Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
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Posts tagged: fruta

Jul 25 2010

Brochetas de Cerdo Marinado y Frutas

Para hoy, os traigo una receta facilísima y rápida, que nos permita huir de los calores de las cocinas en estos días. Estas brochetas solo requerirán unos minutos para adquirir su punto de asado, ya que la marinada a la que sometemos la carne proporcionará a ésta cierto punto de «cocción» (obviamente no es una cocción térmica).

Las cantidades que os doy soy muy orientativas, solo tenéis que tener en cuenta que los líquidos de la marinada han de impregnar bien la carne por todas partes, pero sin llegar a cubrirla; que quede en el fondo del recipiente un excedente de líquido, para ir regando la carne cuando sea necesario.

Respecto a las frutas, yo utilicé melocotón y melón, no muy maduros. Podéis cambiar las frutas por otras que sean de vuestro agrado, que no estén muy maduras ni que sean demasiado blandas; deben resistir el calor fuerte de la plancha, donde el objetivo es que la fruta se «selle» por la temperatura (sin romperse ni deshacerse) y guarde en su interior los jugos y todos sus sabores y aromas.

 

INGREDIENTES

  • Para la marinada
    • 500 g de cinta de lomo de cerdo, cortada en cuadrados no muy grandes
    • 1 cebolla mediana, cortada en trozos grandes
    • 2 cucharadas soperas de miel
    • 1 cucharada sopera rasa de pimentón (dulce o picante, como prefieras)
    • 1 cucharadita de jengibre en polvo
    • 1 tacita de vinagre de arroz
    • 2 tacitas de salsa de soja
    • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 pizca de sal

 

  • Resto de ingredientes
    • Frutas cortadas en cuadraditos de tamaño similar al de los trozos de carne (melocotón, melón, piña…)
    • Cebolla, para ensartar también en las brochetas
    • Sésamo blanco tostado (opcional)

 

PREPARACIÓN

  1. La noche anterior, ponemos en un recipiente todos los ingredientes de la marinada y la carne en cuadraditos. Lo mezclamos todo muy, muy bien, tratando de que la carne quede bien impregnada y todos los ingredientes bien homogéneos. Personalmente encuentro que la mejor manera de hacer ésto es con las manos. Cubrimos el recipiente con plástico de cocina y lo dejamos así hasta el momento de uso. A la mañana siguiente, sería recomendable dar algún meneillo de vez en cuando, pero no hace falta quitar el plástico; bastaría con agitar el cacharro y que la carne cambie su posición.
  2. El montaje de las brochetas es muy sencillo. No tiene mayor misterio que sacar la carne de la marinada y escurrirla un poco. Entonces, iremos ensartando tacos de carne, cebolla (no la de la marinada, la otra) y los tacos de fruta.
  3. Para cocinar las brochetas, podemos usar una plancha eléctrica, una asadora, una sartén grande… Lo que queramos. Vamos a necesitar poquísimo aceite para ello, apenas unas pinceladas. Eso sí, el fuego ha de estar bastante fuerte. Cuando haya cogido bastante calor, ponemos las brochetas, dejamos que cojan color y bajamos un poco el fuego. Si queremos, podemos regar con un poco de la marinada. Estarán listas enseguida. Si te gusta el sésamo, nada más terminarlas, pásalas sobre un plato sobre el cual habrás puesto sésamo esparcido. Le va fenomenal. Y ya está, como os decía, fácil, rápida y muy ricas!!.
Jul 13 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

Tal como prometimos, inauguramos nuestra sección de Cocina Básica con la receta de esta Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas, que también encontraréis bajo el nombre de Clafoutis o Clafoutí de ciruelas. Para saber más sobre este tipo de tartas podéis consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

La tarta está elaborada con Ciruelas Metley, de piel muy fina color morado, que también son conocidas como «ciruelas fresa», por su pulpa de color rosáceo intenso y muy dulce, cuyo sabor recuerda al de las fresas.

 

El resultado final fue una rica tarta con un ligero toque ácido de fondo (no demasiado), no excesivamente dulce, en su justo punto. En nuestra opinión, es una tarta deliciosa para meriendas, incluso para un rico desayuno. Como postre, podemos servirla acompañada de helados de nata o vainilla, para darle un poco más de importancia y, al mismo tiempo, incrementar el dulzor. Hay que decir que existen autores que no consideran que este tipo de tartas deban servirse como postre, pero cada vez se hace más evidente la idea de que la única regla es que no hay reglas. Y, con un poco de imaginación, puedes tener un rico postre en un momento.

Vamos con esta facilísima receta:

INGREDIENTES

  • 5 huevos (280 g)
  • 100 g Harina de Repostería
  • 130 g de azúcar (puedes poner 150 g si te gusta más dulce)
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 1 vara de vainilla (extraer su contenido, raspando con la punta de un cuchillo)
  • azúcar glass
  • 400 g de ciruelas Metley (pesadas sin deshuesar)

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco amplio ponemos los huevos y los batimos muy bien (batidora, robot de cocina, etc…). Vamos agregando el azúcar, con el contenido de la vara de vainilla y seguimos batiendo hasta que se haya integrado con los huevos y forme una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente), batir un poco más para que se integre y terminar incorporando poquito a poco la harina repostera, en pequeñas cantidades, a fin de que no quede ni un grumo. Puedes hacerlo tamizando la harina sobre la crema, si quieres.
  2. Obtenida la masa, es importante tapar el cuenco (con un trapo, por ejemplo) y dejarla en la nevera que repose al menos media hora, exactamente igual que hacemos con la masa de crepes. En ese tiempo, la harina «trabajará», digamos que asimilando el resto de ingredientes, al mismo tiempo que liberará toda esa cantidad de burbujas que hemos creado en el proceso de batido. Fíjate en la densidad de la masa antes y después de sacarla de la nevera: antes, es líquida y con burbujas; después de reposar es una crema espesita, más lisa y de mejor textura: ya está en su punto.
  3. Mientras reposa la masa, parte las ciruelas por la mitad y deshuésalas. Escoge solo las de pulpa firme y tono morado, que serán las más dulces y las que menos agua liberen al hornear.
  4. Engrasa con mantequilla un molde (o varios individuales), dispón la fruta sobre su base y cúbrela con la masa.
  5. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo.
  6. Desmóldala en templado – frío y espolvoréala de abundante azúcar glass. Sírvela a tu gusto, tibia o fría, acompañada de helados, compotas, frutas, etc… Y a disfrutar, que estas tartas son un auténtico vicio!!.

 

 

 

 

 

Jul 11 2010

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

El/la clafoutis es una tarta originaria de la región de Lemosín (o Limusin), cuya receta ya estaba muy extendida por toda la Francia del siglo XIX, aunque sus primeras elaboraciones parecen ser bastante anteriores. Actualmente es un postre mundialmente conocido y con muchos adeptos, ya que es una excelente forma de aprovechar las frutas de temporada y, sobre todo por su rápida y fácil preparación.

Algunos autores definen el clafoutis, desde el punto de vista de su elaboración, como una «crema pastelera horneada», una «tarta anatillada» o como una «masa de crepes que cubre la fruta». Personalmente, ésta última es la descripción que considero más acertada, por la similitud entre los ingredientes que intervienen en las masas de ambas preparaciones. Para la masa del clafoutis será, básicamente: huevos, harina repostera, azúcar, mantequilla, leche o nata (o leche + nata), azúcar glass, vainilla y la fruta, (para el clafoutis, cerezas).

En cuanto al nombre de esta tarta, procede del occitano clafotís, del verbo clafir, que significa ‘rellenar’. Con ésto se hace alusión al procedimiento de colocar las frutas (cerezas) en el fondo del molde y rellenar los huecos que éstas han dejado con la masa batida.

Una peculiaridad del clafoutis, es que las cerezas se deben incorporar a la preparación sin deshuesar. La intención de ésto no es realmente acentuar el sabor de la fruta (me refiero a la pulpa) sino la de incorporar las notas almendradas presentes en el hueso de la cereza y que cobran mucha intensidad con el calor. A grandes rasgos, en el hueso de ésta y otras frutas se encuentra un componente aromático (benzaldehído) cuyas notas almendradas son tan intensas que jamás las podríamos conseguir incorporando nuestras almendras comerciales en ninguno de los formatos (troceadas, harina, tostadas…). Pero ya os hablaré del porqué más adelante, y de formas caseras de conseguir/suplantar benzaldehído… para los más curiosos!!.

Terminaremos este artículo con la tarta Flaugnarde o Flognarde, que es exactamente lo mismo que una Clafoutis, solo que variando el tipo de fruta que añadimos a la tarta. Originalmente, la Flaugnarde se preparaba con manzanas o peras. Con el tiempo, se han ido incorporando otras frutas a la receta inicial, como ciruelas, frutos rojos, melocotones, albaricoques, por citar algunas de las más clásicas.

En las versiones más modernas se ven muchísimas variaciones, tanto en las masas, que llegan a incorporar ciertas cantidades de harina de almendra (incluso sustituir toda la harina de trigo), agregar chocolate, etc. En cuanto a las frutas,  la variedad es infinita. Las he visto de mango, plátano, higos, combinaciones de varias frutas frescas, o de frutas frescas con frutos secos. Auténticas delicias para el paladar con muy poco esfuerzo.

Solo hay que escoger frutas que no suelten demasiada agua. Si todavía no has probado ninguna de estas tartas, mi consejo es que pruebes alguna de las clásicas, no te va a decepcionar. Poco a poco trataremos de ir incorporando nuestras versiones en esta misma sección.

Para terminar, puedes servirlas tibias o frías; solas o acompañadas de helado o alguna compota que te resulte apropiada, dependiendo de la ocasión.

Algunas recetas que te pueden interesar (pincha sobre el título):

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de Melocotón con Almendras

 

May 17 2010

Magdalenas con Manzana, Miel y Canela

  

INGREDIENTES para 12 – 15 Magdalenas

  • 100 g de huevos (2 ud. de tamaño mediano)
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de harina de repostería
  • 150 g de aceite de girasol
  • 50 g de leche
  • 1 juego de gaseosas o sodas de repostería (El Tigre, El Vesubio…)
  • 2 cucharadas generosas de miel
  • Canela molida al gusto (yo le puse 1 cucharada sopera, más o menos…)
  • 150 g de manzana roja (pesada ya pelada, solo pulpa), troceada en daditos pequeños

 

 PREPARACIÓN

  1. Procedemos como siempre: en un cuenco, con varillas eléctricas/ manuales, batimos los huevos con el azúcar hasta que esté espumoso; entonces se añade la leche, la miel y la canela y se sigue batiendo.
  2. Agregamos el aceite muy lentamente, en forma de hilo, sin dejar de batir. Al terminar, añadimos los trocitos de manzana y movemos con una espátula simplemente.
  3. En otro cuenco, habremos mezclado bien la harina con las gaseosas. Esta mezcla la tamizamos en forma de lluvia a la anterior, al tiempo que, movemos la crema de huevos con unas varillas, tratando de incorporar bien toda la harina, realizando movimientos envolventes. Al final, nos habrá quedado una masa cremosa. La tapamos y dejamos reposar 1/2 -1h, mejor en la nevera o en un lugar más bien fresco. 
  4. Precalentamos el horno a 250ºC arriba y abajo, con aire.
  5. Mientras, vamos llenando los moldes, pero no hasta arriba. Dejar libre como 3/4 partes del molde, más o menos. Si quieres, antes de hornear, espolvorea azúcar.
  6. Introduce las magdalenas y déjalas unos minutos a 250ºC, a altura media.
  7. Verás que empiezan a formar copete (si ves que tu horno calienta mucho y se doran inmediatamente, baja el fuego a 200ºC), dejalas un poco más. Hay que decir que estas magdalenas formas menos copete que otras y parece que se doran menos. Con el copete formado, baja a 220 – 200ºC, deja 5 minutos más. El resto de la cocción, a 200 – 180º, y el tiempo, depende de tu horno y del tamaño de tus moldes. No esperes a sacarlas cuando notes que están secas. Es preferible, ante la duda, sacarlas cuando todavía tienes la impresión de que están ligeramente tiernas, algo húmedas (no crudas!!). Así, con el calor que les queda, terminaran de hacerse y te aseguras de que no se queman ni se secan en exceso.

También te van a interesar los artículos de nuestra revista:

Originales Moldes para Magdalenas, Cupcakes, Muffins – II Parte

Originales Moldes para Magdalenas, Cupcakes, Muffins

May 08 2010

Salsa de Tamarindo

Los que me conocéis bien, me llamáis «catacaldos» 🙂 porque sabéis que no se puede ir de compras conmigo a ninguna parte y, muchísimo menos, a un mercado (o supermercado)!. Cada alimento diferente que encuentro (sobre todo los frescos) lo tengo que comprar, llevarlo a mi cocina y experimentar con él, hasta que doy con el lugar adecuado entre mis platos… Me fascina experimentar…

Pues el Tamarindo es uno de estos productos que siempre había mirado de lejos, con cierta desgana, dejándolo siempre para luego, preguntándome ¿qué llevaría aquello dentro?, ¿bolas rojas?, no, más bien serían cacahuetes gigantes y me llevaría una enorme decepción.

Pero el otro día, presa de uno de mis ataques de acopio de frutos exóticos, enganché sin pensarlo una bandeja de estas impresentables vainas. Porque, todo hay que decirlo, a simple vista, son feísimas, en comparación con la delicia que contienen en su interior… la cual, por cierto, tampoco puede presumir de ser nada bella, pues es una pulpa firme pero pegajosa, de un marrón nada apetecible y atrapada por una especie de pseudovasos leñosos, que es lo primero que se debe quitar. Pero no es suficiente con eso, no, la pulpa se encuentra obstinadamente aferrada a unas dichosas semillas que hacen muy poco por salir. Lo que hice, al final, fue ponerlas un ratillo en agua calentita y así las pude desprender bien. Y el agua la aproveché, porque queda con mucha pulpa, que es un tesorazo!!!. Estas son las semillas, una vez bien desprendidas de la pulpa:

 

Y después de todo lo mal que lo he puesto, os diré que me ha encantado!!. Qué delicia, si abres una vaina para probar estás perdido, porque vas a querer otra… dulce, delicada, aromática, tierna… mmm. Eso sí, con los dientes, le quitas perfectamente las semillas…

Casi inmediatamente supe cómo iba a elaborar la salsa que buscaba para mi siguiente receta. Pero el resultado final fue tan bueno, que os recomiendo esta salsa para acompañar pollo, cerdo, quesos, foies, etc… Probadla, que os va a encantar.

Hoy no os voy a contar nada botánico, solo deciros que es el fruto del árbol Tamarindus indica, L. y su nombre proviene del árabe, que significa Dátil de la India.

Ahora sí os cuento cómo preparar la salsa. En las fotografías os presento la salsa triturada y sin triturar. Yo, la verdad, la prefiero con sus tropezones, pero dependerá de lo que vayáis a hacer.

 

 

INGREDIENTES

  • 100 g de cebolla partida en trozos medianos
  • Pulpa de Tamarindo. ¡Olvidé pesarla!. Pero bueno, la correspondiente a una bandejita de las que encontráis en las grandes superficies.
  • Agua (400 – 500 ml)
  • 1 chorreón de Vino blanco seco (opcional)
  • Jengibre en polvo (opcional)
  • 1 cucharada rasa de azúcar
  • 1 cucharada generosa de Crema Concentrada de Balsámico de Módena, de Vinagrerías Riojanas, que es la que más nos gusta por su alta calidad
  • aceite de oliva, sal

 

PREPARACIÓN

  1. Extraer la pulpa de tamarindo como he explicado anteriormente. Más o menos necesitaréis unos 400 – 500 ml de agua, que reservaréis para la salsa.
  2. Sofreimos la cebolla a fuego medio, hasta que dore un poco. Incorporamos el azúcar, retiramos un momento del fuego y removemos rápidamente.
  3. Agregamos los demás ingredientes y dejamos que la salsa reduzca a fuego medio-bajo, teniendo en cuenta que cuando se enfríe espesará un poco más.

 

Abr 16 2010

Pollo al Curry con Salsa de Coco y Mango

Esta receta de pollo al curry es muy, muy fácil, para principiantes. Se hace en un santiamén y conseguiréis unos resultados muy buenos, con una salsa muy cremosa, gracias a la leche de coco. Si no encontráis la leche de coco, podéis utilizar Jugo de coco, pero tendréis que dejarlo un poco más de tiempo en la sartén para que evapore los jugos, ya que contiene más líquidos.

La leche de coco no es difícil encontrarla, yo suelo comprarla en Alcampo, en la sección de productos orientales y mexicanos. Viene en unos bricks rojos en dos tamaños.

Respecto a la fruta: esta vez le he puesto mangos a la receta, pués los tenía a mano, y ha quedado deliciosa; son mangos de gran calidad y soportan estupendamente la cocción. Sin embargo, podéis añadirle cualquier otra fruta, por ejemplo piña, manzana, incluso pera, porqué no.

Como guarnición, podemos ponerle una ración de arroz basmati, que es muy aromático y combina bastante bien con el plato o, mejor todavía (en mi opinión), una ración de cuscús, que se impregnará de los aromas y sabores de la salsa y estará también delicioso.

 

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS

  • 400 g de pechuga de pollo, troceada a tacos medianos
  • 1 Mango de pulpa firme (no nos servirá si está demasiado maduro)
  • 1 cebolla mediana, picada fina
  • 1 diente de ajo, picadito
  • 1 tacita (de las del café), de tomate natural triturado
  • 1 cucharadita rasa de canela
  • 2 cucharaditas colmadas de curry (o al gusto)
  • 1 brick pequeño de leche de coco
  • Medio vaso de agua
  • 1 buen chorreón de aceite de oliva
  • Sal, pimienta negra
     

 

 

 

 

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Salpimentamos los tacos de pollo y, durante unos 2 ó 3 minutos los freímos a fuego fuerte para que se doren un poco. Después, bajamos el fuego y dejamos que se vayan haciendo más despacio. Añadimos la cebolla y el ajo y, cuando estén transparentes, incorporamos el tomate. Se freirá rápidamente.
  2. Agregar el mango y dar unas vueltas durante 1 – 2 minutos, siempre manteniendo el fuego bajo – medio.
  3. Incorporar la leche de coco, el medio vaso de agua, la canela, el curry y una pizca de sal. Remover bien y dejar cocer a fuego medio, hasta que el agua se evapore y quede una salsa cremosa.
Abr 12 2010

Mousse de Plátano con Gelatina de Naranja y Crujiente de Galleta

Esta mousse para mí tiene un valor muy especial… porque representa un pequeño Viaje a la Infancia… ¿No hay olores o sabores que os recuerdan a otros tiempos?. Pues seguramente, a más de uno de vosotros os suceda lo mismo con esta mousse. ¿Recordáis aquella papilla que nos daban de niños, a base de galletas, plátano y naranja?. Bien, mi intención ha sido recrearla en esta versión para adultos y puedo decir que lo he conseguido. He logrado traer el sabor de la niñez, un poquito.

Los que ya la han probado cuentan maravillas. Ahora quisiera que fuéseis vosotros quienes compartiérais conmigo esta receta…

  

INGREDIENTES PARA 6 – 8 PERSONAS

Para la gelatina de naranja:

  • 1 vaso (250 ml) de zumo de naranja natural
  • 2 hojas de gelatina neutra (o el número de hojas que indique el fabricante en el paquete)
  • 1 gotita de colorante alimentario rojo líquido, si queremos reforzar el color naranja
  • 1 cucharada de azúcar (o la cantidad necesaria para endulzar el zumo, en función del dulzor de las naranjas utilizadas)

Para la mousse de plátano:

  • 400 g de plátanos maduros pelados, troceados y libres de sus filamentos (en nuestro caso, 3 plátanos)
  • el zumo de 1 limón
  • 100 g de azúcar
  • 500 ml de nata para montar, 35% de materia grasa

Para los crujientes de galletas:

  • 10 – 15 galletas María
  • 1 cucharada sopera colmada de azúcar
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 2 – 3 cucharadas soperas de mantequilla a temperatura ambiente
     

 

 

 

 

 

 

  

PREPARACIÓN

  1. Comenzamos preparando la gelatina de naranja, siguiendo las instrucciones del paquete de las hojas de gelatina. Partimos del vaso de zumo de naranja, al que habremos añadido azúcar a nuestro gusto y una gotita de colorante rojo, si lo deseamos. Agregaremos las hojas de gelatina (previamente remojadas) en el zumo caliente, las disolveremos y ya podremos repartir la gelatina, directamente sobre las copas en las que serviremos la mousse. Introducimos en el frigorífico y dejaremos allí varias horas, hasta que la gelatina cuaje.
  2. Mientras cuaja la gelatina, podemos ir elaborando la mousse de plátano, ya que también le conviene reposar un tiempo en la nevera antes de consumir, para «asentarse». Ponemos en el vaso de la batidora los plátanos troceados, el zumo de limón y el azúcar y batimos muy bien, hasta obtener una finísima crema.
  3. Por otro lado, montamos la nata con las varillas. A la nata montada vamos agregando, poco a poco, pequeñas cantidades de la crema de plátano, mientras la vamos integrando con una varilla manual de forma envolvente (como siempre), procurando que no pierda aireación. Así, hasta acabar con toda la crema. Al terminar, refrigerar.
  4. Para el crujiente de galleta, precalentaremos el horno a 200ºC. Trituramos las galletas hasta pulverizarlas prácticamente y ponemos ese polvo en un cuenco, junto con el azúcar y la canela; con las manos, vamos introduciendole la mantequilla. Veremos que se forman como unos grumos o «pegotes«: eso es lo que buscamos.
    Vamos depositando esos grumos de mantequilla y galleta en una bandeja de horno con papel extendido previamente, de modo que al final, tendremos varios montoncitos de polvo de galleta con mantequilla distribuidos de forma muy irregular. Los horneamos hasta que se tuesten un poquito y los reservamos para el final.
  5. Una vez que ha cuajado la gelatina y la mousse ha reposado (lo ideal sería al día siguiente), solo nos queda montar las copas, distribuyendo la mousse sobre la gelatina con un cucharón de servir, por ejemplo (no precisa manga pastelera). Por encima, repartimos los crujientes a nuestro antojo.
    Como decoración adicional, nosotros hemos puesto algunas physalis, que armonizan con este postre, tanto en color como en sabor.
    Se podría recurrir también a otras frutas, como unos trocitos de naranja confitada, por ejemplo. O, simplemente con los crujientes de galleta y nada más.

 

Abr 11 2010

Mousse de Pato con Mango al Aliño de Fresa y Pimienta Rosa

Sobre este plato, la primera cosa importante que tenéis que saber (si no lo sabéis ya), es que la Pimienta Rosa es una «falsa pimienta». No temáis a la hora de probarla, es muy aromática, suele combinarse con fresas y utilizarse en muchos postres.
También es importante que compréis los mejores mangos que encontréis en el mercado y en su punto exacto de madurez, han de estar tersos y dulces.

Con las cantidades que os doy, esta receta constituye una entrada abundante. Pero también podríais optar por inventar vuestra versión mini, reduciendo la receta a tartaletas o pequeños panecillos, mini-tostas, o cualquier otra cosa que se os ocurra.

 

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS

  • 1 paquete de Masa Brisa
  • 1 huevo batido, para pincelar la masa
  • 2 Medallones de Mousse de Pato
  • 1 Mango (de la mejor calidad posible) y en su punto exacto de maduración
  • 1 Bolsa de preparado de ensalada, o de brotes variados
  • 1 Cucharada sopera colmada de Pimienta Rosa
  • Aceite  de oliva virgen
  • Sal

PREPARACIÓN

  1. De la masa brisa, cortar dos rectángulos e ir enroscando los bordes, hasta formar cuadrados un poco más grandes que los medallones de mousse de pato. Pincelar con huevo batido.
  2. Con el horno precalentado a 220 – 250º C, hornear los cuadrados de masa a media altura, durante unos 10 – 15 minutos.
    Cortar el mango por la mitad y, de ahí, vamos cortando lonchas finas.
  3. En un mortero, machacamos la pimienta rosa junto con una pizca de sal. No hay que machacarla mucho, solo romperla un poco para que libere su aroma. Incorporamos un buen chorro de aceite, removemos y reservamos.
  4. Una vez horneada la masa montamos el plato: sobre ella disponemos el lecho de hojas verdes, que regamos ligeramente con un toque del aceite con pimienta; colocamos el mousse de pato y, sobre él, las lonchas de mango y volvemos a regar con otro poco de aceite.
  5. Terminamos rociando con una buena cantidad de crema de módena a la fresa, que nos creará el contraste final del plato. Para decorar (y muy ricas de comer) podemos colocar algunas bolitas sueltas de pimienta rosa.

 

Ene 28 2010

Pastelillos de Requeson y Ciruelas con Cobertura Crujiente

 

 

Coste: Medio
Dificultad: Media *
Tiempo: Medio *
Estacionalidad: Todo el año

Al igual que comentábamos en la receta de los Pastelillos de Rellenos de Frutos Rojos y Crema Avainillada, hemos de comentar lo siguiente:
Tanto la dificultad y el tiempo se han clasificado como «Medios».
Pero hay que tener en cuenta que, a pesar que esta receta es no es dificultosa, podemos complicarla mucho o prolongar el tiempo de duración, si antes no hemos leido bien la elaboración completa, o si no hemos preparado y organizado adecuadamente los ingredientes para cada etapa.
Dependera de nosotros mismos que sea Medio, o bien, que lleguemos a hacerla con rapidez y sin dificultad alguna. Estamos seguros de que asi sera.

Estos pastelillos constan de una masa que nos servirá de base; sobre ésta, se deposita la crema de requesón y ciruelas pasas; para terminar, se cubre con una pasta de almendras, que le da una cobertura crocante muy especial que, en el paladar, casi parecen trocitos de nueces.

Si no os gustan las ciruelas pasas (tambien conocidas como ciruelas secas o guindones), podeis omitirlas, o sustituirlas por datiles, higos secos, frutos rojos desecados, pasas (llamadas también uvas pasas, uvas secas, etc.) y, general, toda clase de frutas desecadas.

Acerca del Requesón, hemos de decir que en algunos países, sobre todo de Sudamérica, recibe el nombre de Ricota.

INGREDIENTES PARA 1 TASA

1 tasa nos dará para cortar unas 10 ó 12 porciones más bien grandes,o 20 porciones como las que véis en la fotografía, perfectas para acompañar un café o té.

Para la Masa Base

  • 20 g de levadura de panadero
  • 75 g de azúcar
  • 1/4 de litro de leche
  • 500 g de harina
  • 75 g de mantequilla ablandada
  • 1 pizca de sal

Para la Crema de Requeson (Ricotta)

  • 2 huevos, separando las yemas de las claras
  • 500 g de requesón
  • 100 g de azúcar
  • 25 g de maicena (llamada tambien: harina fina de maiz, almidón de maíz, harina de maiz refinada…)
  • 100 g de ciruelas pasas, finamente picadas ( o la misma cantidad del ingrediente de sustitución elegido)

Para la Cobertura Crocante

  • 200 g de harina
  • 100 g de almendra natural molida (sin tostar y sin sal)
  • 100 g de azúcar
  • 200 g de mantequilla

Además: 1 molde para horno, preferiblemente amplio, pero de poca profundidad. Mantequilla o margarina, para engrasar el horno.

Preparacion de la Base

  1. En un recipiente amplio (de volumen algo mayor al de un vaso común de los de agua, por ejemplo), desmenuzamos la levadura con las manos, le agregamos una cucharadita de azúcar y un poquito de leche y dejamos levar, durante 15 minutos. En ese tiempo, observaremos como la mezcla crece y crece por momentos. Es completamente normal.
  2. Transcurridos los 15 minutos, en un bol amplio ponemos 250g de harina, junto con la levadura, la leche, la mantequilla ablandada, el azúcar y la pizca de sal. Mezclamos bien todos los ingredientes.
    Ahora, vamos añadiendo los 250 gramos de harina restantes a la mezcla, para ir amasando bien con las manos, hasta obtener una masa elástica, que taparemos y dejaremos reposar a temperatura ambiente, durante unos 45 minutos.
    (NOTA: Durante este tiempo, podemos pasar a la elaboración de la Crema de Requesón y de la Cobertura Crocante)
  3. Una vez han transcurrido los 45 minutos de reposo de nuestra masa, iremos estirándola con el rodillo.
    Engrasamos con mantequilla o margarina el recipiente para horno elegido y, sobre él, extendemos la masa. Procuramos que ésta se adapte bien al molde; con las manos, trataremos de que la masa cubra toda la base, en forma de plancha.

Preparación de la Crema de Requesón (Ricotta)

  1. Batir las claras a punto de nieve y reservar en la nevera.
  2. Batimos las yemas y le agregamos el requesón, el azúcar y la maicena. Mezclamos los ingredientes muy bien, que quede el conjunto homogéneo.
  3. Ahora, agregaremos los trocitos de ciruela y, con varillas manuales, vamos incorporando poco a poco las claras batidas a punto de nieve.
    Ya tendremos lista nuestra crema. Si es preciso, la reservaremos en la nevera hasta el Montaje y Horneado.

Preparacion de la Cobertura Crocante

Se mezclan los 200 g de harina con los 100 g de almendras molidas y los 100 g de azúcar. Añadimos la mantequilla, sin ablandar ni nada, solo que haya estado expuesta a temperatura ambiente.
Esta mezcla, por extraña que pueda parecer, la integraremos ligeramente con las manos pero, ésta vez, buscaremos que se que se formen unos grumos, una especie de «pegotillos» que, una vez horneados, serán los que le darán esa textura crujiente tan especial a estos pastelillos.

Montaje Final del Pastel y Horneado

Lo primero de todo, vamos a ir precalentando el horno a 180 º C.
Partiendo de la masa base, ya extendida a modo de plancha, en el recipiente para horno, sobre ella, extendemos la crema de requesón de manera uniforme. Para alisar y uniformizar, podemos ayudarnos de una lengua de cocina o aquello que tengamos a mano y resulte util.
Ya le toca turno a la cobertura crocante. Solo se trata de esparcir por encima los «pegotillos» o grumitos y ya lo tendremos todo montado.
El tiempo de horneado, como siempre decimos, dependera de tu tipo de horno y de como suelas manejarlo, etc.
Lo recomendable sería hornear a 180º C (en posición media, claro) durante unos 30 – 40 minutos, aproximadamente.

Para vigilar bien el tiempo y la temperatura, sí debes saber que el resultado ha de ser blandito y cremoso en el interior, crujiente y levemente dorado en la superficie. No dejes que se quemen los bordes y presta atención al proceso de horneado.

Y poco más!. Desmoldaremos en frío y cortaremos los pastelillos a nuestro gusto.

Estos pasteles presentan buena conservación. Incluso ya cortados se conservan perfectamente durante varios días. Eso sí, cubiertos por un trapito limpio.

Animaos y hacedlos. Leed la receta dos o tres veces, que no es tan dificil!!!!!!!!!!!

Gracias a todos los seguidores, cada día muchos más.

Gracias a TODOS, tanto a los que participais, como a los que nos leeis en silencio.

Un gran abrazo a todos.

♥ ♥ ♥

Ene 15 2010

Coca de Persimon


Coste: Bajo
Dificultad: Muy Fácil
Tiempo: Medio
Estacionalidad: Otoño – Invierno

 

INGREDIENTES PARA 6 – 8 PERSONAS

  • 3 Huevos
  • 3 gaseosas de papelillo
  • 400 g de Harina
  • 1 vaso de leche
  • 1 vaso de azúcar
  • 7 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
  • Ralladura de 1 limón
  • 3 ó 4 Kakis Persimon, partidos en rodajas gruesas (Kaki de Pulpa dura)
  • Mantequilla o margarina para engrasar el molde para horno (muy poca cantidad, que extenderemos bien con las manos)
  • Molde para horno (al tratarse de una Coca, conviene que el molde sea amplio, pero de poca profundidad, para que quede como se aprecia en la fotografía)

 

PREPARACIÓN

  1. Mientras preparamos la masa (tarea sencilla y rápida), pondremos a precalentar el horno a 180º C.
  2. Mezclamos la harina, las gaseosillas, la ralladura de limón y reservar.
  3. En un recipiente grande, batimos bien los huevos junto con el aceite. Cuando la mezcla quede espumosa, añadimos el azúcar y la leche, volviendo a batir para que nos quede bien homogéneo.
  4. Ahora, poco a poco, iremos añadiendo la mezcla de harina a los líquidos. Incorporaremos cantidades de harina no demasiado grandes y las integraremos en los líquidos ayudándonos de las varillas, procurando, cada vez, que en la mezcla no queden grumos y que el resultado sea homogéneo. Así, hasta ligar todos los ingredientes.
  5. Engrasamos un molde para horno con mantequilla o margarina.
  6. Para montar nuestra coca rellena de kaki, solo hace falta disponer una capa de masa en el fondo del molde (será la capa que hará de base de la coca); sobre esta capa, repartimos unas rodajas de kaki a nuestro gusto (en líneas, por ejemplo). Según la profundidad y tamaño de nuestro molde, continuaríamos alternando capas de masa – kaki, hasta terminar la coca con una capa de masa.
  7. Espolvorear con azúcar y hornear unos 35 minutos a 180ºC .

 

Breve recordatorio de normas generales:

  • Los tiempos y temperaturas son aproximados, ya que dependen del tipo de horno que tengas y de lo «bien o mal que os entendais». Intenta establecer una relación cordial con tu horno (aunque suene raro…)
  • Es importante observar frecuentemente qué ocurre dentro del horno, pero hay que procurar no abrir la puerta, pues este gesto perjudica el resultado de muchas masas. Si lo adoptas como norma general, no te equivocarás nunca. Recuerda: Procura no abrir la puerta del horno.
  • Para comprobar el punto de cocción, pincha con la punta de un cuchillo sobre la coca, bizcocho, pan, etc. y, si este sale seco, podemos dar por cocción finalizada.
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