Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
  • Categoría Gastronomía: Ganador
  • Premio del jurado: Ganador
  • Premio de los blogueros: Finalista
May 31 2010

Crema de Malanga y Calabacín

Esta receta que os traigo hoy, es más bien una propuesta como alternativa exótica a los miles de recursos que tenemos ya para incluir en nuestra Operación Maldito Bikini, de la que muchos sabéis que yo no soy muy partidaria… Prefiero mantener unos hábitos de dieta saludable todo el año, en la que no excluyo los dulces, eso sí, en consumo muy moderado y NADA DE BOLLERÍA INDUSTRIAL. Todo hecho en casa, por supuesto. Gracias mamá, por haberme enseñado la importancia de este concepto.

Como os decía, lo que os propongo es tan, tan fácil, que ni siquiera parece una receta!… Digamos que se trata más bien de una base, para que luego con ella elaboréis a vuestro gusto una crema diferente, según vuestras preferencias culinarias y también según lo estrict@s que seáis en vuestras dietas. La Malanga aporta a la crema cierta cantidad de hidratos de carbono, el aporte calórico del calabacín ya sabéis que es mínimo. El salteadito del principio no va a suponer el Apocalipsis, desde luego que no. Y, si de segundo plato, tomáis una ración de carne o pescado a la plancha, acompañado de ensalada verde, completando con un postre ligero, pues ahí tenéis vuestro menú comida de dieta (la cena ya sería otra cosa, claro).

Os comento que el sabor es muy distinto al de una crema de calabacín corriente; es de un aroma intenso, con un fondo parecido a nueces, que se mantiene en el paladar… muy rico. Y la textura, dónde va a parar!, mucho más cremosa, envolvente y agradable. Me encantó, así que pienso repetirla muchas veces, variando y probándola con diferentes condimentos. Ya os contaré.

 

INGREDIENTES

  • 500 g de Malanga (en mi caso, 3 cormos, que pesé sin pelar). Pélalos, lávalos y córtalos gruesos, como si fueran patatas para hervido.
  • 300 g de Calabacines, cortados en rodajas gruesas, sin pelar
  • La parte blanca de un puerro gordo, cortada a rodajitas
  • Un chorrito de aceite de oliva para sofreir el puerro
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. En una cazuela (donde ya de paso lo herviremos todo) sofreir unos minutillos las rodajas de puerro, hasta que estén blanditas. Apartar del fuego e incorporar la malanga.
  2. Incorporar agua, la justa para cubrir la malanga y tres o cuatro dedos más. Agregar un poco de sal y llevar a ebullición.
  3. Dejar que hierva suavemente unos 20 minutos o hasta que los trozos de malanga estén tiernos. Durante el proceso, veréis cómo van liberando el almidón y se espesa el caldo. Puede que necesite algo más de agua, así que estad pendientes, por si acaso.
  4. El calabacín, lo añadimos cuando observemos que a la malanga parece quedarle ya poquito tiempo de cocción. Así, ambas verduras terminarán de cocerse prácticamente al mismo tiempo.
  5. Ya está todo cocido, así que vamos a triturar. Pon SOLO las verduras en el vaso de la batidora y tritura. Ve añadiendo caldo hasta que la textura te parezca que es ideal para tu gusto. Prueba y rectifica la sal si es necesario. Y ya está. Chimpúm.

Esta vez, como véis, no he puesto especias, ni aderezos, «cosas raras» (dicen algunos, jejeje…), así que ya lo dejo todo a vuestra imaginación, porque la encontraremos en cada rincón, en cada cajón y cada estante de nuestras cocinas. Cada uno, que la busque a su manera…

May 31 2010

Malanga

Lo que vemos en estas imágenes corresponde a la parte comestible de la planta conocida como Malanga Blanca, entre otros muchos nombres más.

Pertenece al género Xanthosoma, que abarca cerca de 50 especies tropicales y subtropicales de la familia de las Aráceas, nativas de América. La diferenciación entre especies se hace bastante difícil.

Muchas Xanthosomas son cultivadas con fines ornamentales (destaca X. roseum), como la Hoja elegante de lustrosas y grandes hojas; la Oreja de elefante con cierto parecido de la hoja con la oreja del elefante; la  costilla de Adán, con  las hojas rasgadas y con sus partes unidas en el filo de la hoja, etc.

Otras  Xanthosomas se cultivan con fines culinarios, como es el caso de esta Malanga Blanca que os presentamos hoy. Existe también una variedad en color morado. Estas especies de Xanthosomas comestibles son muy ricas en almidón y en muchas regiones suponen una fuente importante de alimento. Se conocen como: mafafa, malanga, cocoñame, ocumo, bore, yautía, chonque, macabo, rascadera y tania.

Algunas especies no son aconsejables para su consumo en crudo, debido a la presencia de sustancias fitotóxicas, que pueden dar lugar a problemas digestivos; estas sustancias desaparecen cuando los cormos se someten a procesos de culinarios que implican temperatura. Ésto mismo no nos queda muy lejos, sucede lo mismo con algunas solanáceas, por ejemplo, con la patata.

El nombre científico de la Malanga es Xanthosomas sagittifolium (L.) Schott y, como ya hemos mencionado, existen dos variedades, la Blanca y la Morada. Está emparentada con el Taro o Ñame (Colocasia esculenta (L.) Schott).

[NOTA: Cuando hagamos referencia a una especie, utilizando su nombre latino, es decir, «científico», hay que mencionar SIEMPRE y sin excusa al/ los botánicos que » se curraron»  dicha clasificación. Así, omitir la L., de Linneo es, pués un INSULTO mayúsculo. Si se ignora cuándo se usan los paréntesis, las cursivas, los puntos y las comas, los nombres binomiales y demás, tal vez, la opción más correcta sería emplear el castellano]

Otros nombres que recibe la Malanga: Calusa, Uncucha, Yautía, Huitina, Mafafa, Tiquisque, Tania, LLocumo, Rascadera, Malangay, Taioba, Mangara, Cocoyam, New cocoyamtl, O´tanier, Chou-caraiba, Ocumo…

Se trata de una planta de comportamiento naturalmente perenne (así lo sería en estado salvaje), pero cuando es cultivada tiene una vida útil de unos 10 meses (12 para la morada). Consta de un vástago subterráneo (cormo) alargado, que hace las funciones que haría un tallo aéreo. De él nacen las hojas en la parte aérea y, en la subterránea, se desarrollan unos pequeños cormos o cormelos a su alrededor, más cortos y engrosados, de corteza marrón oscuro y pulpa que va del blanco al amarillento en variedades blancas.

Se ha descrito su sabor como el de nueces terrosas, hecho que confirmamos. En nuestra experiencia, guarda cierto parecido lejano con la patata, el boniato, siendo su corteza mucho más dura y la pulpa más resbalosa. El tiempo de cocción sería el mismo que para las patatas. Observamos que, a medida que se cuecen, los trozos de malanga van liberando gran cantidad de almidón, que queda en el caldo de cocción, lo que lo hace muy apto para aprovecharlo para cremas y sopas.

Probamos también a elaborar chips de malanga, salpimentados simplemente, otros especiados a nuestro gusto. Apreciamos que el corte ha de ser ligeramente más grueso que el de la patata (según el diámetro de vuestros cormos) y hay que vigilar bien el tiempo de fritura, pues parece que están listos antes que los chips de patata. El resultado son unos chips muy originales, de un sabor muy peculiar y agradable).

 

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