Mantecados tontos (3)
Otra receta manchega perfecta para las fechas que se aproximan; aunque a mí me gustan los mantecaos todo el año, con un buen café con leche calentito. Éstos vienen de un pueblecito de Albacete llamado Pozo Lorente, pueblo de mi bisabuela. La receta nos la dio Agustina, una compañera de trabajo de mi hija, que es de allí y nos contó que les llaman «los tontos» por la poca complicación que tienen, seguro que hasta el tonto del pueblo se atrevió alguna vez! Así que si os gustan los mantecaos no vais a tener excusa para poneros el delantal y encender el horno. Coged lápiz y papel o encended la impresora porque esta receta se hace sola.
Os pongo las cantidades que hice yo, lo reduje a la cuarta parte porque la original era muchísimo, simplemente reduciendo las proporciones.
INGREDIENTES (unos 40 mantecaos)
– 1/4 kg de manteca de cerdo a temperatura ambiente
– 1/4 de litro de aceite de oliva frito y frío (yo puse aceite de oliva suave sin freír)
– 250 g de azúcar
– ralladura de un limón
– 1 CS de jarabe o zumo de medio limón (yo puse el que me regaló Agustina)
– 1 kg de harina
ELABORACIÓN
Os vamos a transcribir literalmente la receta que nos dio Agustina.
Mezclar todo hasta conseguir una masa homogénea. Hacer los mantecaos con moldes metálicos y echarles azúcar por encima. Cocer a 180º hasta que estén dorados.
Yo puse todos los líquidos en un bol, añadí todos los demás ingredientes y lo amasé en un pis-pas. Una vez tuve una masa homogénea lo volqué en la mesa de trabajo y lo estiré con el rodillo hasta tner una lámina de 1’5 cm de grosor aproximadamente y fui cortando con un cortapastas de flor que tenía en casa

Como la masa no es nada elástica resulta muy fácil volver a unir los trozos de masa sobrantes de cortar las flores, no hace falta volver a amasar. Una vez hemos hecho todas los mantecaos los ponemos en una lata de horno con papel vegetal y espolvoreamos azúcar por encima.

Llevamos al horno precalentado a 180º, a mí me tardaron unos 25 minutos cada lata. No manipular en caliente pues se desmoronan, si sólo tenéis una lata de horno sacadlos con el papel vegetal y tratad de no darles mucho meneo, cuando estén completamente fríos los ponemos en la bandeja que más nos guste y a disfrutar.
Nos han sorprendido porque, siendo tan sumamente fáciles, están francamente deliciosos, muy crujientes. En conclusión podemos decir que han sido todo un descubrimiento estos tontos y que se van a quedar en nuestra cocina para siempre, ¡muchas gracias Agustina!






