Flores Comestibles
La mayoría de nosotros hemos conocido el uso de algunas flores en materia culinaria, solo a través famosos chefs y por restaurantes gourmets. Luego, poco a poco, se han ido poniendo a nuestro alcance, de modo que ya podemos comprarlas en algunos mercados y, sino tenemos esa posibilidad en nuestra ciudad, siempre existe la opción de la compra on-line.
Las flores comestibles no forman parte solamente de la decoración del plato, como creemos erróneamente muchas veces, sino que hay que elegirlas por el sabor que aportan a los demás ingredientes de la receta y que éste armonice con el conjunto.
Cuando vayamos a comprar flores comestibles, lo más importante de todo, es asegurarnos de que son “comestibles”!!. Es decir: que no hayan sido tratadas con productos fitosanitarios, que puedan perjudicar nuestra salud. Basándonos en este criterio, quedan descartadas las siguientes opciones de compra: en floristerías, en viveros, en macetas o ramilletes de supermercados (sin el indicativo “comestibles”).
Queda claro que han de ser flores procedentes de la Agricultura Ecológica (no utilizan productos químicos de síntesis), o bien, flores que nosotros mismos hayamos cultivado en nuestro propio jardín sin utilizar ningún tipo de químico.
Otra precaución importante a tener en cuenta es que no todas las flores pueden consumirse, pues las hay tóxicas, incluso letales.
La lista de flores comestibles es muy extensa y, aunque nos parezca que es algo novedoso, en realidad, su uso en la cocina se remonta a la cultura romana, la griega o la hindú.
En algunos países de Oriente, desde muy antiguo se han usado las flores de rosa, limonero y naranjo como condimento y como ingrediente para confituras.
En países mediterráneos, sobre todo Italia, es muy conocido el uso de las flores de calabaza y calabacín rellenas y fritas.
En Argelia y Túnez, se doran pétalos de rosas recién cortados, en una sartén sin nada de aceite y espolvoreados de azúcar hasta que se escarchan, convirtiéndose en un perfumado y dulce condimento. Con ellos perfuman platos de cuscús y de cordero.
En Indonesia, se usan flores de jazmín para perfumar platos de pollo y aves.
Las violetas combinan muy bien con las endibias. Muestran un sabor suave y delicado, pudiendo consumirse frescas, secas y confitadas.
La flor de lavanda es muy versátil y puede añadirse al conejo, al pollo y al arroz, así como emplearla para elaborar dulces y helados.
Las caléndulas eran muy apreciadas en la antigüedad por sus cualidades en La India, Grecia y algunos países árabes. Por su ligero sabor amargo, la caléndula se empleaba para aromatizar caldos y bebidas.
Hay una lista interminable de flores comestibles (de manzano, lilo, pensamiento,…), que nos puede dar mucho juego a la hora de crear e innovar en nuestros platos.
Si sois de los que os gusta probar un poco de aquí y de allí (como yo!), atreveos con alguna creación floral.
Por si en vuestra localidad no tenéis forma de comprar las flores comestibles, os pongo unos links de tiendas on-line:
Tienda On-Line España: Alba – Soldevila
Tienda Gourmet On-Line España: Lonpre
Productor en Argentina: Sueño Verde
Productor en Argentina: Zeralda







































