Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
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Abr 28 2010

Magdalenas Integrales con Semillas de Amapola

Ignoro si os habéis atrevido con la receta que os di de las magdalenas normales, espero que sí, porque es infalible.

Pero claro, sois todos tan calladitooos!!!!…jeje… Bueno, al grano,  con esa masa básica, elaboraré (con algunas modificaciones en determinados casos) varias recetas de magdalenas, de manera que podamos hornear distintos tipos cada semana si queremos, porque es tan fácil y salen tan bien, que vais a querer hacer más.

Las de hoy son integrales trigo – avena y con semillas de amapola, que le dan un ligero sabor almendrado, pero lo mejor es su toque crujiente, les va fenomenal. En esta receta (y creo que lo repetiré en sucesivas) he incluido determinada cantidad de miel, no solo por su sabor y poder endulzante, sino porque funciona como un azúcar invertido de origen natural, que nos va a incrementar la humectación en el interior de la masa, ayudando a que ésta sea más esponjosa y tierna, y retrasando su envejecimiento.

Las medidas que os doy estás calculadas para obtener una docena de magdalenas, pero según las cápsulas que utilicéis, es posible que os salgan más. 

INGREDIENTES para 12 – 15 Magdalenas

  • 100 g de huevos (2 ud. de tamaño mediano)
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de harina de repostería (NO especializada en bizcochos ni nada por el estilo; serviría también harina corriente «Gallo», por ejemplo)
  • 150 g de aceite de girasol
  • 50 g de leche
  • 1 juego de gaseosas o sodas de repostería (El Tigre, El Vesubio…)
  • Ralladura de naranja
  • 1 cucharada generosa de miel
  • 15 g de salvado de trigo (Si hubiésemos empleado Harina integral de trigo, no le añadiríamos el salvado de trigo, pero sí el de avena)
  • 25 g de salvado de avena
  • 15 g de semillas de amapola

  

PREPARACIÓN

  1. En un cuenco, con varillas eléctricas/ manuales, batimos los huevos con el azúcar hasta que esté espumoso; entonces se añade la leche, la miel y la ralladura de narnaja y se sigue batiendo.
  2. Agregamos el aceite muy lentamente, en forma de hilo, sin dejar de batir la mezcla hasta acabar con todo el aceite.
  3. En otro cuenco, habremos mezclado bien la harina con las gaseosas, los salvados y las semillas de amapola. Esta mezcla la agregamos en forma de lluvia a la anterior, al tiempo que, movemos la crema de huevos con unas varillas, tratando de incorporar bien toda la harina. Al final, nos habrá quedado una masa cremosa. La tapamos y dejamos reposar 1/2 -1h, mejor en la nevera o en un lugar más bien fresco. 
  4. Precalentamos el horno a 250ºC arriba y abajo, con aire.
  5. Mientras, vamos llenando los moldes, pero no hasta arriba. Dejar libre como 3/4 partes del molde, más o menos. Si quieres, antes de hornear, espolvorea azúcar.
  6. Introduce las magdalenas y déjalas unos minutos a 250ºC, a altura media.
  7. Verás que empiezan a formar copete (si ves que tu horno calienta mucho y se doran inmediatamente, baja el fuego a 200ºC), dejalas un poco más. Con el copete bien formado, baja a 220 – 200ºC, deja 5 minutos más. Se empezarán a dorar. El resto de la cocción, a 200 – 180º, y el tiempo, depende de tu horno y del tamaño de tus moldes. No esperes a sacarlas cuando notes que están secas. Es preferible, ante la duda, sacarlas cuando todavía tienes la impresión de que están ligeramente tiernas, algo húmedas (no crudas!!). Así, con el calor que les queda, terminaran de hacerse y te aseguras de que no se queman ni se secan en exceso.

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Semillas de Amapola

Las semillas de amapola que utilizamos con fines culinarios proceden de la amapola silvestre, una planta herbácea de nombre científico Papaver roheas, L., taxonómicamente encajada en el género Papaver y perteneciente a la familia de las Papaveráceas.

En castellano, la amapola silvestre tiene muchísimos sinónimos (como suele suceder con todas las hierbas silvestres): ababa, ababaol, ababol, ababol común, ababolera, ababoles, abibola, abibollí, adormidera silvestre, albohol, amapol , amapola, amapola común, amapola de cuatro hojas, amapola mestiza, amapola morada, amapola real, amapolas, amapola silvestre, amapoles, amapol fino, amapolo, anapol, anapola, anapola real, anapoles, apajico, arabol, arapoles, arebol, babaol, beril, cacarequec, cararequec, cascall salvatje, cascojo, coquerecoc, flor de lobo, fraile, frailes, fraile y gallo, gallo, gallos, gamapola, ganapola, hamapola, hanapola, loraguillo, mapol, mapola, mapolas, mapoles, mapoula, maripola, mayandero, monaguillo, monja, pamplosa, papoila, papola, papoula, peperepep, perigallo, pipirigallo, pipiripip, pirigallo, polla, pollo, quequerequec, quicaraquic, rosella, rosello, rosillas, yerba-viento.

Su origen exacto parece ser que no está del todo claro. Es una planta cuyo ciclo de vida coincide y se asocia al de los cereales, por tanto, se ha ido extendiendo ampliamente con el desarrollo de la agricultura.

Otro aspecto en el que también parece haber cierta controversia, es acerca del contenido en alcaloides que pudieran presentar las semillas de la amapola silvestre. Existe la creencia de que en las semillas podrían existir vestigios de opio, no los suficientes como para producir algún efecto en el organismo, pero sí para incrementar la probabilidad de dar positivo en los test de consumo de opiáceos.

En nuestra opinión, esta creencia podría ser una deformación por incorrecta interpretación taxonómica, es decir, una confusión con su pariente, la Papaver somniferum, más conocida como adormidera. Ésta última sí es una opiácea en toda regla y de ella se extrae morfina.

Las semillas de amapola silvestre contienen una sustancia llamada roheadina, a la que se atribuyen efectos ligeramente sedantes. Pero estos efectos no los conseguiremos comiendo un trozo de bizcocho o de pan elaborado con estas semillas, ni mucho menos. Se necesitan cantidades mucho mayores, incluso el uso de sus pétalos y la combinación con otras plantas para tomarlo todo en infusiones.

Gastronómicamente, a las semillas de amapola se les ha dado muchos usos en diversas culturas. En algunas zonas de Cataluña y Aragón se emplean para dar un toque crujiente a las ensaladas. En Alemania, de ellas se extrae un aceite que se usa como condimento, mientras que con las flores se elabora un jarabe para aderezar las sopas. En panadería y repostería se emplean para elaborar todo tipo de panes, bollos, bizcochos, etc. En Polonia elaboran un dulce típico navideño llamado Makowiec, que consiste en un bizcocho enrrollado relleno de una crema de amapolas, pasas, frutos secos, entre otros ingredientes.

Estas semillas las podéis adquirir en herboristerías a un precio más o menos razonable, si tenemos en cuenta que, en cada receta utilizaremos muy poca cantidad.

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