
  4. Si observas que antes de ese tiempo ya se ha evaporado gran cantidad de jugos, para prevenir que se te queme, puedes añadir un chorreón de vino blanco seco, vino tinto o, simplemente agua.
  5. El plato estará listo cuando ya se hayan evaporado los líquidos (en esos 15 minutos, más o menos).
Nov 15 2010

Tarta de Zanahorias, Coco y Magdalenas. Receta Antigua

Esta Tarta de Zanahoria, Coco y Magdalenas es una de las muchas variaciones que mi abuela, María, preparaba a su marido e hijos con cuatro cosas que tenía en la despensa. No es ni mucho menos, una de las preparaciones que ella elaboraba para otros eventos (tartas nupciales, elaboraciones para concursos…), ésta es mucho más sencilla.

 

Al parecer, esta receta tan sencilla ha estado durante años atrapada en el olvido hasta que, de forma un tanto curiosa, ha vuelto a llegar a nuestras manos. Una persona a quién mi abuela dio la receta, nos la reenvia como «Tarta de zanahorias (María del horno)». María del horno….

En esta primera tarta experimental, el resultado ha sido bastante satisfactorio. Me cuentan los catadores (que también probaron la original) que está muy lograda: «Este sabor me transporta a mi infancia«. ¿Qué más puedo pedir?.  

Queda ahora que vosotros probéis a hacerla y me contéis si os gustó esta tarta, cuya receta tendrá más de 50 años a sus espaldas. Y que os guste, claro está.

  

 Os adelanto que, si bien esta receta la hice un poco a ciegas, tirando de recuerdos ajenos y descripciones imprecisas, finalmente me quedó bastante claro lo que tenía que hacer y cómo.

De modo que ya tengo otra versión mejorada, deseando ver la luz y que presumo os encantará.

Por último, como sabéis, las tartas decoradas con merengue (al menos de esta manera) hace décadas que no tienen muchos amigos, aunque ahora parece que se le ve resucitar un poco, al pobre.

De todos modos, si el merengue no te gusta, puedes cambiar la decoración final a tu antojo y que vaya acorde con los sabores del relleno. ¡A tartear!.

 

INGREDIENTES

  • 500 g de zanahorias limpias y troceadas
  • 100 g de azúcar
  • 200 g de coco rallado
  • 8 – 10 magdalenas. Que sean hermosas y consistentes.
  • 1 copita de brandy (a ojo, o al gusto, o cámbialo por cualquier otro licor, o sin alcohol)

Para el almíbar:

  • 2 vasos de agua
  • 170 g de azúcar
  • 1 copita de brandy

 Para el merengue:

  • 4 claras de huevo
  • 250 g de azúcar

PREPARACIÓN

Hoy optaré por explicar la receta por pasos, como siempre y al final del todo, encontraréis unas fotografías donde podréis ver un resumen gráfico del proceso.

  1. Cocer las zanahorias hasta que estén muy blandas, escúrrelas y, con ellas, hacer un puré fino. Agregar el azúcar, el coco, la copita de brandy y mezclar muy bien.
  2. Mientras tanto, prepara el almíbar poniendo a hervir el agua con el azúcar unos minutos. Luego añade el licor y deja unos minutos más. Yo lo dejo con consistencia bastante ligerita.
  3. Corta las magdalenas en rodajas no muy finas. En un molde (también se puede elaborar en una olla, como se hacía antiguamente) redondo, acomoda la primera capa de magdalenas. Baña las magdalenas con el almíbar a tu gusto, dependiendo de si te gusta más o menos calada. Como luego voltearemos la tarta, esta capa será la superior, es decir, la que decoraremos con el merengue.
  4. Encima, extiende la mitad del puré de zanahoria y coco, bien repartido. Cúbrelo con otra capa de magdalenas, que calarás nuevamente con almíbar. Vuelve a extender el puré restante y coloca sobre él la última capa de magdalenas y vuelve a bañarla ligeramente (ésta capa será la base de la tarta).
  5. Ahora, pon «algo» sobre la tarta, que la separe del peso que vas a ponerle encima. Ese «algo» puede ser cualquier cosa que tengas por ahí y, eso sí, que luego puedas sacar con facilidad del molde. Yo usé la base de otro molde viejo que tenía por ahí perdido.
  6. Pon encima unos 5 kg de peso y deja reposar una noche. O con unas 4 ó 5 horas sería suficiente.
  7. Una vez transcurrido ese tiempo, has de volcar la tarta encima de la superficie sobre la que la vayas a decorar. No suele pegarse a la base del molde, no obstante, si tuvieras ese problema, ayúdate un poquito con una espátula de silicona, que no estropean el pastel.
  8. Monta las claras con el azúcar, hasta que estén bien brillantes y bien firmes. Cubre con el merengue toda la tarta y decórala como gustes. Yo puse coco rallado en los laterales y, el resto ya lo véis en las fotos. Usé una especie de «jeringuilla pastelera» (funciona como una jeringuilla, con un émbolo), me puse de merengue hasta las cejas para hacer cuatro pegotes que bien podría haber hecho con una manga pastelera improvisada.

Nov 08 2010

Muffins de Dulce de Calabaza

Con la receta de Calabaza dulce asada, aproveché para elaborar unos muffins con yogur edulcorado, harina de trigo 50% integral, 50% blanca, unos huevos y algunas especias. ¿Habéis leído azúcar?. No, no les puse azúcar, ya que la calabaza estaba asada con azúcar, aunque para elaborar con ella un puré le quité muy bien todo el almíbar.

Salieron muy, pero que muy tiernos y esponjosos. Respecto al dulzor, son menos dulces de lo habitual, pero se compensa con el sabor de la calabaza y las especias. No obstante, si quieres que queden más dulces, prueba a agregar unos 50 – 75 g de azúcar.

 

Esta vez usé un molde para muffins de silicona, con las cavidades bastante profundas, con la intención de obtener la típica forma de seta (que no se parece al copete de nuestras magdalenas). En el horno crecen una barbaridad, así que es fácil que se desborden. Si vas a usar cápsulas, ten ésto en cuenta. En estas cavidades tan amplias, me salieron 12 muffins bastante grandes; corresponderían a una Talla L.

Respecto a su conservación, por fin pude esconder un par de ellos para comprobarla. Hacia el cuarto día comenzaron a resecarse, estando todavía comestibles. Entonces, alguien llegó, los descubrió y ¡se los comió!.

INGREDIENTES

  • 220 g harina de trigo de uso común
  • 220 g harina de trigo integral
  • 1 sobre de levadura química (tipo Royal, equivalente a 16 g de polvos de hornear)
  • 150 g aceite girasol
  • 300 g de puré de Calabaza dulce asada (pincha para ver receta)
  • 2 yogures naturales edulcorados
  • 3 huevos grandes
  • especias (en polvo): canela, jengibre, nuez moscada

 

PREPARACIÓN

  1. Prepara la Calabaza dulce asada, siguiendo los pasos de la receta y deja que enfríe. Escúrrela lo que puedas (que no quede muy impregnada de almíbar) y elabora un puré con ella. Lo harás sin problemas con un simple tenedor o cucharón, aplastándola.
  2. Pesa bien y mezcla los ingredientes secos y apártalos en un cuenco mediano: harinas, levadura, canela, jengibre , nuez moscada.
  3. En un cuenco grande, pon el puré de calabaza, el aceite y los yogures. Bátelos hasta obtener una mezcla homogénea. Unas varillas eléctricas te irán perfectas para ésto. Incorpora los huevos a la mezcla y vuelve a batir, pero no en exceso, solo hasta que queden integrados.
  4. Ahora, vierte la mezcla de ingredientes secos poco a poco, sobre la crema batida, mientras vas removiendo con una espátula de forma envolvente (y recuerda, no hay que remover demasiado). Así, hasta terminar con toda la harina.
  5. Una vez obtenida una mezcla homogénea, engrasa la bandeja para muffins (o sigue instrucciones del fabricante) y llena las cavidades dejando un borde de crecimiento.
  6. Introduce en el horno precalentado a unos 200ºC con ventilación los primeros 5 – 10 minutos y luego baja la temperatura a 180ºC. Déjalos alrededor de unos 30 – 40 minutos (tiempo muy variable, tendrás que ir observando). Sácalos inmediatamente en cuanto veas que empiezan a tomar una pizca de color.

 

 

Nov 08 2010

Calabaza dulce al horno

Estaba buscando una receta concreta de mi abuela que, finalmente no llegué a encontrar (otra vez será…). Así que, con las calabazas que compré y las que me llegaron, hice algo que no puede ser más simple y, al mismo tiempo más rico. En un principio, la intención era la experimentación para intentar llegar a aquella receta perdida, pero en el camino me quedé con este dulce de calabaza, o calabaza dulce asada, que he hecho de varias maneras y al que he sacado muchísimo partido, tal como os contaré en posteriores recetas.

Sé que en algunas zonas es frecuente comer la calabaza asada de esta forma (por aquí se asan en esta época los boniatos). Sinceramente, nunca la había probado así y es una delicia. La que véis en esta fotografía está asada solamente con azúcar y un poquito de agua, más los jugos de la misma calabaza. Esta vez la corté en trozos gordos, sin quitar su corteza, cubrí de azúcar y pelín de agua (proporciones e indicaciones al final) y tardó algo más de media hora en adquirir la consistencia que buscaba: blandita, pero no deshecha, que se pudiera pinchar al menos.

También probé a asar media calabaza cortada longitudinalmente, practicando unos cortes transversales (sin llegar a la corteza), la cubrí de azúcar moreno, canela y pelín de agua y tardó más del doble de tiempo, lógicamente. Esta vez buscaba que la calabaza estuviera más cocida, una textura más blanda, para elaborar otras preparaciones posteriormente.

En resumen, por cada unidad de peso de calabaza limpia (sin pepitas, pero con su corteza), pondríamos la mitad de azúcar y sólamente un dedito o dos de agua. Introduciríamos en un recipiente apto para el horno, colocaríamos a media altura, a unos 200ºC con ventilación los primeros 10 – 15 minutos. Después, quitamos el aire y dejamos finalizar la cocción a unos 180ºC. Durante el proceso, iremos regando la calabaza con el almíbar que se va formando, para que no se reseque. Si éste va quedando muy espeso, tendríamos que añadir más agua, pero POCA, tampoco queremos un caldo…

Y una vez cocida, está buenísima. Así sola, cortada en unos taquitos, a modo de postrecillo improvisado, tanto tibia, como fría. Acompáñala con el almíbar sobrante, con canela u otras especias, o utilízala para cualquier otra elaboración que se te ocurra.

 

Nov 02 2010

Olla de Aldea

La Olla de Aldea es uno de los guisos más importantes de la gastronomía de Albacete, y sus ingredientes principales son legumbres (generalmente alubias), carne de cerdo y algo de verduras.

Como siempre ocurre con estos platos tan arraigados a las costumbres, en cada zona geográfica, en cada pueblo, incluso en cada familia, los ingredientes y proporciones de los mismos pueden llegar a ser muy variables.

Os doy hoy la receta de la Olla de Aldea que hemos preparado siempre en mi familia.

Espero que os guste.

 

INGREDIENTES (6 – 8 Personas)

  • 500 g habichuelas blancas, remojadas una noche en agua fría
  • 400 g papada de cerdo
  • 1 rabo de cerdo
  • 2 manos de cerdo, cortadas por la mitad y bien limpias
  • 1 hueso de jamón curado
  • 2 huesos de espinazo fresco (300 g aprox.)
  • 1  trozo de tocino blanco
  • 2 morcillas
  • 200 g de cardo limpio y partido en trozos de unos 5 cm de longitud
  • 2 – 3 patatas grandes, chascadas en trozos bastante grandes

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos a cocer en crudo todas las carnes (sin trocear) junto con las habichuelas, a fuego medio – bajo, y dejamos así hasta que la carne esté bien tierna, lo que tardará aproximadamente unas 4 horas.
  2. Alrededor de 1 hora antes de que finalice la cocción, agregamos el cardo y la patata.
  3. Una vez que ya se ha cocido todo, añadimos la morcilla y dejamos que hierva unos 5 minutos (no más, para que no se deshaga en el caldo). Rectificar el punto de sal sólamente si fuera preciso.
  4. Terminada la cocción, retiramos la carne de la olla para trocearla un poco. Servimos en cada plato un fondo con el contenido de la olla y, sobre él, ponemos la carne troceada. Con el caldo sobrante pueden elaborarse sopas.

 

 

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