Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
  • Categoría Gastronomía: Ganador
  • Premio del jurado: Ganador
  • Premio de los blogueros: Finalista
Jul 31 2010

Espaguetis Negros con Langostinos y Salsa de Gorgonzola

La receta de hoy no puede ser más sencilla y al mismo tiempo muy lucida. Además, si te organizas bien, puedes tenerla lista en media hora, verás que no tiene misterio ninguno.

La receta de hoy no puede ser más sencilla y al mismo tiempo muy lucida. Además, si te organizas bien, puedes tenerla lista en media hora, verás que no tiene misterio ninguno.

Estos espagueti negros que compré son especialmente finos, me gustan bastante por su delicadeza y por lo bien que se impregnan en las salsas cremosas.

Respecto a la salsa de gorgonzola, más bien diría que es una crema fina de queso gorgonzola, que le va estupendamente a esos espagueti tan finitos. Si hubiera empleado otro tipo de pasta, más grande o más gruesa, la salsa probablemente no la habría hecho de esta manera tan cremosa. Pero creo que de este modo ha salido bastante bien (ver fotografías).

No obstante, si por gustos personales, preferís salsas mucho más densas, podéis reducir la cantidad de nata hasta el punto que os apetezca. 

 

  

Ahí va mi propuesta.

 

INGREDIENTES (4 PERSONAS)

  • 500 g de espaguetis negros (a la tinta de sepia, que es lo mismo)
  • 24 langostinos frescos (6 ud./ persona). Quita las cabezas, patas, pélalos y reserva solo los cuerpos limpios. El resto puedes guardarlo para hacer un fumet destinado a otra preparación.
  • 250 g de queso gorgonzola dulce, troceado
  • 200 ml de nata líquida
  • 2 dientes de ajo grandes, laminados no muy finos
  • 1 ó 2 cayenas, según tamaño y gustos personales
  • aceite de oliva
  • Sal (sólo para cocer la pasta)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Comenzamos con la preparación de la salsa. En una sartén con algo de fondo, ponemos un chorreón de aceite y calentamos a fuego medio, donde sofreiremos las láminas de ajo con la cayena. En cuanto veas que el ajo toma apenas un poco de color, aparta del fuego inmediatamente (se quema en cuanto te descuidas un segundo) y retira de la sartén tanto el ajo como las guindillas, reservando el aceite, donde seguiremos cocinando.
  2. Pon de nuevo la sartén a fuego medio y, cuando coja temperatura, saltea los langostinos apenas unos segundos solo para darles el punto adecuado. No queremos que queden secos ni duros. Resérvalos aparte, en un recipiente tapado.
  3. En esa misma sartén añadimos la nata líquida y subimos un poco el fuego. Cuando tenga suficiente calor, incorporamos los trozos de gorgonzola y vamos removiendo continuamente hasta que el queso se disuelva y nos quede una crema fina bien ligada. No es preciso salar.
  4. Observa el recipiente tapado donde tienes tus langostinos. ¿Han soltado jugos?. Bien, agrega los jugos a la salsa de gorgonzola y deja que ésta hierva unos minutos para que evapore líquidos y nos quede un poco más densa. Al principio te parecerá demasiado líquida. Después, pásala a un recipiente, donde perderá un poquito de calor y tomará más cuerpo. Procura reservarla calentita hasta la hora de servir los platos.
  5. Ahora sí. Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.
  6. Monta los platos a tu gusto. Puedes terminar la decoración con unas huevas que te gusten, unas tiras de salmón, o cualquier otro elemento decorativo que se te ocurra.

 

Jul 25 2010

Brochetas de Cerdo Marinado y Frutas

Para hoy, os traigo una receta facilísima y rápida, que nos permita huir de los calores de las cocinas en estos días. Estas brochetas solo requerirán unos minutos para adquirir su punto de asado, ya que la marinada a la que sometemos la carne proporcionará a ésta cierto punto de «cocción» (obviamente no es una cocción térmica).

Las cantidades que os doy soy muy orientativas, solo tenéis que tener en cuenta que los líquidos de la marinada han de impregnar bien la carne por todas partes, pero sin llegar a cubrirla; que quede en el fondo del recipiente un excedente de líquido, para ir regando la carne cuando sea necesario.

Respecto a las frutas, yo utilicé melocotón y melón, no muy maduros. Podéis cambiar las frutas por otras que sean de vuestro agrado, que no estén muy maduras ni que sean demasiado blandas; deben resistir el calor fuerte de la plancha, donde el objetivo es que la fruta se «selle» por la temperatura (sin romperse ni deshacerse) y guarde en su interior los jugos y todos sus sabores y aromas.

 

INGREDIENTES

  • Para la marinada
    • 500 g de cinta de lomo de cerdo, cortada en cuadrados no muy grandes
    • 1 cebolla mediana, cortada en trozos grandes
    • 2 cucharadas soperas de miel
    • 1 cucharada sopera rasa de pimentón (dulce o picante, como prefieras)
    • 1 cucharadita de jengibre en polvo
    • 1 tacita de vinagre de arroz
    • 2 tacitas de salsa de soja
    • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 pizca de sal

 

  • Resto de ingredientes
    • Frutas cortadas en cuadraditos de tamaño similar al de los trozos de carne (melocotón, melón, piña…)
    • Cebolla, para ensartar también en las brochetas
    • Sésamo blanco tostado (opcional)

 

PREPARACIÓN

  1. La noche anterior, ponemos en un recipiente todos los ingredientes de la marinada y la carne en cuadraditos. Lo mezclamos todo muy, muy bien, tratando de que la carne quede bien impregnada y todos los ingredientes bien homogéneos. Personalmente encuentro que la mejor manera de hacer ésto es con las manos. Cubrimos el recipiente con plástico de cocina y lo dejamos así hasta el momento de uso. A la mañana siguiente, sería recomendable dar algún meneillo de vez en cuando, pero no hace falta quitar el plástico; bastaría con agitar el cacharro y que la carne cambie su posición.
  2. El montaje de las brochetas es muy sencillo. No tiene mayor misterio que sacar la carne de la marinada y escurrirla un poco. Entonces, iremos ensartando tacos de carne, cebolla (no la de la marinada, la otra) y los tacos de fruta.
  3. Para cocinar las brochetas, podemos usar una plancha eléctrica, una asadora, una sartén grande… Lo que queramos. Vamos a necesitar poquísimo aceite para ello, apenas unas pinceladas. Eso sí, el fuego ha de estar bastante fuerte. Cuando haya cogido bastante calor, ponemos las brochetas, dejamos que cojan color y bajamos un poco el fuego. Si queremos, podemos regar con un poco de la marinada. Estarán listas enseguida. Si te gusta el sésamo, nada más terminarlas, pásalas sobre un plato sobre el cual habrás puesto sésamo esparcido. Le va fenomenal. Y ya está, como os decía, fácil, rápida y muy ricas!!.
Jul 13 2010

Tarta Flaugnarde (o Flognarde) de Ciruelas

Tal como prometimos, inauguramos nuestra sección de Cocina Básica con la receta de esta Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas, que también encontraréis bajo el nombre de Clafoutis o Clafoutí de ciruelas. Para saber más sobre este tipo de tartas podéis consultar nuestro artículo Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde).

La tarta está elaborada con Ciruelas Metley, de piel muy fina color morado, que también son conocidas como «ciruelas fresa», por su pulpa de color rosáceo intenso y muy dulce, cuyo sabor recuerda al de las fresas.

 

El resultado final fue una rica tarta con un ligero toque ácido de fondo (no demasiado), no excesivamente dulce, en su justo punto. En nuestra opinión, es una tarta deliciosa para meriendas, incluso para un rico desayuno. Como postre, podemos servirla acompañada de helados de nata o vainilla, para darle un poco más de importancia y, al mismo tiempo, incrementar el dulzor. Hay que decir que existen autores que no consideran que este tipo de tartas deban servirse como postre, pero cada vez se hace más evidente la idea de que la única regla es que no hay reglas. Y, con un poco de imaginación, puedes tener un rico postre en un momento.

Vamos con esta facilísima receta:

INGREDIENTES

  • 5 huevos (280 g)
  • 100 g Harina de Repostería
  • 130 g de azúcar (puedes poner 150 g si te gusta más dulce)
  • 250 g de nata líquida (35 % materia grasa)
  • 50 g de leche
  • 50 g de mantequilla fundida
  • 1 vara de vainilla (extraer su contenido, raspando con la punta de un cuchillo)
  • azúcar glass
  • 400 g de ciruelas Metley (pesadas sin deshuesar)

 

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco amplio ponemos los huevos y los batimos muy bien (batidora, robot de cocina, etc…). Vamos agregando el azúcar, con el contenido de la vara de vainilla y seguimos batiendo hasta que se haya integrado con los huevos y forme una mezcla espumosa. Incorporamos la nata junto con la leche sin dejar de batir, hasta lograr una crema. Añadir la mantequilla fundida (que se haya atemperado un poco a temperatura ambiente), batir un poco más para que se integre y terminar incorporando poquito a poco la harina repostera, en pequeñas cantidades, a fin de que no quede ni un grumo. Puedes hacerlo tamizando la harina sobre la crema, si quieres.
  2. Obtenida la masa, es importante tapar el cuenco (con un trapo, por ejemplo) y dejarla en la nevera que repose al menos media hora, exactamente igual que hacemos con la masa de crepes. En ese tiempo, la harina «trabajará», digamos que asimilando el resto de ingredientes, al mismo tiempo que liberará toda esa cantidad de burbujas que hemos creado en el proceso de batido. Fíjate en la densidad de la masa antes y después de sacarla de la nevera: antes, es líquida y con burbujas; después de reposar es una crema espesita, más lisa y de mejor textura: ya está en su punto.
  3. Mientras reposa la masa, parte las ciruelas por la mitad y deshuésalas. Escoge solo las de pulpa firme y tono morado, que serán las más dulces y las que menos agua liberen al hornear.
  4. Engrasa con mantequilla un molde (o varios individuales), dispón la fruta sobre su base y cúbrela con la masa.
  5. Introduce en el horno precalentado a 180º C, durante unos 40 minutos aproximadamente. Sabrás cuando está en su punto al observar la superficie de la tarta dorada y su interior cuajado, lo que podrás comprobar pinchando con la punta de un cuchillo fino o un palillo.
  6. Desmóldala en templado – frío y espolvoréala de abundante azúcar glass. Sírvela a tu gusto, tibia o fría, acompañada de helados, compotas, frutas, etc… Y a disfrutar, que estas tartas son un auténtico vicio!!.

 

 

 

 

 

Jul 11 2010

Tartas Clafoutis y Flaugnarde (o Flognarde)

El/la clafoutis es una tarta originaria de la región de Lemosín (o Limusin), cuya receta ya estaba muy extendida por toda la Francia del siglo XIX, aunque sus primeras elaboraciones parecen ser bastante anteriores. Actualmente es un postre mundialmente conocido y con muchos adeptos, ya que es una excelente forma de aprovechar las frutas de temporada y, sobre todo por su rápida y fácil preparación.

Algunos autores definen el clafoutis, desde el punto de vista de su elaboración, como una «crema pastelera horneada», una «tarta anatillada» o como una «masa de crepes que cubre la fruta». Personalmente, ésta última es la descripción que considero más acertada, por la similitud entre los ingredientes que intervienen en las masas de ambas preparaciones. Para la masa del clafoutis será, básicamente: huevos, harina repostera, azúcar, mantequilla, leche o nata (o leche + nata), azúcar glass, vainilla y la fruta, (para el clafoutis, cerezas).

En cuanto al nombre de esta tarta, procede del occitano clafotís, del verbo clafir, que significa ‘rellenar’. Con ésto se hace alusión al procedimiento de colocar las frutas (cerezas) en el fondo del molde y rellenar los huecos que éstas han dejado con la masa batida.

Una peculiaridad del clafoutis, es que las cerezas se deben incorporar a la preparación sin deshuesar. La intención de ésto no es realmente acentuar el sabor de la fruta (me refiero a la pulpa) sino la de incorporar las notas almendradas presentes en el hueso de la cereza y que cobran mucha intensidad con el calor. A grandes rasgos, en el hueso de ésta y otras frutas se encuentra un componente aromático (benzaldehído) cuyas notas almendradas son tan intensas que jamás las podríamos conseguir incorporando nuestras almendras comerciales en ninguno de los formatos (troceadas, harina, tostadas…). Pero ya os hablaré del porqué más adelante, y de formas caseras de conseguir/suplantar benzaldehído… para los más curiosos!!.

Terminaremos este artículo con la tarta Flaugnarde o Flognarde, que es exactamente lo mismo que una Clafoutis, solo que variando el tipo de fruta que añadimos a la tarta. Originalmente, la Flaugnarde se preparaba con manzanas o peras. Con el tiempo, se han ido incorporando otras frutas a la receta inicial, como ciruelas, frutos rojos, melocotones, albaricoques, por citar algunas de las más clásicas.

En las versiones más modernas se ven muchísimas variaciones, tanto en las masas, que llegan a incorporar ciertas cantidades de harina de almendra (incluso sustituir toda la harina de trigo), agregar chocolate, etc. En cuanto a las frutas,  la variedad es infinita. Las he visto de mango, plátano, higos, combinaciones de varias frutas frescas, o de frutas frescas con frutos secos. Auténticas delicias para el paladar con muy poco esfuerzo.

Solo hay que escoger frutas que no suelten demasiada agua. Si todavía no has probado ninguna de estas tartas, mi consejo es que pruebes alguna de las clásicas, no te va a decepcionar. Poco a poco trataremos de ir incorporando nuestras versiones en esta misma sección.

Para terminar, puedes servirlas tibias o frías; solas o acompañadas de helado o alguna compota que te resulte apropiada, dependiendo de la ocasión.

Algunas recetas que te pueden interesar (pincha sobre el título):

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de ciruelas

Tarta Flaugnarde (Flognarde) de Melocotón con Almendras

 

Jul 01 2010

Pan de Centeno Sueco – Limpa

Por fin me decidí a empezar a entrenar con el libro El aprendriz de Panadero, de Peter Reinhart, tan consolidado entre los aficionados a la panadería. Un mar de dudas para unos; una excelente guía, para otros… Para gustos, colores.

Personalmente, cuando por fin lo tuve pensé «¿Y ya?, ¿ésto es todooo?». Me decepcionó un poco, la verdad. Da la impresión de que está traducido a toda prisa, lo que acaba dando lugar a términos un poco «extraños» que terminan voviendo un poco loco al lector…

Por no hablar de las fotografías… ¡Qué menos que una fotografía por receta!. Si una imagen vale más que mil palabras, al Sr, Reinhart le han sobrado las palabras y  faltado las imágenes. Pero bueno, me ahorraré las críticas al libro, que todavía tengo mucho que contar sobre este Pan sueco. Además, todo hay que decirlo, también tiene sus ventajas, para ir entrenando no está nada mal.

Bien, la receta de este Pan sueco no está hecha al pie de la letra, tal como propone Reinhart y he de decir que obtuve unos resultados excelentes. Aunque parezca mentira, no tuve que corregir ni un gramo de harina ni de agua, todo salió perfecto.

Disfruté muchísimo en todo el proceso de elaboración, sobre todo en el amasado, por fin!!. Y eso, en compañía de los estupendos aromas a cardamomo, naranja y anís que inundaban la cocina.

¡Y qué poquito duró este pan!. Buenísimo, aromático y con mucho carácter, con cuerpo y matices dulces de fondo. Lo probamos con ahumados y alcaparras, foies, con jamón, en el desayuno… Desde luego, pensamos repetirlo a menudo.

Antes de empezar, os diré que para su elaboración utilicé mi Masa Madre 100% centeno integral, la veréis entre los ingredientes como MM. La elaboré siguiendo las instrucciones de Ibán: Cómo hacer masa madre. Como siempre digo, allí encontraréis cosas muy interesantes.

Para los que no os hayáis atrevido todavía con la MM os animo, de verdad que no es tan difícil. A continuación, una fotografía de mi MM. Aparece tanto desecada en copos, como la fresca, que tengo en la nevera y que utilizo y alimento con frecuencia. En el momento de hacer la fotografía no se aprecian muchas burbujas, ya que estaba prácticamente recién sacada de la nevera. Pero cuando la alimento, en poco tiempo aumenta su volumen una barbaridad y las burbujas son más que notables.

 

 

INGREDIENTES PARA 1 Pan Grande (900 g) ó 2 Piezas pequeñas (450 g)

PARA LA ESPONJA

  • 200 g de MM 100% centeno integral (es la que yo usé)
  • 140 g de harina blanca de centeno
  • 210 ml de agua mineral
  • 10 g de piel de naranja
  • 5 g de semillas de anís molidas
  • 5 g de semillas de cardamomo molidas
  • 1 cucharada sopera de miel

PARA LA MASA

  • 320 g de Harina panadera (El Amasadero, W – 225)
  • 6 g de levadura instantánea de panadero (es seca)
  • 10 g de sal
  • 50 g de azúcar moreno
  • 30 g de mantequilla sin sal, fundida y templada 

Aceite, para engrasar

1 Huevo batido, para barnizar

 

PREPARACIÓN

  1. La tarde anterior al horneado del pan, prepararemos la esponja, que supone un paso previo a la elaboración de la masa. Para ello, mezclamos en un cazo el agua, la piel de naranja, el cardamomo, el anís y la miel, lo ponemos al fuego y le damos un ligero hervor. Retiramos y dejamos enfriar hasta temperatura ambiente, más o menos. Antes de eso, saca tu MM de la nevera para que se vaya atemperando y empiece a entrar en funcionamiento, es decir, a despertarse. Si ya «conoces» bien a tu MM, sabrás calcular cuánto tardará. De lo contrario, solo fíjate y cuando veas que hay actividad, ya puedes coger los 200 g que necesitas.  Pues ya solo queda que mezcles en un cuenco los líquidos, con la MM y agregues la harina blanca de centeno. Mezcla muy bien con espátula de silicona o apretando con tus manos. Solo hay que asegurarse de que la harina absorbe todo el líquido, la mezcla es homogénea y consistente. Cubre el recipiente con film de cocina y deja fermentar hasta que la esponja comience a burbujear. A mí me tardó 2 horas, a una temperatura ambiental de 27 ºC. El autor apunta 4 horas de fermentación.
  2. Al día siguiente, saca la esponja de la nevera y deja 1 hora para que se vaya atemperando.
  3. Haremos la masa en un cuenco de 1 litro de capacidad (como mínimo), comenzando por mezclar la harina panadera, la sal, el azúcar moreno y la levadura. Incorpora la esponja y ve mezclando con espátula de silicona o lo que te resulte más fácil. Yo prefiero usar las manos. Al principio será poco manipulable y muy pegajosa, pero poco a poco se va haciendo más trabajable. El objetivo es conseguir formar una bola dentro del cuenco. 
  4. Llega el momento de amasar.  Espolvorear con harina la superficie de trabajo, poner sobre ella la bola y amasar un máximo de 6 minutos, ya que el exceso de manipulación de masas que contienen harina de centeno corren el riesgo de volverse correosas. Objetivo: obtener una bola de masa que se adhiere ligeramente al tacto, pero no se pega. Si hubiera que hacer alguna corrección de harina, la haríamos con harina panadera, no de centeno.
  5. Engrasa con aceite un cuenco grande (hay que tener en cuenta que la bola doblará su volumen), pon dentro la bola de masa y gírala para que se impregne bien de aceite. Tapa el cuenco con film de cocina y deja que fermente la masa a temperatura ambiente hasta que doble su volumen, serán unas 2 horas.
  6.  Pasado ese tiempo, hay que amasar 1 minuto para desgasificar un poco. Opté por dividir la masa para hacer 2 panes sueltos, de 450 g cada uno. A cada uno le di forma de bola. No es muy frecuente que los cortes al pan se practiquen antes de la segunda fermentación, pero en este caso se realiza así, de modo que con el nuevo volumen que adquiere la masa, las hendiduras se cierran de una manera característica. Pero yo me equivoqué y le practiqué los cortes justo antes de introducir los panes en el horno, se ve perfectamente en las fotografías!!. Así que recordad bien: en este pan, los cortes se aplican antes de la fermentación secundaria!!.
  7. Dejar fermentar 1 hora y media más, o hasta que las bolas aumenten 1 y 1/2 veces su tamaño original.
  8. Precalienta el horno a 175 – 180ºC. Barniza las piezas con el huevo batido. Te será muy fácil con un pincel de silicona.
  9. Hornea los panes unos 35 – 40 minutos. La corteza, como ves es bastante oscura. Lo que realmente te indicará el punto de cocción es el sonido hueco al golpear el culo del pan, así como que los laterales del mismo, justo por la parte baja, no estén blandos ni blancos.
  10. Para terminar, pon los panes a enfriar sobre una rejilla, para que ventile bien el culo y no se condense humedad.

 

 

 

 

Licencia Creative Commons
Recetas y Gastronomía por Familia Hortelano-García se encuentra bajo una Licencia
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España.
Basada en una obra en www.elhornodemaria.com.