Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
  • Categoría Gastronomía: Ganador
  • Premio del jurado: Ganador
  • Premio de los blogueros: Finalista
Ago 29 2010

Tarta de Queso Rápida, de la Abuela María

Esta es una de las tropecientasmil versiones de Tartas de queso que tenemos de la Abuela María y la que nosotros hacemos más frecuentemente, porque su preparación es ultra-rápida. Viene fenomenal si, por ejemplo, tienes visita al día siguiente, pero no cuentas con demasiado tiempo.

El resto de las Tartas de queso ya iré publicándolas, no todas,  tal vez solo las de mayor interés.

 

 

INGREDIENTES

  • Molde de cake rectangular clásico
  • 400 g de queso crema para untar (tipo filadelfia)
  • 2 yogures naturales (sin azúcar, ni sabores)
  • 150 g de azúcar
  • 300 g de huevos, aprox. (4 – 5 unid., según tamaño)
  • Caramelo líquido, casero o industrial 

 

PREPARACIÓN

  1. La elaboración es muy simple: ponemos en un recipiente el queso, los yogures y el azúcar y batimos bien, a velocidad alta, hasta que la mezcla quede bien homogénea. Bajamos la velocidad y vamos agregando los huevos poco a poco; continuamos batiendo hasta que se integren.
  2. En el molde de cake, incorporamos caramelo líquido cubriendo bien el fondo (alrededor de 1cm más o menos). Con este caramelo, y mediante los giros apropiados, trataremos de impregnar las paredes del molde. Podemos ayudarnos de una brocha de silicona para insistir en algunas zonas donde ho hayamos podido llegar, como las esquinas. El caramelo impedirá que la tarta se pegue al molde, por eso es importante que quede una ligera capita alrededor de las paredes. El sobrante escurrirá hacia el fondo, que siempre debe conservar alrededor de 1cm de caramelo.
  3. Verter cuidadosamente la crema de queso sobre el molde impregnado de carmelo.
  4. Para hornear la tarta al baño maría, busca un recipiente apto para horno, más grande que tu molde de cake. Llénalo de agua, comprobando que llega, al menos,  hasta 2/3 del nivel de la crema. Ten en cuenta también que el agua no debe entrar nunca dentro del molde de cake, solamente estar en contacto con sus paredes.
  5. Pon el recipiente con agua sobre una bandeja o de horno, sitúala en la zona media del mismo y precalienta a 200ºC. Cuando esté caliente, introduce el molde con la crema, déjala un par de minutos así, y después baja la teperatura a 180ºC. Hornea aproximadamente 20 – 30 minutos, o bien hasta que pinches (sin llegar hasta el fondo) y el palillo o cuchillo salga seco.
  6. Saca la tarta del horno y deja enfriar a temperatura ambiente durante unas horas. Cuando esté bien fría, para desmoldarla, sumergimos la base del molde en un recipiente con un poco de agua tibia, para que se caliente el caramelo y nos permita despegar la tarta. Con una espátula de silicona (mejor que con un cuchillo), separa la tarta de las paredes. Comprueba que está ya suelta del todo, moviendo el molde hacia los lados. Vuelca la tarta sobre el recipiente escogido y decórala como tú quieras. Yo puse unas tiras de pieles de cítricos confitadas (caseras).

 

Ago 21 2010

Ensalada de Cuscús con Aguacate y Langostinos

Lo primero de todo, quería agradecer a todos los que nos estáis votando en el concurso en el que estamos participando, Premios 20Blogs. Todos esos votos ya son un tesoro, además de una enorme y grata sorpresa. Millones de gracias!!.

La receta de hoy es tan sumamente fácil y rápida, que no requiere presentación alguna. Eso sí, antes os diré algunas cosillas que a mí me gusta añadirle a esta rica y completa Ensalada de cuscús con aguacate y langostinos.

Por ejemplo, unas nueces picadas bien finas, que las podéis comprar ya troceadas. O en lugar de nueces, avellanas o almendras. No pongáis demasiada cantidad, con dar un punto crujiente a la ensalada será suficiente. Si queréis potenciar el sabor de los frutos secos, tostadlos un poquito con anterioridad.

 

Personalmente me encanta el aguacate y su combinación con estos frutos secos concretamente, tiene un «algo» que no sabría definir… En esta misma línea, os recomiendo que probéis también nuestro Aperitivo de Aguacate y Crema de Módena al Limón, buenísimo y muy fácil de preparar.

 

INGREDIENTES (4 personas)

  • 300 g de cuscús
  • 1 tomate grande, cortado a daditos
  • 1/2 – 1/4 de cebolla, picada fina
  • 1 aguacate (bastante grande, ó 2 pequeños), cortado en dados
  • zumo de 1/2 lima
  • cilantro fresco, picado bien finito
  • nueces, avellanas o almendras, picadas finamente (opcional)
  • 24 langostinos (6 ud./ persona, aproximadamente). Límpialos bien y quédate solo con los cuerpos limpios. El resto puedes guardarlo para hacer un fumet destinado a otra preparación
  • Sal, un buen aceite de oliva.
  • Opcionalmente, si vas a servir los platos de forma individual, puedes adornar cada uno con un par de tiritas de pimiento asado (que aportarán color y aromas) y una ramita de cilantro. Puedes reservar también algún langostino para decorar… Eso ya forma parte de tus gustos y tu imaginación.

 

PREPARACIÓN

  1. Prepara el cuscús siguiendo las instrucciones del fabricante y deja enfriar a temperatura ambiente (si quieres la ensalada más bien tibia) o en la nevera (si quieres la ensalada fría).
  2. Mientras, trocea las hortalizas y rocíalas con el zumo de lima para evitar la oxidación y, sobre todo, el ennegrecimiento del aguacate. Reserva aparte.
  3. Saltea los langostinos mínimamente, lo justo para que queden jugosos.
  4. Prueba el cuscús y verifica su punto de sal y su temperatura. Durante su enfriamiento se habrán pegado unos granos con otros, así que tendrás que separarlos, con ayuda de un cucharón, un par de tenedores, tus manos, etc… Añádele las hortalizas, el cilantro picado, los frutos secos (si los usas) y los langostinos. Riega todo ello con un chorreón de un buen aceite de oliva virgen y mezcla todo bien. Sirve individualmente o en una fuente amplia, decorando la ensalada como tu imaginación te dicte.

 

Ago 11 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Melocotón con Almendras

Continuamos con nuestra sección de Cocina Básica con otra de estas maravillosas tartas de frutas, tan fáciles como deliciosas. Os adelantamos que próximamente trataremos de ir enfocando esta sección casi exclusivamente a nociones básicas de cocina, para que tanto los principiantes, como los que ya os desenvolvéis perfectamente,  podamos seguir las recetas al mismo ritmo. O al menos intentarlo.

La receta de hoy es una Tarta flaugnarde (flognarde, clafoutis o clafoutí) de melocotones y almendras. Para saber más sobre este tipo de tartas recomiendo consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

Es muy frecuente el uso de almendras en la elaboración de estas tartas. Algunos autores, incluso sustituyen íntegramente la harina de trigo por la de almendra. En su elaboración, yo he utilizado una parte de harina de almendras y además, he añadido almendras picadas, que aportan un crujiente delicioso. Para acentuar los matices almendrados, os sugiero añadir unas gotas de esencia de almendras a la masa. Podría ser interesante tostar ligeramente las almendras picadas, antes de incorporarlas, de este modo (como ocurre con frutos secos y especias) se potencian sus aromas.

Si comparáis con la Tarta Flaugnarde de Ciruelas, veréis que el aspecto es bastante diferente. Es completamente normal. El propio peso de la harina de almendras, en combinación con la harina de trigo, impide que la masa «suba». Por tanto, en este caso la tarta nos va a quedar más finita, más lisa, sin esos bordes rizados. Pero no es ni mejor ni peor. Tiene una estética diferente.

Por cierto, la harina de almendras no es más que almendras naturales, crudas, reducidas a polvo con cualquier de robot de cocina que tengáis en casa.

 

INGREDIENTES

  • 5 huevos (290 g en mi caso)
  • 100 g Harina de uso común
  • 50 g Harina de almendras (moler 50g de almendras peladas crudas, hasta reducirlas a polvo)
  • 50 g de almendras picaditas
  • 130 g de azúcar
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 300 g de pulpa de melocotón en daditos
  • esencia de almendras (opcional)
  • azúcar glass para espolvorear (si la presentas tal cual)
  • Si la vas a decorar:
    • 2 ó 3 melocotones laminados
    • 1 volumen de azúcar + 1 volumen de agua, para preparar un almíbar claro, con el que sellaremos las láminas de fruta y les aportaremos brillo

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Ponemos los huevos en un cuenco amplio y los batimos muy bien. Vamos agregando el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente) junto con la esencia de almendras (si la vas a utilizar) y batir un poco más para que se integre. Sin dejar de batir y, en pequeñas cantidades, vamos incorporando la harina de trigo y la de almendras. Por último, agregar los trocitos de almendras y remover un poco.
  2. Tapar el cuenco y dejarla en la nevera que repose, ésta en concreto necesita reposar un poquito más: al menos una hora.
  3. Mientras reposa la masa, puedes ir troceando los melocotones.
  4. Cuando saques la masa de la nevera, tendrás que removerla, ya que los trocitos de almendra se habrán depositado todos en el fondo.
  5. Engrasa con mantequilla un molde, dispón la mitad de los dados de melocotón y cúbrelos con la mitad de masa. Repite la operación.
  6. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo. Si te parece que el interior está algo húmedo, no te preocupes, esta tarta necesita un cierto reposo en la nevera. Cuando esté dorada y la saques del horno, deja que tome la temperatura ambiente y después, pásala a la nevera. Déjala allí unas horas y la tendrás perfecta. Ah!, eso sí, desmoldar en frío. Comerla bien fresquita.
  7. Si no quieres molestarte mucho, cuando vayas a servirla, simplemente, espolvorea con azúcar glass y/o dale tu toque personal.
  8. Si lo prefieres, puedes cubrirla con láminas de melocotón (ver fotografías), sellándolas con un almíbar que prepararás con 1 proporción de agua + 1 proporción de azúcar (ejemplo: 1 tacita de azúcar + 1 tacita de agua). El agua con el azúcar se pone a hervir en un cazo hasta que espese un poco (no debe hervir mucho). Con esa mezcla y con ayuda de una brocha, vamos pincelando las láminas de melocotón y también la superficie de la tarta, para que queden adheridas.

 

 

Ago 06 2010

Pan Fino Armenio – Lavash

He aquí otra receta panadera de «El Aprendiz de Panadero», de Peter Reinhart. Tal como nos comenta el autor en su famoso libro, se trata de un pan muy fácil de elaborar, con pocos secretos y muchas posibilidades. Eso sí, cuidado, que engancha, cuando quieres darte cuenta, te has comido media docena de triangulitos (o la forma que les dés), sin darte cuenta.

Y es que es un pan finísimo, crujiente, con el toque delicioso de las especias que lo hacen tan aromático como irresistible al paladar. Además, puedes jugar con  múltiples elaboraciones (cortes limpios o irregulares, efectos visuales con semillas y especias, diferentes grosores y grados de tostado…) y crear una panera decorativa, de alto valor estético y aromático, que será ideal para acompañar aperitivos.  El autor lo recomienda también para fiestas infantiles… Bueno, en esa línea tendrías que ver qué clase de especias les gusta a tus niños. No a todos los peques les agradan los sabores tan intensos.

En este libro, Reinhart nos sintetiza los orígenes de este tipo de panes, pero tras contrastar con otra bibliografía, creo que podríamos hacer un repaso más completo más adelante.

Respecto a la harina a emplear, yo las he probado desde las «todo terreno» o multiusos, las de fuerza media (de panadería) y esta última vez (la que os presento hoy) la he hecho con Harina panadera recia de Trigo duro. Sí, sí. De trigo duro, de los que no se suelen usar para hacer panes. Ojo, no es sémola, es Harina. Y la compro en el Amasadero. Pero bueno, que no tenéis porqué usar esta harina en concreto, podéis hacerla con cualquier otra de trigo. Me apunto como asignatura pendiente explicaros todo esto de las harinas.

Para lograr un pan finísimo y crujiente, el único secreto que alberga este pan es conseguir estirarlo hasta formar una masa fina como el papel. Yo os daré las instrucciones de Reinhart por si acaso, pero también os adelanto que no suele haber demasiado problema en esta fase de estirado. Con poquitas nociones panaderas veréis que es algo muy intuitivo.

Las semillas y especias que utilicé os las muestro en la siguiente fotografía.

Ésta vez fueron: Sésamo blanco, semillas de amapola, sésamo negro, mezcla de varias especias y comino.

Mezcla de especias compuesta por: sal marina, jengibre seco, ajo en polvo, pimiento seco, alcaravea, canela, guindilla, cilantro, pimienta, tomillo, menta y cúrcuma.

En algunos supermercados encontraréis mezclas de especias ya preparadas, en envases con molinillos incorporados para que podáis molerlas al instante. Pero la verdad, si no os queréis complicar, con cualquiera de vuestras especias básicas os arreglaréis perfectamente.

 

INGREDIENTES

  • 190 g de harina de panadería, según el autor (puedes usar harina de uso común)
  • 4 g de sal
  • 1,5 g levadura instantánea (seca)
  • 22 ml de miel
  • 14 g de aceite vegetal (yo, de oliva)
  • 90 – 120 ml de agua (siempre utilizo agua mineral). Es muy posible que no tengas que usarla toda, según el tipo de harina que uses (unas absorben más agua que otras). 

OBSERVACIONES. Como utilicé harina de trigo duro, corregí ligeramente la fórmula. La que os doy es la fórmula original. Pero vamos, que si queréis las proporciones para hacer la receta con Harina panadera recia os las doy, no tiene ningún misterio.

 

PREPARACIÓN

  1. Mezcla en un cuenco todos los ingredientes. Recuerda que la levadura y la sal no deben entrar nunca en contacto directo. Y recuerda también que el agua tendrás que añadirla poco a poco; es posible que no la necesites toda. Como siempre, dale un poco de tiempo a la harina, para que absorba el agua. Enseguida «te dirá» si necesita más o no. Tienes que formar una bola consistente, pero no una piedra, así que si necesitas más agua, añádela.
  2. Enharina ligeramente la superficie de trabajo y amasa 10 minutos. ¿Objetivos?: que la mezcla quede bien homogénea, que obtengas una masa medianamente consistente (el autor sitúa la consistencia de la masa entre la del pan francés y la de los bagels), lisa, nada pegajosa, ligeramente elástica. Ahora pon la bola en un cuenco engrasado con aceite, imprégnala bien, cubre el recipiente con film o un trapo y déjala fermentar hasta que doble su volumen (unos 90 minutos, o el tiempo que necesite). ¿Prefieres terminar el pan mañana?. Puedes retardar la fermentación, dejando la masa en la nevera toda la noche. Al día siguiente, la sacas y esperas a que «se despierte» (ese será un tiempo extra, a sumar al de la fermentación) y ya irá fermentando y doblando su volumen.
  3. Una vez haya doblado el volumen, pulveriza o extiende un poco de aceite sobre la superficie de trabajo y vuelca la masa sobre ella. Vé presionando con las manos buscando formar un cuadrado. Esparce un poquito de harina sobre la masa y pásale el rodillo a fin de estirarla hasta lograr que sea tan fina como el papel (puede ser un pelín más gordita, la verdad). En lugar de hacer un cuadrado, yo diría que es más práctico darle directamente la forma del papel de horno (o lo que uses para hornear) que vayas a emplear.
  4. Sólo si tienes problemas en el estirado. Si notas que la estiras y se vuelve a encoger y ésto se repite y se repite, se debe a que el gluten todavía no está relajado. Tranquilidad, ¡no va a poder más que tú!. Estira la masa, para de vez en cuando y deja que el gluten se relaje. Una masa en ese punto de estabilidad que buscamos, es muy fácilmente reconocible: aprieta un poco y deja la marca de tu dedo; si la marca de tu dedo se queda ahí, la masa está lista. Si la marca de tu dedo desaparece, hay que esperar a la relajación del gluten. En esta receta concreta puede ayudarte levantar la masa estirada de la encimera para airearla. Luego, ponla de nuevo en su lugar, tápala y deja reposar un poco. Vuelve a estirar hasta lograr el grosor que buscamos y deja que se relaje otros 5 minutos.
  5. Lista y estirada la masa, colócala sobre papel de horno (o lo que suelas utilizar). Con un cortapizzas, repasa la forma y elimina los bordes (ver fotografía), dando la misma forma que tu papel de hornear. Pulveriza agua (o pásala con brocha suavemente) sobre la masa, para que se adhieran las semillas. Esparce hileras de hierbas, especias, sales, semillas o mezclas a tu antojo, cuidando que la cantidad no sea muy grande, pues los aromas se potencian en el horneado. Puedes apretar con las manos para mejorar la adherencia de estos ingredientes a la masa y evitar posibles levantamientos de la misma, causados por la adición de agua.
  6. Puedes hornear la placa de masa sin cortarla. Una vez horneada y fría, rómpela con las manos y obtendrás trozos irregulares, que crean un bonito efecto. Las que ves en las fotografías, están cortadas antes de hornear. Con un cortapizzas, practica cortes limpios (en diagonal, triangulares, etc…). No necesitas separarlos, eso ya lo hacen ellos solitos en el horno.
  7. Introduce en el horno precalentado a 175ºC, sin ventilación, con calor arriba y abajo, en posición intermedia. Hornea unos 15 – 20 minutos… relativamente. Hasta que adquieran color dorado por la parte superior (puede que necesites subir la bandeja los últimos minutos). Deja enfriar 10 minutos sobre la misma bandeja del horno (no en rejilla), sírve y disfruta.

 

 

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