Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
  • Categoría Gastronomía: Ganador
  • Premio del jurado: Ganador
  • Premio de los blogueros: Finalista
Nov 09 2011

Cabello de ángel

 

 

Todos conocemos el cabello de ángel, ¿verdad? Incluso últimamente podemos encontrarlo envasado en los estantes de cualquier supermercado. Pero ya sabéis que a nosotros nos gusta siempre hacer las cosas en casa, de esta manera sabemos lo que comemos al cien por cien y controlamos totalmente cuándo y cómo están hechas las cosas. Ya llevaba tiempo yo queriendo hacer esta receta, pero no os podéis imaginar lo que me ha costado encontrar la dichosa calabaza de cidra. Menos mal que mi consuegro se ha recorrido medio pueblo buscándome una y finalmente lo ha conseguido, que ya estaba yo enfadada con el mundo.

 

Este riquísimo dulce lo podemos usar de mil maneras: sólo sobre una tostada, de relleno en pasteles, hojaldres o, como lo haremos nosotros en breve, en deliciosos mantecaos manchegos.

 

INGREDIENTES


– 1 calabaza de cidra pequeña

– el mismo peso de la pulpa en azúcar (leer más adelante)

– piel de un limón (sólo la parte amarilla)

– 1 ramita de canela

– medio litro de agua

 

ELABORACIÓN


No sé muy bien cómo explicar esto con delicadeza… A ver si soy capaz, lavamos bien la calabaza para quitar todos los posibles restos de tierra y procedemos a abrirla. Aquí viene lo bueno: yo cogí el cuchillo más grande que tenía a mano, lo clavé  en la calabaza y para poder romperla del todo me lié a porrazos con un martillo; mis hijos pensaban que me había vuelto loca. Otra opción es usar directamente el martillo, es decir, emprenderla a golpes con la pobre e indefensa calabaza, sin más. Cuando ya estaba abierta la corté en cuatro trozos me puse a cocerla, pero no me cabía entera en la olla exprés y tuve que hacerlo en dos veces. También se puede hacer, por supuesto, en olla convencional, sólo que tardará más tiempo.  Como ya os he dicho, la cocí en dos veces durante 12 minutos cada vez. La dejamos templar y con la ayuda de una cuchada sopera vamos retirando la pulpa, desechando la corteza, las hebras duras y las pepitas. Escurrimos bien la pulpa y la pesamos -en mi caso pesaba 1,4 kg- y pesamos la misma cantidad de azúcar.  En una cacerola grande ponemos el agua, la piel de limón, la canela y el azúcar a fuego fuerte hasta que el azúcar alcanza el punto de hebra. Para saber que el almíbar ha alcanzado este punto debemos notar que ha espesado, entonces cogemos un poquito con una cuchara de madera (que no coge calor) de ahí tomamos una gotita entre los dedos pulgar e índice y separamos los dedos, si se forma una hebra ya está listo; si no hace hebra y se queda pegado en los dedos lo dejamos un ratito más y vamos comprobando cada poquito (ver foto)

Conseguido este punto añadimos la calabaza al almíbar, bajamos a fuego medio y vamos removiendo sin cesar. Al principio observamos que podemos remover sin problema alguno, pero a medida que va espesando nos va a costar un pelín más. Irá adquiriendo un precioso color dorado y cuando ha perdido todo el agua y está bien espeso retiramos del fuego; ya está listo.

 

Lo envasamos herméticamente al baño maría y así se conservará perfectamente durante muchísimo tiempo.

Después de lo que me costó encontrar la calabaza de cidra he de reconocer que he quedado más que satisfecha con el resultado, está delicioso y no tiene nada que ver con el comprado, os podéis imaginar. Espero que os animéis a hacerlo y sobre todo que me contéis si os gustó.

Nov 06 2011

Concurso recetas con pan de ayer

 

Ya solo quedan ocho días para poder enviar vuestras creaciones. Ánimo y os esperamo

Por cierto hemos conocido la web cuyo enlace os dejamos más abajo y que nos ha parecido interesante, y que os recomendamos la visitéis. Es curiosa.

http://www.sorteosyregalosgratis.com

 

 

 

 

 

 

Nov 06 2011

Bolitas de coco

 

Ya ha venido el frío a recordarnos que la Navidad está ya cerca y no hemos publicado ninguna de las recetas de la abuela, y para eso creó nuestra queridísima Mayte este blog, ¿verdad? Pues en la adorada memoria de ambas vamos a empezar a publicar una serie de recetas de mantecaos manchegos, todas ellas antiquísimas, tal y como los hacían la abuela y la bisabuela. Ésta en concreto la rescató la tía Pili de Madrid (hermana de la abuela) pues nosotros no recordábamos cómo era. Desde aquí le mandamos un beso enorme por guapa, por buena, por graciosa y por cantarme las mañanitas el día de mi cumpleaños. Bueno, y otro al tío Victoriano, que no se ponga celoso ¡¡¡¡Y ya que nos ponemos, otro a todos los García!!!!

En España podemos presumir tranquilamente de variedad y riqueza gastronómica, cada comunidad tiene una tradición diferente; la misma receta tiene sus peculiaridades en cada zona, incluso muchas veces en cada casa. Nosotros os vamos a mostrar los mantecaos tradicionales manchegos.  Para nosotros son las mejores recetas, las que han pasado de boca en boca, de ojo en ojo en nuestra familia; os aseguro que no tienen nada que ver con los que más fama tienen por aquí.

Para comenzar esta serie de recetas hemos elegido las bolitas de coco por su sencillez, para que todo el mundo se atreva y no haya excusas. Estas deliciosas bolitas, con una textura finísima, cuentan con la patata entre sus ingredientes, imaginamos que la razón es la longevidad de la receta original, que cuenta con más de 100 años; por aquella época el coco era carísimo y con patata cundiría más la masa. Pero nosotros hemos preferido no quitarla por dos razones: la primera es que la patata le aporta una textura maravillosa, y la segunda es mostraros la receta tal cual la hacía la abuela María. Eso sí, previa traducción, que las cantidades que ella daba eran “una miaja, un puñao y un chorreón” (¡¡¡¡menos mal que nos pusimos con ella a pesarlo todo!!!!)

 

INGREDIENTES  para unas 25 bolitas medianas

–        300 gde coco rallado

–        250 gde patata

–        300 gde azúcar

–         cápsulas pequeñas (como las de las trufas)

 

ELABORACIÓN

En primer lugar cocemos la patata entera y con piel. Una vez cocida la pelamos y pasamos por el pasapuré en caliente, con cuidado de no quemarnos. Es importante hacer este paso con la patata caliente para que no adquiera una textura chiclosa. Reservamos 50 gramos de coco y otros 50 de azúcar para rebozar las bolitas. Mezclamos la patata, los 250 gramosde coco y azúcar restantes y vamos amasando hasta obtener una masa homogénea en la que queden bien integrados todos los ingredientes. En un bol aparte mezclamos el coco y el azúcar que habíamos reservado. Vamos formando bolitas no muy grandes con las manos y las rebozamos de una en una en la mezcla de coco y azúcar. Las bolitas que vamos haciendo las colocamos en cápsulas* y las llevamos al frigo. Se podrían comer una vez frías, pero os recomendamos hacerlo al día siguiente puesto que la textura es muchísimo mejor si tenemos paciencia.

*sugerencia: si las cápsulas que tenemos no son de muy buena calidad se abren y se deforman, nosotros pusimos dos cápsulas para cada bolita a modo de refuerzo.

 

Nov 01 2011

Magra al romero

MAGRA AL ROMERO

 

¿No os pasa que os cansáis de hacer las cosas siempre de la misma manera? A mí me encanta la cocina tradicional, pero disfruto enormemente haciendo cosas nuevas, investigando, probando e inventando. Eso sí, cosas sencillitas, que tampoco soy yo Ferrán Adriá!! Tenía magra de cerdo en casa y estaba ya harta de hacerla al ajillo o con pisto (aunque a todos nos gusta mucho) y con cuatro cositas que tenía por ahí salió este plato tan rico y fácil.

INGREDIENTES:

–         ½ kilo de magra de cerdo a tacos grandes

–         aceite de oliva

–         1 botellín de cerveza

–         una zanahoria grande

–         3 dientes de ajo

–         1 patata grande

–         2 CS de harina

–         sal

–         10 bolitas de pimienta negra

–         ½ cc de café de romero molido (nos gusta fuertecillo)

 

 

ELABORACIÓN

 

Pelamos, lavamos y partimos en taquitos la patata y freímos en abundante aceite. Cuando estén doradas retiramos y reservamos. Colamos el aceite y reservamos para freír cualquier otra cosa en otro momento. En la misma sartén ponemos tres cucharadas de ese mismo aceite a fuego fuerte, ponemos los ajos enteros con un cortecito para que no salten (con piel y todo) y cuando empiecen a coger color añadimos la carne, que previamente habremos salado y enharinado con el siguiente truco: metemos en una bolsa de horneado la harina, la sal y el romero, sacudimos todo para que se mezclen bien los ingredientes e introducimos la carne, volvemos a sacudir y listo; de esta manera la carne coge la cantidad justa de harina y no desperdiciamos nada, lo poquito que sobra lo podemos desechar. Rehogamos bien la carne y añadimos la pimienta y la zanahoria, dándole vueltas constantemente. Cuando la carne está doradita introducimos la patata y el botellín de cerveza, bajamos el fuego y dejamos cocer a fuego medio hasta que quede una salsita espesa.

Es una receta muy fácil y sencilla que nos puede sacar de un apuro con cuatro cosillas que podemos tener por casa, el toque dulce de la zanahoria contrasta  a la perfección con el amargor que deja la cerveza. Esperamos que os guste.

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