Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
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  • Premio de los blogueros: Finalista

Posts tagged: dulces

Oct 12 2011

Mermelada de berenjena y jengibre con nueces

 

Últimamente mi casa está invadida por cientos de berenjenas que me da mi consuegro de su huerta y como ya estamos hartos de comerlas en platos salados, decidimos hacer con ellas una rica mermelada que, por cierto, queda deliciosa con un poquito de queso manchego fresco. Aunque existen muchas recetas de esta misma mermelada, desde El horno de María os mostramos otra alternativa, ya que dicen que en la variedad está el gusto.

 

INGREDIENTES

– 750 g de berenjena con la piel

– 400 g de azúcar (un poco en gustos, se le puede poner más)

– 1/2 cc de jengibre molido

– 100 g de nueces peladas y partidas

– 1 vaso de agua (unos 200 ml)

– leche para sumergir las berenjenas

 

ELABORACIÓN

 

Lavamos las berenjenas, desechamos los extremos y las cortamos a cuadraditos (en Thermomix VEL 4) La ponemos en un bol y la cubrimos en leche, dejándola reposar media hora con el fin de que pierda la acidez. Transcurrida la media hora, vertemos todos los ingredientes en el vaso -excepto las nueces- y programamos 10 minutos, temperatura 100º, velocidad 3. Al finalizar el tiempo volvemos a programar 25 minutos más con la misma temperatura pero con velocidad 1 y medio (velocidad 2, giro a la izquierda en TM 31) Volcamos la mermelada en una fuente honda, añadimos las nueces y mezclamos bien. Dejamos enfriar tapada y cuando esté templada envasamos en recipientes herméticos.

 

Para la presentación utilicé como acompañamiento un trozo de queso fresco manchego, pero esta riquísima mermelada puede servir para acompañar infinidad de platos: bizcochos, tartas, etc.

Ya me contareis si os gusta.

 

 

Oct 08 2011

Tronco de galletas

 

 

Definitivamente soy un desastre… Hacía tiempo que tenía ganas de hacer un brazo de gitano de galletas que hacía mi madre pero no sabía con qué rellenarlo. Mi hija, que como algunos sabéis hace tartas, me dijo que podía usar una crema llamada Swiss Meringue Buttercream, me explicó cómo era y yo me encargué de desmontar completamente la receta, porque cuando llegué a casa no me acordaba de nada!!! Y en lugar de llamarla o investigar un poco me puse manos a la obra con un poquito de imaginación y otro poquito de lo que recordaba que hacía la abuela. Y así salió un postre delicioso con una SMBC a la Mari Carmen.

Ingredientes:

– 1 rulo de galletas María
– un vaso de leche
– 1/2 copa de brandy
– 125 g de mantequilla a temperatura ambiente
– 150 g de mermelada de fresa
– 6 CS de azúcar glass
– dos claras de huevo
– 1 brick de nata (200 ml)
– 200 g de chocolate blanco
– 2 hojas de gelatina
– pepitas de chocolate y fruta al gusto para decorar

Elaboración:

Os explico mi adaptación accidental del SMBC: como no me acordaba de cómo era y para la buttercream normal bato la mantequilla con 3 cucharadas de azúcar glass con las varillas durante 5 minutos, empecé por ahí. Cuando blanqueó le añadí la mermelada, monté las claras a punto de nieve con el resto del azúcar glass y lo mezclé todo con movimientos envolventes (no veais la bronca que me echó mi hija)
Mezclamos la leche y el brandy en un plato hondo y, con mucho cuidado de no romperlas, vamos mojando las galletas de una en una y colocándolas en la bandeja donde montaremos el brazo. Cogemos una galleta, le untamos relleno, colocamos otra galeta y así hasta acabarlas. Recordad que las galletas se ponen de pie, con el fin de simular un tronco.
Para decorar realizaremos una ganache de chocolate blanco, a la que le incorporaremos gelatina para evitar que se baje de la siguiente manera: calentamos la nata sin que llegue a hervir y disolvemos en ella el chocolate blanco, mientras tanto hidratamos la gelatina en agua fría, y cuando ablanda, la añadimos a la ganache. Dejamos enfriar en la nevera (yo la dejo toda la noche) y montamos con las varillas. Resulta una crema de una textura muy agradable con un saborcito muy suave y rico. Con esta deliciosa crema cubrimos el tronco -aunque también se puede hacer con chocolate de cobertura, coco, etc- y con lo que nos queda terminamos de decorar con la manga pastelera. Para terminar disponer las frutas al gusto (yo kiwi y cerezas) y meter a la nevera.

Nos encantó esta nueva versión del tronco de la abuela, pero algún día prometo poner la original. Y a vosotros, ¿qué os parece?

May 13 2011

Tarta de dulce de calabaza y magdalenas. Receta antigua

Muchos de los que probásteis nuestra sencilla Tarta de Zanahoria, Coco y Magdalenas nos habéis hablado de lo fácil que resulta prepararla y de lo mucho que os ha gustado. Así que, poco después se me ocurrió elaborarla con alguna que otra variación, cambiando la zanahoria y el coco, por la calabaza. Con un toque de canela, el resultado fue realmente bueno, a nuestro parecer, casi mejor que la anterior, pues el Dulce de calabaza queda suavemente fundido entre las magdalenas y el almíbar, creando un sabroso conjunto.

En casa gustó tanto a todos que, si me descuido, no me dejan ni realizar las fotos.

Para elaborar esta tarta os ayudará mucho mirar la técnica que usamos en la Tarta de Zanahoria, Coco y Magdalenas pues el proceso es muy similar, cambiando el relleno.

Para decorar la tarta, usamos nos basamos en la fabulosa receta de Suspiros que prepara Mari´s Cakes en su fantástico blog, que no podéis dejar de visitar!.

INGREDIENTES

Para la crema de calabaza:

  • 500 g de calabaza, sin pelar y sin pepitas
  • 100  – 150 g de azúcar moreno (un poco menos si la quieres menos dulce)
  • canela al gusto
  • 1 chorrito de brandy
  • agua, para cubrir la calabaza y que se vaya formando el almíbar, con el cual calaremos nuestra tarta

Para las capas de la tarta:

  • 10 magdalenas bien hermosas, que cortarás en rodajas no muy finas

Para el merengue italiano:

  • Recomendamos visitar el enlace de Mari´s Cakes, donde explica perfectamente cómo preparar los suspiros o merengue italiano para decorar esta tarta. Puedes añadir colorantes alimentarios o cualquier otra cosa que sea de tu capricho.

PREPARACIÓN

Os recomiendo visitar nuestra Tarta de Zanahorias y Coco. Receta Antigua, para que os quede más claro el proceso de elaboración de los pasos, a través de las fotografías que allí os mostramos.

  1. Precalentar el horno a 200ºC.  Cuando esté listo, introducir la calabaza ( a la que habremos hecho algunos cortes), cubierta de el azúcar y de 2 ó 3 dedos de agua. Después de unos minutos, bajamos la temperatura a unos 180ºC. Es importante ir observando cómo va quedando el almíbar, pues si queda muy espeso, tendremos que ir agregando agua poco a poco. El tiempo de cocción es impreciso. Hasta que la calabaza esté bien blandita y el almíbar sea lo suficientemente claro como para calar la tarta. NOTA: Si después de terminar todos los pasos, nos sobrara un poco de almíbar o de crema de calabaza, te aseguro que lo agradecerás en otras de tus preparaciones!.
  2. Pela la calabaza y con su pulpa haz un puré, sin incorporarle mucho almíbar; éste resérvalo aparte para ir calando la tarta.
  3. En un molde redondo, dispón la primera capa de magdalenas, cálalas con un poquito de almíbar y extiende una buena cantidad de crema de calabazas. Este proceso de colocación de capas de magdalenas – almíbar – crema lo vas repitiendo hasta terminar con una capa de magdalenas.
  4. Coloca “algo” sobre la tarta, que la separe de los 5 kg peso que vas a ponerle encima. Ese “algo” puede ser cualquier cosa que tengas por ahí y, eso sí, que luego puedas sacar con facilidad del molde. Pon encima unos 5 kg de peso y deja reposar una noche.
  5. Terminado el tiempo, vuelca la tarta encima de la superficie sobre la que la vayas a decorar. No suele pegarse a la base del molde, pero si tuvieras ese problema, ayúdate un poquito con una espátula de silicona, que no estropean el pastel.
  6. Prepara el merengue italiano y decórala a tu antojo, esparce un poco de canela, etc…
May 04 2011

Flores Manchegas

Las flores manchegas son un dulce típico de Castilla – La Mancha, que tradicionalmente se reservaba para Semana Santa. Al igual que otras recetas elaboradas con ingredientes básicos, las flores pueden ya consumirse en cualquier época del año. De hecho, diferentes versiones de la receta han ido pasando generación tras generación, hasta nuestros días.

No diremos que su elaboración es precisamente coser y cantar, pero tampoco consiste en una labor complicada. Si las hemos probado anteriormente, sabremos cómo han de quedar y será la práctica quien nos guíe. Si, por el contrario, nunca las hemos probado, hemos de tener bien presente que no se deben quedar «abuñueladas«, sino finas y crujientes.

Citando a María Mestayer de Echagüe (ENCICLOPEDIA CULINARIA. CONFITERÍA Y REPOSTERÍA, 1947): «Serán mejores cuanto más delgadas y frágiles». En dicho libro la autora propone tres fórmulas diferentes a la que os mostramos nosotros para elaborar las flores, así como algunos consejos.

Si no nos gusta el anís, lo podemos sustituir por aguardiente o ron; podemos añadir un chorrito de agua de azahar, etc… De cualquier manera, unas buenas flores ligeras y bien hechas serán un manjar con ingredientes que tenemos a mano todos los días.

INGREDIENTES

  • 2 huevos
  • 250 ml de leche
  • 170 g de harina común (es posible que tengas que añadir alguna cucharadita más)
  • 1 chorrito de anís
  • Azúcar y canela en polvo, para rebozar
  • Aceite de oliva, para freir

PREPARACIÓN

  1. Poner abundante aceite a calentar, a fuego fuerte en una sartén honda, e introducir en ella el molde para las flores.
  2. Batimos los huevos con el anís y la leche. Añadimos la harina poco a poco, hasta conseguir una masa fina y homogénea.
  3. Una vez que el aceite esté muy caliente, impregnaremos los moldes en la masa y lo freiremos.
  4. Lo más habitual es que las flores se vayas despegando solas del molde y entonces floten, pero si no fuera así, puedes ayudarlas a despegarse con algún instrumento no demasiado punzante.
  5. Las flores requieren una fritura muy breve y no hay que darles la vuelta para que se hagan por todos lados. Así que, sácalas justo antes de que empiecen a dorarse y deposítalas sobre papel de cocina para retirar el excedente de aceite. Si las primeras flores no te quedan muy bien, no te asustes, probablemente se deba a la temperatura del molde; las siguientes serán mejores.
  6. Prepara el resto de las flores y espolvorea azúcar y canela a tu gusto.
Nov 15 2010

Tarta de Zanahorias, Coco y Magdalenas. Receta Antigua

Esta Tarta de Zanahoria, Coco y Magdalenas es una de las muchas variaciones que mi abuela, María, preparaba a su marido e hijos con cuatro cosas que tenía en la despensa. No es ni mucho menos, una de las preparaciones que ella elaboraba para otros eventos (tartas nupciales, elaboraciones para concursos…), ésta es mucho más sencilla.

 

Al parecer, esta receta tan sencilla ha estado durante años atrapada en el olvido hasta que, de forma un tanto curiosa, ha vuelto a llegar a nuestras manos. Una persona a quién mi abuela dio la receta, nos la reenvia como «Tarta de zanahorias (María del horno)». María del horno….

En esta primera tarta experimental, el resultado ha sido bastante satisfactorio. Me cuentan los catadores (que también probaron la original) que está muy lograda: «Este sabor me transporta a mi infancia«. ¿Qué más puedo pedir?.  

Queda ahora que vosotros probéis a hacerla y me contéis si os gustó esta tarta, cuya receta tendrá más de 50 años a sus espaldas. Y que os guste, claro está.

  

 Os adelanto que, si bien esta receta la hice un poco a ciegas, tirando de recuerdos ajenos y descripciones imprecisas, finalmente me quedó bastante claro lo que tenía que hacer y cómo.

De modo que ya tengo otra versión mejorada, deseando ver la luz y que presumo os encantará.

Por último, como sabéis, las tartas decoradas con merengue (al menos de esta manera) hace décadas que no tienen muchos amigos, aunque ahora parece que se le ve resucitar un poco, al pobre.

De todos modos, si el merengue no te gusta, puedes cambiar la decoración final a tu antojo y que vaya acorde con los sabores del relleno. ¡A tartear!.

 

INGREDIENTES

  • 500 g de zanahorias limpias y troceadas
  • 100 g de azúcar
  • 200 g de coco rallado
  • 8 – 10 magdalenas. Que sean hermosas y consistentes.
  • 1 copita de brandy (a ojo, o al gusto, o cámbialo por cualquier otro licor, o sin alcohol)

Para el almíbar:

  • 2 vasos de agua
  • 170 g de azúcar
  • 1 copita de brandy

 Para el merengue:

  • 4 claras de huevo
  • 250 g de azúcar

PREPARACIÓN

Hoy optaré por explicar la receta por pasos, como siempre y al final del todo, encontraréis unas fotografías donde podréis ver un resumen gráfico del proceso.

  1. Cocer las zanahorias hasta que estén muy blandas, escúrrelas y, con ellas, hacer un puré fino. Agregar el azúcar, el coco, la copita de brandy y mezclar muy bien.
  2. Mientras tanto, prepara el almíbar poniendo a hervir el agua con el azúcar unos minutos. Luego añade el licor y deja unos minutos más. Yo lo dejo con consistencia bastante ligerita.
  3. Corta las magdalenas en rodajas no muy finas. En un molde (también se puede elaborar en una olla, como se hacía antiguamente) redondo, acomoda la primera capa de magdalenas. Baña las magdalenas con el almíbar a tu gusto, dependiendo de si te gusta más o menos calada. Como luego voltearemos la tarta, esta capa será la superior, es decir, la que decoraremos con el merengue.
  4. Encima, extiende la mitad del puré de zanahoria y coco, bien repartido. Cúbrelo con otra capa de magdalenas, que calarás nuevamente con almíbar. Vuelve a extender el puré restante y coloca sobre él la última capa de magdalenas y vuelve a bañarla ligeramente (ésta capa será la base de la tarta).
  5. Ahora, pon «algo» sobre la tarta, que la separe del peso que vas a ponerle encima. Ese «algo» puede ser cualquier cosa que tengas por ahí y, eso sí, que luego puedas sacar con facilidad del molde. Yo usé la base de otro molde viejo que tenía por ahí perdido.
  6. Pon encima unos 5 kg de peso y deja reposar una noche. O con unas 4 ó 5 horas sería suficiente.
  7. Una vez transcurrido ese tiempo, has de volcar la tarta encima de la superficie sobre la que la vayas a decorar. No suele pegarse a la base del molde, no obstante, si tuvieras ese problema, ayúdate un poquito con una espátula de silicona, que no estropean el pastel.
  8. Monta las claras con el azúcar, hasta que estén bien brillantes y bien firmes. Cubre con el merengue toda la tarta y decórala como gustes. Yo puse coco rallado en los laterales y, el resto ya lo véis en las fotos. Usé una especie de «jeringuilla pastelera» (funciona como una jeringuilla, con un émbolo), me puse de merengue hasta las cejas para hacer cuatro pegotes que bien podría haber hecho con una manga pastelera improvisada.

Nov 08 2010

Muffins de Dulce de Calabaza

Con la receta de Calabaza dulce asada, aproveché para elaborar unos muffins con yogur edulcorado, harina de trigo 50% integral, 50% blanca, unos huevos y algunas especias. ¿Habéis leído azúcar?. No, no les puse azúcar, ya que la calabaza estaba asada con azúcar, aunque para elaborar con ella un puré le quité muy bien todo el almíbar.

Salieron muy, pero que muy tiernos y esponjosos. Respecto al dulzor, son menos dulces de lo habitual, pero se compensa con el sabor de la calabaza y las especias. No obstante, si quieres que queden más dulces, prueba a agregar unos 50 – 75 g de azúcar.

 

Esta vez usé un molde para muffins de silicona, con las cavidades bastante profundas, con la intención de obtener la típica forma de seta (que no se parece al copete de nuestras magdalenas). En el horno crecen una barbaridad, así que es fácil que se desborden. Si vas a usar cápsulas, ten ésto en cuenta. En estas cavidades tan amplias, me salieron 12 muffins bastante grandes; corresponderían a una Talla L.

Respecto a su conservación, por fin pude esconder un par de ellos para comprobarla. Hacia el cuarto día comenzaron a resecarse, estando todavía comestibles. Entonces, alguien llegó, los descubrió y ¡se los comió!.

INGREDIENTES

  • 220 g harina de trigo de uso común
  • 220 g harina de trigo integral
  • 1 sobre de levadura química (tipo Royal, equivalente a 16 g de polvos de hornear)
  • 150 g aceite girasol
  • 300 g de puré de Calabaza dulce asada (pincha para ver receta)
  • 2 yogures naturales edulcorados
  • 3 huevos grandes
  • especias (en polvo): canela, jengibre, nuez moscada

 

PREPARACIÓN

  1. Prepara la Calabaza dulce asada, siguiendo los pasos de la receta y deja que enfríe. Escúrrela lo que puedas (que no quede muy impregnada de almíbar) y elabora un puré con ella. Lo harás sin problemas con un simple tenedor o cucharón, aplastándola.
  2. Pesa bien y mezcla los ingredientes secos y apártalos en un cuenco mediano: harinas, levadura, canela, jengibre , nuez moscada.
  3. En un cuenco grande, pon el puré de calabaza, el aceite y los yogures. Bátelos hasta obtener una mezcla homogénea. Unas varillas eléctricas te irán perfectas para ésto. Incorpora los huevos a la mezcla y vuelve a batir, pero no en exceso, solo hasta que queden integrados.
  4. Ahora, vierte la mezcla de ingredientes secos poco a poco, sobre la crema batida, mientras vas removiendo con una espátula de forma envolvente (y recuerda, no hay que remover demasiado). Así, hasta terminar con toda la harina.
  5. Una vez obtenida una mezcla homogénea, engrasa la bandeja para muffins (o sigue instrucciones del fabricante) y llena las cavidades dejando un borde de crecimiento.
  6. Introduce en el horno precalentado a unos 200ºC con ventilación los primeros 5 – 10 minutos y luego baja la temperatura a 180ºC. Déjalos alrededor de unos 30 – 40 minutos (tiempo muy variable, tendrás que ir observando). Sácalos inmediatamente en cuanto veas que empiezan a tomar una pizca de color.

 

 

Nov 08 2010

Calabaza dulce al horno

Estaba buscando una receta concreta de mi abuela que, finalmente no llegué a encontrar (otra vez será…). Así que, con las calabazas que compré y las que me llegaron, hice algo que no puede ser más simple y, al mismo tiempo más rico. En un principio, la intención era la experimentación para intentar llegar a aquella receta perdida, pero en el camino me quedé con este dulce de calabaza, o calabaza dulce asada, que he hecho de varias maneras y al que he sacado muchísimo partido, tal como os contaré en posteriores recetas.

Sé que en algunas zonas es frecuente comer la calabaza asada de esta forma (por aquí se asan en esta época los boniatos). Sinceramente, nunca la había probado así y es una delicia. La que véis en esta fotografía está asada solamente con azúcar y un poquito de agua, más los jugos de la misma calabaza. Esta vez la corté en trozos gordos, sin quitar su corteza, cubrí de azúcar y pelín de agua (proporciones e indicaciones al final) y tardó algo más de media hora en adquirir la consistencia que buscaba: blandita, pero no deshecha, que se pudiera pinchar al menos.

También probé a asar media calabaza cortada longitudinalmente, practicando unos cortes transversales (sin llegar a la corteza), la cubrí de azúcar moreno, canela y pelín de agua y tardó más del doble de tiempo, lógicamente. Esta vez buscaba que la calabaza estuviera más cocida, una textura más blanda, para elaborar otras preparaciones posteriormente.

En resumen, por cada unidad de peso de calabaza limpia (sin pepitas, pero con su corteza), pondríamos la mitad de azúcar y sólamente un dedito o dos de agua. Introduciríamos en un recipiente apto para el horno, colocaríamos a media altura, a unos 200ºC con ventilación los primeros 10 – 15 minutos. Después, quitamos el aire y dejamos finalizar la cocción a unos 180ºC. Durante el proceso, iremos regando la calabaza con el almíbar que se va formando, para que no se reseque. Si éste va quedando muy espeso, tendríamos que añadir más agua, pero POCA, tampoco queremos un caldo…

Y una vez cocida, está buenísima. Así sola, cortada en unos taquitos, a modo de postrecillo improvisado, tanto tibia, como fría. Acompáñala con el almíbar sobrante, con canela u otras especias, o utilízala para cualquier otra elaboración que se te ocurra.

 

Sep 28 2010

Muffins de Plátano y Nueces con Jengibre y Canela

Últimamente la vida en este Horno transcurre demasiado rápido. Tan rápido como pude, a propósito de una reunión informal improvisada, preparé estos Muffins de Plátano y Nueces con Jengibre y Canela que podría decirse que surgieron de la nada. No me entendáis mal, lo que pretendo decir es que cociné con lo que había en casa y nada más. A toda prisa (para no variar, como viene siendo habitual últimamente) y sin confiar mucho en los resultados.

Pero es curioso, cómo muchas veces estas recetas improvisadas acaban siendo sorprendentes, mientras que, otras de las que se espera unos super-resultados, terminan en total y absoluta decepción. Tal vez, sea solo cuestión de nuestras expectativas y no de los resultados finales.

Y sin más preámbulos, os dejo esta receta. Os recomiendo no prescindir ni una pizca de Jengibre ni de Canela, son parte importante de la receta y por ello aparecen en su título. Aunque creo que tendría que haberles llamado Esponjas de plátano o algo así… porque salen esponjosísimos… Espero que os gusten.

 

 

INGREDIENTES (20 Ud. Talla M)

  • 250 g Harina de repostería (harina floja, fuerza cero; os dejo enlazada la que yo uso)
  • 150 g de azúcar
  • 120 – 130 g Huevos aprox. (2 ud. de tamaño grande)
  • 120 g de mantequilla ablandada(utilicé una salada, holandesa)
  • 1 sobre de levadura química (16 g = 2 tsp aprox.)
  • 300 g de puré fino de plátanos maduros (me quedaron algunos trocitos en el puré, pero los dejé así y quedaron bien)
  • 1 cdta. bastante generosa de canela en polvo, sin miedo (ó 1 tsp)
  • 1 cdta. de jengibre en polvo al gusto (algo menos que de canela, pero también sin miedo)
  • 1 pizca de nuez moscada

 

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Pesa bien y mezcla los ingredientes secos por una parte y resérvalos. Serían: harina, levadura, canela, jengibre , nuez moscada.
  2. En un cuenco aparte, pon la mantequilla ablandada con el azúcar y bate hasta obtener una crema bien homogénea. Incorpora los huevos poco a poco; baja la velocidad y bate solo lo justito para que queden integrados en la crema. Agrega el puré de plátano y haz lo mismo, bate, pero no en exceso.
  3. A esta crema, ve agregando los ingredientes secos poquito a poco (tamizándolos si quieres) por encima, mientras que vas mezclando de modo envolvente con una espátula. Procura no remover mucho la mezcla, solo lo suficiente para que todo quede de aspecto homogéneo. NOTA: en este paso, hay quienes lo hacen al revés, es decir, agregan los ingredientes húmedos sobre los secos (yo lo prefiero al revés, tú házlo como creas oportuno).
  4. Homogeneizada la mezcla, refrigérala una 1/2 hora. Observarás que en ese tiempo se oscurece. Es normal: el plátano se está oxidando. Nada por lo que debas preocuparte…. Espera un momento, ¿para qué refrigeramos la masa?. Para crear un contraste térmico entre la masa y la temperatura interior del horno, que provocará que haya una mejor subida de los muffins, más redondita, más homogénea (esto ya lo he comprobado varias veces). Y, ¿se puede prescindir de este paso?. Sí, claro. Solo haz la prueba.
  5. Saca la masa de la nevera y llena las cápsulas con ella, la cantidad no es mucha pues subirán bastante en el horneado. Fíjate en las fotografías. La masa, tras haber sido refrigerada es bastante densa pero esponjosa. Necesitarás un par de cucharas para ponerla en las cápsulas. Yo (y casi toda la gastrosfera) pongo las cápsulas sobre una bandeja metálica para muffins, a modo de prevención, por si éstas se abren durante el horneado. El que se abran o no, dependerá tanto de la calidad de las cápsulas (resistencia que ofrecen), como de la consistencia de las masas que usamos. Hablaremos de eso otro día.
  6. Mientras las vas llenando, ya estará el horno precalentándose a 200ºC, con calor arriba y abajo. Yo lo pongo con ventilación.
  7. Hornea 5 minutos a 200ºC. Después, baja a 180ºC y deja unos 10 – 15 minutos más, dependiendo de tu horno. Sácalos antes de que se doren ni una pizca, con aspecto tierno y esponjoso.

 

Sep 15 2010

Cortaditos Integrales Rellenos de Dátiles a la Sidra

Por fin regreso tras haberme ausentado unos días. Algunos más de lo habitual. Y no por haber estado celebrando el III Centenario de nuestra Feria. Bueno, vale, ¡pero sólo un poco!. Lo cierto es que he estado unos días demasiado migrañosa como para plantarle cara al ordenador. Uuuhhh…. ahí se han quedado esperándome todos esos mojitos, los vinicos, las tapejas, los conciertos a cascoporro, tó el ruidazo, los bocatas de morcilla, las Berenjenas de Almagro, los Miguelitos de La Roda, … Por lo que he podido leer, la afluencia de público durante el pasado fin de semana, ha sido espectacular.

Tendré que ponerme las pilas, porque este viernes 17, a las 00.30h (aproximadamente) en la Carpa Rock (Recinto Ferial)  tendrá lugar la presentación del nuevo disco (¡¡¡LO ESTÁBAMOS DESEANDO!!!) de SUPERGENN, «La Mirada del León», producido por Antonio Ferrara. ¡Chicos!, que estare(mos) allí, como siempre, mordiendo el escenario y, esta vez, puede que hasta rugiendo….

A todos los que os he ido avisando del esperado evento, deciros que estaré allí desde las 23,30h más o menos… supongo. 

Vamos al grano con la receta, ¿no?. La vi en la web de Martha Stewart e inmediatamente me puse manos a la obra con ella. Tuve que cambiar ligeramente algunas cantidades (lo suficiente como para obtener resultados coherentes), puesto que las que se daban en la web… ejem… También había un «olvido» de algún ingrediente… Al final conseguí hacer la receta sin problemas y aquí os la dejo. ¡Por cierto!, pasamos de cups, tsps y nos vamos a nuestras medidas, que nos entendamos en castellano.

Eso sí, advierto que puede resultar algo dificultosa para novatos o principiantes. Sobre todo a la hora de trabajar la masa. Aún así, os pongo bastantes fotografías para que veáis el proceso, porque merece la pena intentarlo, están que se salen de buenos!!.

 

INGREDIENTES (4 Barras de unos 30 cm de longitud)

  • 350 g de dátiles picados finos
  • 250 g de sidra (ten preparada más sidra, por si tuvieras que añadir un poco más)
  • 100 g de compota de manzana sin azúcar (yo la hice con 3 manzanas, 1 cdta de jengibre en polvo y 1 palo de canela)
  • 200 g de harina integral de trigo
  • 150 g de harina de uso común (más la que necesites para el papel sulfurizado, o de hornear)
  • 10 g de salvado de trigo
  • 2 g de sal
  • 2 g de Levadura química (yo, Royal)
  • 150 g de azúcar moreno
  • Ralladura muy fina de 1 limón (aprovecha el zumo de ese limón para hacer la compota) 
  • 200 g de mantequilla sin sal, ablandada a temperatura ambiente (estrújala con las manos si es necesario, tiene que quedar blanda)
  • 1 huevo grande

 

 

 

 

 

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Lo primero de todo, prepara la Compota de manzana. Si quieres puedes hacerlo de forma rápida en el microondas. Pon las 3 manzanas peladas y troceadas en dados de unos 4 – 5 cm en un recipiente apto para microondas, junto con el palo de canela. Rocíalas con el zumo de limón, tapa el recipiente, e introdúcelo durante 5 – 6 minutos a máxima potencia. Saca y remueve. Verifica que no se haya quedado sin jugo. Si así fuera, añade unas gotitas de agua. Aplasta las manzanas con un tenedor y vuelve a cocer otros 2 – 3 minutos, o hasta que las manzanas estén bien tiernas. Añade la cucharadita de jengibre, mezcla y ve aplastando con un tenedor, a fin de obtener un puré. O tritúralo. Deja enfriar totalmente.
  2. Prepara la masa. Por un lado, mezcla los ingredientes secos en un recipiente amplio: las harinas, el salvado, la sal y la levadura. Reserva. En un cuenco aparte, mezcla bien el azúcar moreno con la ralladura de limón. Agrega la mantequilla ablandada y, con ayuda de varillas eléctricas, a alta velocidad, mezcla hasta obtener una crema. Baja la velocidad, incorpora el huevo y bate lo justito para que la mezcla se esponje un poco (si bates mucho podría endurecer). Fotografía 1. Una vez que tienes esta crema, vas a añadirla a los ingredientes secos, pero separada en 3 partes y alternada con 2 partes de compota de manzana (completamente fría). Es decir, agregarás, por este orden: 1º) 1/3 de crema; 2º) 1/2 de compota; 3º) 1/3 de crema; 4º) 1/2 de compota; 5º) 1/3 de crema. En cada una de estas 5 incorporaciones de ingredientes húmedos a los secos, te recomiendo que uses las manos para mezclar. Al principio puede servirte alguna espátula, pero luego notarás que se hace difícil. Fotografía 2. Vé mezclando hasta obtener una masa que será algo pegajosa, difícil de trabajar a temperatura ambiente.
  3. Refrigeración de la masa. La dividimos en dos partes iguales, las ponemos entre dos trozos de plástico de cocina y aplastamos formando un rectángulo. Pero tampoco hay que esmerarse mucho ahora en la forma. Refrigerar como mínimo 2 horas. Fotografía 3
  4. Mientras tanto, vamos preparando la crema de dátiles, que ya los tenemos picados bien finos. En una cazuela mediana, los ponemos junto con la sidra a fuego medio – alto. En el momento en que casi rompa a hervir, bajamos a fuego bajo y dejamos que cuezan hasta que los dátiles estén bien tiernos y los jugos casi se hayan consumido. El aspecto y textura será el de una compota. Es posible que necesites agregar un poco más de líquido. No dudes en hacerlo, si ves que queda hecho una pasta. Enfriar totalmente la crema y una vez fría, triturar hasta obtener un puré.
  5. Damos forma y cortamos la masa. Pasadas las 2 horas de refrigeración, sacamos de la nevera una de las mitades de masa y le quitamos el plástico. Enharinamos 2 trozos de papel de hornear (medidas mínimas 24 x 33 cm) con bastante harina. Sobre una de las hojas de papel, ponemos la masa y la cubrimos con la otra hoja. Si fuera necesario, pondríamos más harina. Ahora, se trata de estirar la masa hasta que alcance la forma de un rectángulo de 22 x 28 cm. Al recortar, las piezas que nos sobren las vamos poniendo en otras zonas, al tiempo que apretamos con los dedos suavemente. Este rectángulo hay que cortarlo por la mitad longitudinalmente, quedándonos entonces 2 rectángulos de 11 x 28 cm (Fotografía 4). Si durante el proceso la masa se hubiera ablandado mucho, introdúcela en la nevera unos 10 minutos antes de rellenarla. Repetir el mismo proceso con la otra mitad de masa.
  6. Rellenar y formar las barritas. Con el puré de dátiles, hemos de llenar los 4 rectángulos. Házlo dejando un borde para que luego el relleno no se salga. Después, cuidadosamente, dobla el rectángulo tapando el relleno (como si doblaras un trapo por la mitad) y sella los bordes apretando suavemente con los dedos. Si quedan imperfecciones pueden arreglarse fácilmente con las manos. Haz lo mismo con los 4 rectángulos. Refrigéralos durante 20 minutos para que queden bien firmes antes de hornearlos (Fotografía 5).
  7. Precalentar el horno a 200 – 210º C, sin ventilación. Hornear las barritas refrigeradas, colocadas sobre una bandeja de horno situada en posición media – alta, durante unos 8 – 10 minutos (puede que algo más, dependiendo de tu horno). Sácalas justo cuando empiecen a tomar apenas un poquito de color. Deja que se enfríen sobre una rejilla. Cuando estén completamente frías, córtalas en cuadraditos. Consérvalas en recipientes herméticos o envases para galletas, hasta 3 días. Verás que la masa queda mate, blanquecina, pero muy suave y rica, deliciosa con la crema de relleno.

 

Ago 11 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Melocotón con Almendras

Continuamos con nuestra sección de Cocina Básica con otra de estas maravillosas tartas de frutas, tan fáciles como deliciosas. Os adelantamos que próximamente trataremos de ir enfocando esta sección casi exclusivamente a nociones básicas de cocina, para que tanto los principiantes, como los que ya os desenvolvéis perfectamente,  podamos seguir las recetas al mismo ritmo. O al menos intentarlo.

La receta de hoy es una Tarta flaugnarde (flognarde, clafoutis o clafoutí) de melocotones y almendras. Para saber más sobre este tipo de tartas recomiendo consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

Es muy frecuente el uso de almendras en la elaboración de estas tartas. Algunos autores, incluso sustituyen íntegramente la harina de trigo por la de almendra. En su elaboración, yo he utilizado una parte de harina de almendras y además, he añadido almendras picadas, que aportan un crujiente delicioso. Para acentuar los matices almendrados, os sugiero añadir unas gotas de esencia de almendras a la masa. Podría ser interesante tostar ligeramente las almendras picadas, antes de incorporarlas, de este modo (como ocurre con frutos secos y especias) se potencian sus aromas.

Si comparáis con la Tarta Flaugnarde de Ciruelas, veréis que el aspecto es bastante diferente. Es completamente normal. El propio peso de la harina de almendras, en combinación con la harina de trigo, impide que la masa «suba». Por tanto, en este caso la tarta nos va a quedar más finita, más lisa, sin esos bordes rizados. Pero no es ni mejor ni peor. Tiene una estética diferente.

Por cierto, la harina de almendras no es más que almendras naturales, crudas, reducidas a polvo con cualquier de robot de cocina que tengáis en casa.

 

INGREDIENTES

  • 5 huevos (290 g en mi caso)
  • 100 g Harina de uso común
  • 50 g Harina de almendras (moler 50g de almendras peladas crudas, hasta reducirlas a polvo)
  • 50 g de almendras picaditas
  • 130 g de azúcar
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 300 g de pulpa de melocotón en daditos
  • esencia de almendras (opcional)
  • azúcar glass para espolvorear (si la presentas tal cual)
  • Si la vas a decorar:
    • 2 ó 3 melocotones laminados
    • 1 volumen de azúcar + 1 volumen de agua, para preparar un almíbar claro, con el que sellaremos las láminas de fruta y les aportaremos brillo

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos los huevos en un cuenco amplio y los batimos muy bien. Vamos agregando el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente) junto con la esencia de almendras (si la vas a utilizar) y batir un poco más para que se integre. Sin dejar de batir y, en pequeñas cantidades, vamos incorporando la harina de trigo y la de almendras. Por último, agregar los trocitos de almendras y remover un poco.
  2. Tapar el cuenco y dejarla en la nevera que repose, ésta en concreto necesita reposar un poquito más: al menos una hora.
  3. Mientras reposa la masa, puedes ir troceando los melocotones.
  4. Cuando saques la masa de la nevera, tendrás que removerla, ya que los trocitos de almendra se habrán depositado todos en el fondo.
  5. Engrasa con mantequilla un molde, dispón la mitad de los dados de melocotón y cúbrelos con la mitad de masa. Repite la operación.
  6. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo. Si te parece que el interior está algo húmedo, no te preocupes, esta tarta necesita un cierto reposo en la nevera. Cuando esté dorada y la saques del horno, deja que tome la temperatura ambiente y después, pásala a la nevera. Déjala allí unas horas y la tendrás perfecta. Ah!, eso sí, desmoldar en frío. Comerla bien fresquita.
  7. Si no quieres molestarte mucho, cuando vayas a servirla, simplemente, espolvorea con azúcar glass y/o dale tu toque personal.
  8. Si lo prefieres, puedes cubrirla con láminas de melocotón (ver fotografías), sellándolas con un almíbar que prepararás con 1 proporción de agua + 1 proporción de azúcar (ejemplo: 1 tacita de azúcar + 1 tacita de agua). El agua con el azúcar se pone a hervir en un cazo hasta que espese un poco (no debe hervir mucho). Con esa mezcla y con ayuda de una brocha, vamos pincelando las láminas de melocotón y también la superficie de la tarta, para que queden adheridas.

 

 

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