Baklava de pistachos
Esta Baklava la probé una vez en una tetería e investigando en Internet he dado con la receta. Se trata de un riquísimo dulce de origen árabe. Nos ha gustando tanto que repetiremos seguro a no mucho tardar aunque, eso si, con moderación ya que es una inyección de calorías muy importante.
Como la pasta Phyllo viene en envase de 500 grs. con el sobrante he preparado otras cosillas que iré publicando sucesivamente.
INGREDIENTES:
1 paquete de pasta Phyllo.
1 1/2 taza de agua (de las de desayuno)
80 grs. de mantequilla.
150 grs. de azúcar.
300 grs. de pistachos pelados.
2 tazas (café) de miel.
1 rama de canela.
Clavos de olor.
PREPARACIÓN:
Encender el horno y calentar a 180 ºC.
Pelar y triturar los pistachos, no muy menudos pero tampoco muy grandes.
Derretir la mantequilla y engrasamos con ella la fuente que ira con el Baklava al horno.
Poner en un bol los pistachos, la mantequilla derretida y una taza miel templada y hacer una masa con todo ello.
Como la pasta Phyllo es muy delicada y se seca enseguida la mantendremos tapada con un paño húmedo y iremos sacando las capas una a una.
Colocamos en la fuente tres capas de pasta Phyllo, engrasando con mantequilla, una a una, Cortamos los sobrantes alrededor de la base. Añadir una capa de la mezcla de pistachos por encima. Cubrir con otras tres capas de pasta Phyllo, haciendo la misma operación de engrasado capa a capa. Cubrir con otra capa de la mezcla de pistachos.
Si deseamos más altura, lo hacemos una vez más, pero yo prefiero dejarlo en dos capas.
Terminar con dos capas de masa Phyllo, engrasadas con mantequilla.
Cortamos la preparación en cuadraditos no muy grandes, e insertamos un clavo de olor en la intersección de los cuadrados. Pasamos la última capa de mantequilla.
Entrar al horno hasta que dore, unos 30-40 minutos. Mientras tanto, en un cazo pequeño ponemos a hervir el agua, la canela y el azúcar a fuego medio alrededor de 20 minutos, añadir la miel restante, removiendo durante unos 4 minutos más, hasta que se haga un almíbar no muy espeso.
Sacamos la Baklava del horno y regamos con todo el almíbar. Dejamos enfriar antes de desmoldar.
Va perfecto para tomar junto con una taza de café o té.



































