Familia Hortelano-García In memoriam et ad honorem Mayte Hortelano
Este blog ha sido galardonado en los Premios 20Blogs 2010:
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Posts tagged: exotico

Jun 01 2010

Bizcocho de Lima con Mango Confitado y Ron Negro

 

¡¡¡Por fin tengo en mi poder los moldes y cajas de Mandisign!!!!. Mis tesoorooos….

Me llegaron ya hace algunos días, todos ellos monísimos, con sus correspondientes cajitas de plástico y su lacito… Perfectos!. Iguales, no, idénticos a los que exhibe Amanda en su web!. Si no los he utilizado antes, os aseguro que no ha sido porque me haya dado pena usarlos, de tan monos que son, no señor!!!. Estaba ya ansiosa, pensando en cada detalle, mirándolos como una posesa… jejeje… Ya me conocéis algunos… Caprichosa, detallista y perfeccionista a más no poder, así que, he pasado unos días recreándome en el «proceso creativo» y ya he destinado un uso para cada uno. Éste para mamá… este para papá… Es que son perfectos para regalos. Dulces y cariñosos regalos.

Como sabéis (ya lo sabéis, nooo???), estos moldes acaban de llegar a España desde Suecia, de la mano de Mandisign, proveedor oficial de Vestli House, una marca de gran éxito a nivel mundial que a mí, personalmente, me tiene loca!. No tenéis más que ver los diseños de los moldes para cupcakes, magdalenas y muffins (tienen varias tallas, como es debido), enamoran a cualquiera!!!. Las imágenes hablan por sí mismas.

Pero además de la excelente decoración, tenemos otros dos puntos fuertes: Eco-friendly 100%, desde los moldes en sí mismos, hasta el envase contenedor. En referencia a las cajas, están fabricadas con cartón antiadherente, así que olvídate de engrasarlas. ¿Sabes qué más?. Para este caso, un bizcocho, prácticamente se desmolda solo; mira a ver si tienes que pasar un cuchillo alrededor (probablemente no); tan solo aprienta ligeramente y al destensionar, verás que va saliendo solo…

Resisten desde temperaturas de congelación (no sé exactamente el punto), hasta 220º, lo que nos da idea de la enorme amplitud de recetas que podemos hacer ahí, incluyendo helados.

Y os aseguro, yo que los tengo ya en mis manos, que son igualeees… no hay trampa ni cartón. Bueno, cartón sí que hay, pero del bueno, siliconado y decorado con mucho estilo, como estas preciosas cajas en las que podemos hornear bizcochos, panes, cakes, o lo que nos dé la real gana.

No sé qué opinaréis vosotr@s, pero ya estaba bien leñes, tanto ingeniar cómo decorar las malditas magdalenas, o comprarlas fuera…

¡¡¡Por fiiiinnn!!!!. Moldes preciosos y de calidad en España. Gracias Amanda!!!!.

Vale, comenzamos con mi receta?. Pues sí, que a eso hemos venido!. Os cuento que preparé una tasa habitual de bizcocho para un molde redondo corriente. Con la masa que obtuve, podría haber llenado 3 cajitas decoradas de Vestli. Como el bizcocho era para regalar a mi hermanita (de 20 añazos…), le puse la masa con mucha cantidad de mango, así que, los trozos que véis en las imágenes, resultantes de el horneado con la masa que nos quedó, no son muy representativos… En realidad, el corte del bizcocho lleva mango por todas partes.

Antes de que me preguntéis qué es el mango confitado, os lo explico. Buscaba jengibre confitado y sólo encontré Chuches de jengibre. Así que… para lo que yo tenía en mente… no. Rotundamente no. Muy apetecibles, pero… jeje. Cambié la receta en un segundo cuando encontré este paquete, que rezaba: «Mango Dulce en Tiras». Como soy un desastre, he vuelto a tirar el etiquetado con la procedencia, era bastante informativo… En fin, pues muy similar a nuestros frutos confitados… menos dulce, diferente y muy rico.

INGREDIENTES (Para 1 Tasa, ó 3 Cajas Vestli)

  • 100 g de Mango Confitado (= Mango Dulce en Tiras)
  • 90 – 100 g Ron Negro (como tú quieras)
  • 250 g de azúcar (yo puse 200 g + 50g de azúcar aromatizada con corteza de lima, que suelo hacer en casa)
  • 300 g de harina de repostería, a la que habremos mezclado bien, 1 sobre de levadura Royal
  • 6 huevos, separadas las claras de las yemas
  • zumo de 1 lima (2 si ves que no es mucho)
  • 100 ml de aceite
  • Rayadura fina de 1 lima
  • Azúcar glass, para decorar (la mía, aromatizada con lima)

PREPARACIÓN

  1. Lo primero, a tijeretazo limpio, corté el mango en trocitos y lo puse a rehidratar en un bol junto con el Ron negro. Dejé que se diera un buen festival durante unas horitas, hasta que quedó borracho del todo y ya no pudo absorber más ron. Para entonces, además de ebrio, estaba blandito y riquísimo.
  2. El resto del proceso es ya como siempre hacemos para un bizcocho cualquiera. Montamos las claras a punto de nieve y reservar en la nevera.
  3. Batimos las yemas con el aceite hasta doblar su volumen. Continuar batiendo y añadir el zumo de lima y su rayadura., además de los restos de ron que no haya podido beberse el mango.
  4. Incorporamos a la mezcla anterior las claras a punto de nieve, de forma envolvente, sin batir.
  5. Tamizamos poco a poco la harina sobre la mezcla anterior, siempre mezclando de manera envolvente, para no restar aire a la mezcla, lo que después se traduciría en una menor esponjosidad en el bizcocho. Aquí podemos poner cuidadosamente los trocitos de mango y tratar de que queden de manera «flotante» en toda la masa. En cualquier caso, si luego resulta que se nos van abajo (no lo creo), tampoco es el fin del mundo. Esas cosas a veces ocurren.
  6. Cuando tengamos una masa homogénea, la pasamos a un molde engrasado  a una cajita decorada de Vestli House, dejando como límite hasta el borde lo mismo que en cualquier otro recipiente. No es preciso engrasar ni nada de nada.
  7. Hornea a media altura, a 180ºC, durante unos 40 minutos, aproximadamente. Vigila tu bizcocho. Ese fue mi tiempo de cocción, pero yo no conozco tu horno y has de tener en cuenta el tamaño de estas cajas.
  8. Para comprobar si el bizcocho ya está cocido por su interior, basta con introducirle un objeto punzante (un pincho de cocina…). Si éste, al sacarlo, sale limpio y seco, significa que el bizcocho ya está hecho.

 Smaklig måltid!

May 31 2010

Crema de Malanga y Calabacín

Esta receta que os traigo hoy, es más bien una propuesta como alternativa exótica a los miles de recursos que tenemos ya para incluir en nuestra Operación Maldito Bikini, de la que muchos sabéis que yo no soy muy partidaria… Prefiero mantener unos hábitos de dieta saludable todo el año, en la que no excluyo los dulces, eso sí, en consumo muy moderado y NADA DE BOLLERÍA INDUSTRIAL. Todo hecho en casa, por supuesto. Gracias mamá, por haberme enseñado la importancia de este concepto.

Como os decía, lo que os propongo es tan, tan fácil, que ni siquiera parece una receta!… Digamos que se trata más bien de una base, para que luego con ella elaboréis a vuestro gusto una crema diferente, según vuestras preferencias culinarias y también según lo estrict@s que seáis en vuestras dietas. La Malanga aporta a la crema cierta cantidad de hidratos de carbono, el aporte calórico del calabacín ya sabéis que es mínimo. El salteadito del principio no va a suponer el Apocalipsis, desde luego que no. Y, si de segundo plato, tomáis una ración de carne o pescado a la plancha, acompañado de ensalada verde, completando con un postre ligero, pues ahí tenéis vuestro menú comida de dieta (la cena ya sería otra cosa, claro).

Os comento que el sabor es muy distinto al de una crema de calabacín corriente; es de un aroma intenso, con un fondo parecido a nueces, que se mantiene en el paladar… muy rico. Y la textura, dónde va a parar!, mucho más cremosa, envolvente y agradable. Me encantó, así que pienso repetirla muchas veces, variando y probándola con diferentes condimentos. Ya os contaré.

 

INGREDIENTES

  • 500 g de Malanga (en mi caso, 3 cormos, que pesé sin pelar). Pélalos, lávalos y córtalos gruesos, como si fueran patatas para hervido.
  • 300 g de Calabacines, cortados en rodajas gruesas, sin pelar
  • La parte blanca de un puerro gordo, cortada a rodajitas
  • Un chorrito de aceite de oliva para sofreir el puerro
  • Sal

 

PREPARACIÓN

  1. En una cazuela (donde ya de paso lo herviremos todo) sofreir unos minutillos las rodajas de puerro, hasta que estén blanditas. Apartar del fuego e incorporar la malanga.
  2. Incorporar agua, la justa para cubrir la malanga y tres o cuatro dedos más. Agregar un poco de sal y llevar a ebullición.
  3. Dejar que hierva suavemente unos 20 minutos o hasta que los trozos de malanga estén tiernos. Durante el proceso, veréis cómo van liberando el almidón y se espesa el caldo. Puede que necesite algo más de agua, así que estad pendientes, por si acaso.
  4. El calabacín, lo añadimos cuando observemos que a la malanga parece quedarle ya poquito tiempo de cocción. Así, ambas verduras terminarán de cocerse prácticamente al mismo tiempo.
  5. Ya está todo cocido, así que vamos a triturar. Pon SOLO las verduras en el vaso de la batidora y tritura. Ve añadiendo caldo hasta que la textura te parezca que es ideal para tu gusto. Prueba y rectifica la sal si es necesario. Y ya está. Chimpúm.

Esta vez, como véis, no he puesto especias, ni aderezos, «cosas raras» (dicen algunos, jejeje…), así que ya lo dejo todo a vuestra imaginación, porque la encontraremos en cada rincón, en cada cajón y cada estante de nuestras cocinas. Cada uno, que la busque a su manera…

May 31 2010

Malanga

Lo que vemos en estas imágenes corresponde a la parte comestible de la planta conocida como Malanga Blanca, entre otros muchos nombres más.

Pertenece al género Xanthosoma, que abarca cerca de 50 especies tropicales y subtropicales de la familia de las Aráceas, nativas de América. La diferenciación entre especies se hace bastante difícil.

Muchas Xanthosomas son cultivadas con fines ornamentales (destaca X. roseum), como la Hoja elegante de lustrosas y grandes hojas; la Oreja de elefante con cierto parecido de la hoja con la oreja del elefante; la  costilla de Adán, con  las hojas rasgadas y con sus partes unidas en el filo de la hoja, etc.

Otras  Xanthosomas se cultivan con fines culinarios, como es el caso de esta Malanga Blanca que os presentamos hoy. Existe también una variedad en color morado. Estas especies de Xanthosomas comestibles son muy ricas en almidón y en muchas regiones suponen una fuente importante de alimento. Se conocen como: mafafa, malanga, cocoñame, ocumo, bore, yautía, chonque, macabo, rascadera y tania.

Algunas especies no son aconsejables para su consumo en crudo, debido a la presencia de sustancias fitotóxicas, que pueden dar lugar a problemas digestivos; estas sustancias desaparecen cuando los cormos se someten a procesos de culinarios que implican temperatura. Ésto mismo no nos queda muy lejos, sucede lo mismo con algunas solanáceas, por ejemplo, con la patata.

El nombre científico de la Malanga es Xanthosomas sagittifolium (L.) Schott y, como ya hemos mencionado, existen dos variedades, la Blanca y la Morada. Está emparentada con el Taro o Ñame (Colocasia esculenta (L.) Schott).

[NOTA: Cuando hagamos referencia a una especie, utilizando su nombre latino, es decir, «científico», hay que mencionar SIEMPRE y sin excusa al/ los botánicos que » se curraron»  dicha clasificación. Así, omitir la L., de Linneo es, pués un INSULTO mayúsculo. Si se ignora cuándo se usan los paréntesis, las cursivas, los puntos y las comas, los nombres binomiales y demás, tal vez, la opción más correcta sería emplear el castellano]

Otros nombres que recibe la Malanga: Calusa, Uncucha, Yautía, Huitina, Mafafa, Tiquisque, Tania, LLocumo, Rascadera, Malangay, Taioba, Mangara, Cocoyam, New cocoyamtl, O´tanier, Chou-caraiba, Ocumo…

Se trata de una planta de comportamiento naturalmente perenne (así lo sería en estado salvaje), pero cuando es cultivada tiene una vida útil de unos 10 meses (12 para la morada). Consta de un vástago subterráneo (cormo) alargado, que hace las funciones que haría un tallo aéreo. De él nacen las hojas en la parte aérea y, en la subterránea, se desarrollan unos pequeños cormos o cormelos a su alrededor, más cortos y engrosados, de corteza marrón oscuro y pulpa que va del blanco al amarillento en variedades blancas.

Se ha descrito su sabor como el de nueces terrosas, hecho que confirmamos. En nuestra experiencia, guarda cierto parecido lejano con la patata, el boniato, siendo su corteza mucho más dura y la pulpa más resbalosa. El tiempo de cocción sería el mismo que para las patatas. Observamos que, a medida que se cuecen, los trozos de malanga van liberando gran cantidad de almidón, que queda en el caldo de cocción, lo que lo hace muy apto para aprovecharlo para cremas y sopas.

Probamos también a elaborar chips de malanga, salpimentados simplemente, otros especiados a nuestro gusto. Apreciamos que el corte ha de ser ligeramente más grueso que el de la patata (según el diámetro de vuestros cormos) y hay que vigilar bien el tiempo de fritura, pues parece que están listos antes que los chips de patata. El resultado son unos chips muy originales, de un sabor muy peculiar y agradable).

 

May 19 2010

Hummus de Calabaza

El Hummus es, en esencia, una mezcla de garbanzos con ajo y aceite, que da lugar a  un cremoso puré. En el Mediterráneo Oriental, el Hummus suele formar parte de un mezze (un surtido de aperitivos muy popular) al estilo turco, donde se sirve acompañado con pan de pita y verduras para mojar. En algunas regiones se sirve este plato para el desayuno. El resto es delicioso para sandwiches, ensaladas, etc…

Esta deliciosa receta, hummus, que en árabe significa «garbanzo«, también se conoce por su nombre más completo: hummus bi tahina, que significa «garbanzo y sésamo».

Aunque se desconoce la procedencia exacta de este rico plato, lo que sí sabemos es que está extendido por todo Oriente Medio y que cada vez tiene más aceptación en Occidente.

La receta básica varía localmente, si bien podemos afirmar que siempre contiene garbanzos, ajos, tahini (o tahina), zumo de limón, sal , aceite de oliva y especias. Estas especias son frecuentemente, el comino y el pimentón (en Grecia). Según las regiones pueden emplearse otras especias completamente diferentes.

Respecto al Tahini (o Tahina) es una pasta elaborada con semillas de sésamo, muy empleado en recetas de Oriente Medio.

Para que no os quedéis con las ganas de probar el Auténtico Hummus, os dejamos la deliciosa Receta de Gastronomia&Cia. Pincha Aquí

En definitiva, el Hummus es un plato delicioso, nutritivo, sano, mediterráneo, sin colesterol y muy fácil y rápido de preparar. Como de esta preparación no se comen grandes cantidades, si tenemos invitados, podemos preparar pequeños canapés, donde la base serían verduras crudas cortadas, o pan de pita…

Y ahora que os he contado todas las bondades del Humus tradicional, vamos con mi Hummus de calabaza, no?. Seguramente ya está todo inventado y no pueda atribuirme ningún mérito en absoluto, pero poco importa eso. El caso es que tenía todos los ingredientes y me apetecía mucho preparar hummus con calabaza!. Solo pensaba en lo bien que maridan garbanzos y calabaza en los potajes, en el dulzor y suavidad que aportaría la cucurbitácea al plato y en cómo tendría que corregir las cantidades de especias para conseguir cierta armonía, sin ofender demasiado a la tradición.

Y el resultado fue increíble. Una textura también muy cremosa, prácticamente no se ve alterada por la calabaza. Lo que sí aporta ésta es cierto toque de dulzor y algo de magia a la receta. Os invito a probarla!!.

Eso sí… creo que me he ganado un gran tortazo por parte de algún libanés. O de un griego.  O de … Me pongo en sus respectivos lugares y, si veo que nuestro exquisito y mancheguísimo Atascaburras lo están cocinando como… «Atascaburras de Brócoli»… y, sí, lo consideraría un sacrilegio!!… jejeje…

: )  Bueno, bueno… como le doy a la tecla… Vamos con la receta, de una vez por todas!.

 

Coste: Bajo
Dificultad: Muy Fácil
Tiempo: Muy rápido
Estacionalidad: Cualquier época del año

 

INGREDIENTES

  • 400 g garbanzos cocidos. Puedes usar en conserva, pero en ese caso, lávalos y escúrrelos muy bien.
  • 500 g de calabaza (pesada en bruto, sin pelar ni arreglar)
  • 2 dientes de ajo, en láminas
  • 50 g de aceite oliva virgen
  • 125 ml tahini
  • zumo de 1/2 limón
  • 3 – 4 cucharadas soperas de agua templada, o la que necesitemos (para rectificar la textura)
  • 1 cucharada sopera rasa de comino en polvo (o la cantidad que nos guste, pero no hay que prescindir de esta especia)
  • 1 pizca de cayena molida (opcional)
  • 1 cucharadita de cúrcuma (opcional, si se quiere acentuar el color)
  • sal
  • Para cubrir por encima: aceite de oliva virgen y pimentón (esenciales), sésamo negro (podemos reemplazar por sésamo blanco tostado…)

 

 

PREPARACIÓN

  1. Lo primero es asar la calabaza, podéis hacerlo en el horno o en el microondas. Yo lo hice en el microondas, en un recipiente apto, con un pelín de sal, salpicada de agua y apenas tardó unos minutos. La reservé y la dejé templar un ratito.
  2. El resto del proceso solo consiste en trituración. Comenzamos triturando los garbanzos, el zumo de limón y el ajo, hasta obtener un puré homogéneo.
  3. Agregamos la calabaza en trozos y seguimos triturando. Vemos como el puré ahora nos queda más cremoso.
  4. Incorporar el tahini, el aceite, las especias y la sal y triturar de nuevo.
  5. Probar, rectificar la sal, o la textura con agua si estuviera demasiado dura.
  6. Para servir, regamos con aceite de oliva virgen y decoramos esparciendo pimentón (dulce/picante, el que nos guste) y con unas ricas semillas de sésamo negro. Acompañar con crudités de verduras, pan de pita o, simplemente, unas varitas de pan tostado por nosotros mismos (si es integral con semillas queda delicioso).

Y a disfrutar de esta maravilla mediterránea.

 

May 08 2010

Salsa de Tamarindo

Los que me conocéis bien, me llamáis «catacaldos» 🙂 porque sabéis que no se puede ir de compras conmigo a ninguna parte y, muchísimo menos, a un mercado (o supermercado)!. Cada alimento diferente que encuentro (sobre todo los frescos) lo tengo que comprar, llevarlo a mi cocina y experimentar con él, hasta que doy con el lugar adecuado entre mis platos… Me fascina experimentar…

Pues el Tamarindo es uno de estos productos que siempre había mirado de lejos, con cierta desgana, dejándolo siempre para luego, preguntándome ¿qué llevaría aquello dentro?, ¿bolas rojas?, no, más bien serían cacahuetes gigantes y me llevaría una enorme decepción.

Pero el otro día, presa de uno de mis ataques de acopio de frutos exóticos, enganché sin pensarlo una bandeja de estas impresentables vainas. Porque, todo hay que decirlo, a simple vista, son feísimas, en comparación con la delicia que contienen en su interior… la cual, por cierto, tampoco puede presumir de ser nada bella, pues es una pulpa firme pero pegajosa, de un marrón nada apetecible y atrapada por una especie de pseudovasos leñosos, que es lo primero que se debe quitar. Pero no es suficiente con eso, no, la pulpa se encuentra obstinadamente aferrada a unas dichosas semillas que hacen muy poco por salir. Lo que hice, al final, fue ponerlas un ratillo en agua calentita y así las pude desprender bien. Y el agua la aproveché, porque queda con mucha pulpa, que es un tesorazo!!!. Estas son las semillas, una vez bien desprendidas de la pulpa:

 

Y después de todo lo mal que lo he puesto, os diré que me ha encantado!!. Qué delicia, si abres una vaina para probar estás perdido, porque vas a querer otra… dulce, delicada, aromática, tierna… mmm. Eso sí, con los dientes, le quitas perfectamente las semillas…

Casi inmediatamente supe cómo iba a elaborar la salsa que buscaba para mi siguiente receta. Pero el resultado final fue tan bueno, que os recomiendo esta salsa para acompañar pollo, cerdo, quesos, foies, etc… Probadla, que os va a encantar.

Hoy no os voy a contar nada botánico, solo deciros que es el fruto del árbol Tamarindus indica, L. y su nombre proviene del árabe, que significa Dátil de la India.

Ahora sí os cuento cómo preparar la salsa. En las fotografías os presento la salsa triturada y sin triturar. Yo, la verdad, la prefiero con sus tropezones, pero dependerá de lo que vayáis a hacer.

 

 

INGREDIENTES

  • 100 g de cebolla partida en trozos medianos
  • Pulpa de Tamarindo. ¡Olvidé pesarla!. Pero bueno, la correspondiente a una bandejita de las que encontráis en las grandes superficies.
  • Agua (400 – 500 ml)
  • 1 chorreón de Vino blanco seco (opcional)
  • Jengibre en polvo (opcional)
  • 1 cucharada rasa de azúcar
  • 1 cucharada generosa de Crema Concentrada de Balsámico de Módena, de Vinagrerías Riojanas, que es la que más nos gusta por su alta calidad
  • aceite de oliva, sal

 

PREPARACIÓN

  1. Extraer la pulpa de tamarindo como he explicado anteriormente. Más o menos necesitaréis unos 400 – 500 ml de agua, que reservaréis para la salsa.
  2. Sofreimos la cebolla a fuego medio, hasta que dore un poco. Incorporamos el azúcar, retiramos un momento del fuego y removemos rápidamente.
  3. Agregamos los demás ingredientes y dejamos que la salsa reduzca a fuego medio-bajo, teniendo en cuenta que cuando se enfríe espesará un poco más.

 

Abr 25 2010

Pollo con Lima

La lima es un cítrico muy parecido al limón, de piel más fina y muchísimo más aromático; nada más cortar una lima, la cocina queda invadida de una dulce fragancia cítrica de lo más agradable. Aunque conocemos su uso en bebidas y la clásica combinación lima – limón, este cítrico ofrece infinidad de elaboraciones, como el limón o la naranja.

Para la receta de hoy solo vamos a utilizar el zumo; te aconsejo que guardes la piel y la dejes secar en un tarrito de cristal. Más adelante podría serte muy útil, o quizá quieras sustituirla por la ralladura de limón o naranja en alguna de tus elaboraciones reposteras, te aseguro que no te va a decepcionar.

Entre los demás ingredientes, verás que hoy utilizamos jugo de coco y no leche de coco como en otras preparaciones; ésto es porque hoy buscamos una salsa más ligera, que no le reste protagonismo al delicioso aroma y la frescura de las limas.

Mira, en la fotografía te mostramos la marca que hemos empleado para la receta, es la más fácil de encontrar por aquí en cualquier super. Si nunca la has usado, vas a encontrarte con una sorpresa al abrirla… Verás que la leche o jugo se encuentra como en dos «fases», una líquida, tipo «suero», muy claro y por otro lado como una fase sólida, muy dura, de naturaleza grasa. Pues nada, lo único que ha ocurrido es que se han separado y ya está, solo hay que volver a unirlos. Sácalo todo del bote (te será más fácil), machaca la parte sólida y únelo todo, o bátelo, como tú quieras.

Dejémonos de explicaciones y vamos con la receta!.

 

INGREDIENTES PARA 2 – 3 PERSONAS

  • 600 g de pechuga de pollo, troceada a tacos medianos
  • 1/2 cebolla mediana, picada fina
  • 2 dientes de ajo, picaditos
  • 10 g de maizena (1 cucharada sopera colmada)
  • 50 g de zumo de lima, recién exprimida
  • 150 g de vino blanco semidulce
  • 100 g de jugo de coco ( si falta, ir añadiendo, ésto tiene que ser «a ojo»)
  • 1 cucharadita colmada de azúcar
  • aceite de oliva
  • Sal
  • Unas hojas de cilantro para decorar (opcional)
     

 

 PREPARACIÓN

  1. Salpimentamos los tacos de pollo y, durante unos 2 ó 3 minutos los freímos a fuego fuerte para que se doren un poco. Después, bajamos el fuego y dejamos que se vayan haciendo más despacio.
  2. Añadimos la cebolla y el ajo y dejamos sofreir a fuego medio.
  3. Cuando la cebolla esté transparente, incorporamos el vino blanco, el zumo de lima, el jugo de coco y el azúcar. Los líquidos han de cubrir el pollo. Sino fuera así, podríamos agregar más vino, más leche de coco, o simplemente un poquito de agua. Ahora, el pollo ha de hervir suavemente un ratito (no mucho, hasta que quede tierno), tiempo durante el cual procuraremos que siempre queden en la cazuela al menos 1/3 de los líquidos.
  4. Una vez el pollo está tierno y, conservando ese 1/3 de jugos, probamos y rectificamos de sal. Agregamos la maizena previamente disuelta en agua fría, removemos bien en los jugos y le damos nuevamente un suave hervor, hasta obtener una salsa cremosa.
  5. Decorar con unas rodajitas de lima, o con cilantro picado…     Este plato puede presentarse tal cual como segundo, o bien constituir un plato único acompañado de una ración de arroz o pasta.
Abr 16 2010

Pollo al Curry con Salsa de Coco y Mango

Esta receta de pollo al curry es muy, muy fácil, para principiantes. Se hace en un santiamén y conseguiréis unos resultados muy buenos, con una salsa muy cremosa, gracias a la leche de coco. Si no encontráis la leche de coco, podéis utilizar Jugo de coco, pero tendréis que dejarlo un poco más de tiempo en la sartén para que evapore los jugos, ya que contiene más líquidos.

La leche de coco no es difícil encontrarla, yo suelo comprarla en Alcampo, en la sección de productos orientales y mexicanos. Viene en unos bricks rojos en dos tamaños.

Respecto a la fruta: esta vez le he puesto mangos a la receta, pués los tenía a mano, y ha quedado deliciosa; son mangos de gran calidad y soportan estupendamente la cocción. Sin embargo, podéis añadirle cualquier otra fruta, por ejemplo piña, manzana, incluso pera, porqué no.

Como guarnición, podemos ponerle una ración de arroz basmati, que es muy aromático y combina bastante bien con el plato o, mejor todavía (en mi opinión), una ración de cuscús, que se impregnará de los aromas y sabores de la salsa y estará también delicioso.

 

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS

  • 400 g de pechuga de pollo, troceada a tacos medianos
  • 1 Mango de pulpa firme (no nos servirá si está demasiado maduro)
  • 1 cebolla mediana, picada fina
  • 1 diente de ajo, picadito
  • 1 tacita (de las del café), de tomate natural triturado
  • 1 cucharadita rasa de canela
  • 2 cucharaditas colmadas de curry (o al gusto)
  • 1 brick pequeño de leche de coco
  • Medio vaso de agua
  • 1 buen chorreón de aceite de oliva
  • Sal, pimienta negra
     

 

 

 

 

 

 

 

PREPARACIÓN

  1. Salpimentamos los tacos de pollo y, durante unos 2 ó 3 minutos los freímos a fuego fuerte para que se doren un poco. Después, bajamos el fuego y dejamos que se vayan haciendo más despacio. Añadimos la cebolla y el ajo y, cuando estén transparentes, incorporamos el tomate. Se freirá rápidamente.
  2. Agregar el mango y dar unas vueltas durante 1 – 2 minutos, siempre manteniendo el fuego bajo – medio.
  3. Incorporar la leche de coco, el medio vaso de agua, la canela, el curry y una pizca de sal. Remover bien y dejar cocer a fuego medio, hasta que el agua se evapore y quede una salsa cremosa.
Abr 16 2010

Pimienta Rosa

Los granos de pimienta rosa son los frutos del Pimentero Brasileño, falso pimentero de nombre científico Schinus terebinthifolius, L., un arbusto que se llevó al continente americano en principio con fines ornamentales y allí, ha llegado a constituir una plaga invasora.

Hasta la década de los `80 no comenzaron a emplearse sus atractivos frutos como condimentos, ni a comercializarse como sucedáneos de la pimienta.

Desde el punto de vista botánico, este arbusto está emparentado con el mango, los anacardos y también con la hiedra venenosa y otras plantas tóxicas. Los granos quebradizos de pimienta rosa contienen un compuesto de naturaleza fenólica, el cardanol, que consumido en grandes cantidades, podría resultar irritante. Por ello, su adición a las comidas debe ser, en cierto modo, limitada. Pero tampoco debemos alarmarnos, ya que eso mismo también ocurre con otras muchas especias de uso muy habitual.

En cuanto a sus propiedades organolépticas, la pimienta rosa posee unas agradables notas aromáticas frescas, de pino, cítricos y dulces, originadas por sustancias terpenoides.

Este condimento suele utilizarse mucho en la elaboración de dulces, siendo muy típica la mermelada de fresas y pimienta rosa, así como los bombones de chocolate negro con esta baya.

Nuestras recetas con pimienta rosa:

Mousse de Pato con Mango al Aliño de Fresa y Pimienta Rosa

 

Abr 11 2010

Mousse de Pato con Mango al Aliño de Fresa y Pimienta Rosa

Sobre este plato, la primera cosa importante que tenéis que saber (si no lo sabéis ya), es que la Pimienta Rosa es una «falsa pimienta». No temáis a la hora de probarla, es muy aromática, suele combinarse con fresas y utilizarse en muchos postres.
También es importante que compréis los mejores mangos que encontréis en el mercado y en su punto exacto de madurez, han de estar tersos y dulces.

Con las cantidades que os doy, esta receta constituye una entrada abundante. Pero también podríais optar por inventar vuestra versión mini, reduciendo la receta a tartaletas o pequeños panecillos, mini-tostas, o cualquier otra cosa que se os ocurra.

 

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS

  • 1 paquete de Masa Brisa
  • 1 huevo batido, para pincelar la masa
  • 2 Medallones de Mousse de Pato
  • 1 Mango (de la mejor calidad posible) y en su punto exacto de maduración
  • 1 Bolsa de preparado de ensalada, o de brotes variados
  • 1 Cucharada sopera colmada de Pimienta Rosa
  • Aceite  de oliva virgen
  • Sal

PREPARACIÓN

  1. De la masa brisa, cortar dos rectángulos e ir enroscando los bordes, hasta formar cuadrados un poco más grandes que los medallones de mousse de pato. Pincelar con huevo batido.
  2. Con el horno precalentado a 220 – 250º C, hornear los cuadrados de masa a media altura, durante unos 10 – 15 minutos.
    Cortar el mango por la mitad y, de ahí, vamos cortando lonchas finas.
  3. En un mortero, machacamos la pimienta rosa junto con una pizca de sal. No hay que machacarla mucho, solo romperla un poco para que libere su aroma. Incorporamos un buen chorro de aceite, removemos y reservamos.
  4. Una vez horneada la masa montamos el plato: sobre ella disponemos el lecho de hojas verdes, que regamos ligeramente con un toque del aceite con pimienta; colocamos el mousse de pato y, sobre él, las lonchas de mango y volvemos a regar con otro poco de aceite.
  5. Terminamos rociando con una buena cantidad de crema de módena a la fresa, que nos creará el contraste final del plato. Para decorar (y muy ricas de comer) podemos colocar algunas bolitas sueltas de pimienta rosa.

 

Mar 06 2010

Pimienta de Jamaica

La Pimienta de Jamaica se conoce en inglés, desde hace siglos, como allspice (“todas las especias”), ya que su aroma recuerda al de la combinación de nuez moscada, canela y clavo. Hay quien afirma que también se distinguen algunas notas de pimienta negra. No es, en absoluto, una pimienta picante.

Otros nombres: Pimienta inglesa, Pimienta dioica, Pimienta gorda, Pimienta guayabita o Malagueta.

Es una baya de color pardo, de tamaño mediano (más grande que el de la pimienta negra, blanca, verde o rosa), de un árbol tropical americano, pariente del clavo, que puede llegar a medir hasta 10 – 15 metros de altura. El mayor principal es Jamaica, de ahí que se la conozca como Pimienta de Jamaica.

En el proceso de producción, las bayas se recogen cuando están verdes todavía y se las somete a una breve fermentación en montones. Después, se dejan que se sequen y aireen al sol unos días, durante los cuales, van tomando su característico color pardo.

Suelen emplearse frecuentemente en encurtidos para pescados, carnes y verduras y en repostería.


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