Costillas al curry
Costillas al curry
Este plato surge en un intento de recordar la receta original de la abuela María… ¡pero lo único que conseguí recordar es que llevaban curry! Aún así el resultado final fue francamente espectacular, resultó un éxito total. La principal diferencia que recuerdan mis sentidos respecto del plato de la abuela es la cantidad de especias, éstas mías poseen un sabor más suave, menos especiado. Y es que a la abuela le gustaba la cocina contundente. Animaos a hacer el plato, es muy sencillo, económico y diferente.
Ingredientes para 4 personas:
– 1 costillar de cerdo de 1,2 kg (aproximadamente) en cuatro trozos
– 4 patatas grandes
– 1 CC rasa de curry (al gusto)
– ½ CC de nuez moscada
– ½ CC de pimienta blanca molida
– un pellizquito de clavo en polvo
– un pellizquito de canela molida
– 3 dientes de ajo pelados
– 50 ml de aceite de oliva
– 1 copa de vino blanco
– 1 vaso de agua
– 1 tomate grande
– 1 cebolla mediana
– el zumo de medio limón
Elaboración:
Ponemos los ajos y las especias en el mortero y majamos, usaremos también un poco de sal para que se adhieran al mortero. A continuación añadimos todos los líquidos y mezclamos hasta que los ingredientes estén bien incorporados. En un tupper cerrado, a fin de evitar olores en la nevera, ponemos las costillas y vertemos el adobo sobre ellas. Dejamos macerar durante toda la noche. Cuando vayamos a cocinar el plato y mientras precalentamos el horno, pelamos y lavamos las patatas, y las cortamos de manera longitudinal (a lo largo) y les realizamos unos cortes transversales sin llegar al final, con el fin de facilitar la cocción. Partimos en cuartos la cebolla y el tomate. En un recipiente apto para horno colocamos las costillas, las patatas, el tomate y la cebolla, regando todo con el adobo. Introducir en el horno a 200º con calor arriba y abajo durante una hora y media aproximadamente; aunque ya sabemos que cada horno es un mundo, así que lo mejor es ir vigilando y retirar cuando las patatas estén doradas. Si veis que se queda sin caldo id regando con un poquito de agua, según vaya pidiendo el propio plato. Servir y disfrutar.







